miércoles, febrero 4, 2026

«TROPICANA, EL PARAÍSO QUE EL TIEMPO NO PUDO APAGAR»

OpiniónActualidad"TROPICANA, EL PARAÍSO QUE EL TIEMPO NO PUDO APAGAR"

 

Un viaje sensorial al corazón de La Habana: Tropicana, el legendario cabaret que desafió dictadores, sobrevivió revoluciones y hoy resplandece con ritmos caribeños, leyendas urbanas y una magia que seduce bajo las estrellas. Entre mojitos, nostalgia y más de 300 artistas en escena, el espíritu cubano se niega a apagarse.

El cabaret Tropicana, es un ícono cultural de La Habana, alrededor del cual se tejen innumerables leyendas. Cuenta con restaurantes temáticos como Los Jardines y Rodney, que evocan el esplendor de los años 50. Fue construido en la finca Villa Mina, en Marianao, por Víctor de Correa e inaugurado en 1936.
Debe su nombre al coreógrafo Sergio Orta quien se inspiró en una melodía del flautista Alfredo Brito. El arquitecto Max Borges Recio diseñó el famoso Salón Arcos de Cristal, una joya modernista que integra la naturaleza con estructuras de vidrio. La historia de Tropicana está tejida con glamour, arquitectura audaz, ritmos caribeños y una exuberancia tropical que lo convierte en una experiencia sensorial única. Este “paraíso bajo las estrellas” que ha merecido reconocimientos de la talla del Premio Five Stars Diamond Award en 1992 y es Monumento Nacional de Cuba desde 2002, ha sido escenario de desfiles de moda, transmisiones televisivas internacionales y homenajes culturales. La Escultura icónica de Rita Longa, instalada en 1950 en la entrada del cabaret, está situada a pocos metros de la Fuente de las Musas, que antiguamente estuvo ubicada en el Museo Nacional. Ambos, en los jardines principales que nos introducen al interior del cabaret donde, se respiraba tanto derroche que, según mitos urbanos, el ingreso le estaba vedado hasta al mismísimo dictador Fulgencio Batista.


Desde antes de nuestra partida de Pereira, el Tropicana aparecía resaltado con rojo en mi bitácora de viaje; se nos recomendó llevar las mejores prendas para lucirlas en el glamoroso lugar que, por allá en los años cincuenta, fue el escenario de estrellas tan rutilantes como Nat King Cole, Josephine Baker, Celia Cruz, Frank Sinatra y Bola de Nieve. Llegamos a bordo una “guagua”, más bien un autobús de lujo de Havana Tours, que nos trajo puntual desde el hotel, en un recorrido plácido que tardó cerca de una hora y media. Dice la leyenda que, en una ocasión, Martín Fox, el dueño del Tropicana, habría impedido la entrada de Batista por razones políticas o personales. Sin embargo, no hay registros históricos ni testimonios verificables que respalden este episodio. Lo que sí está documentado es que Tropicana era frecuentado por altos funcionarios del gobierno de Batista, y el propio presidente era visto como parte del círculo que impulsó el auge del cabaret. El cabaret incluso amplió su casino para acomodar a miembros del gobierno y sus invitados.

El espectáculo es digno del más exigente carnaval. Más de 300 artistas en escena, interpretan canciones y coreografías que te llevan a la exultación. Ni el triunfo de la revolución logró acabar con el Tropicana, aunque ciertamente sí le cambió su destino. Del lujo privado pasó al símbolo estatal de la cultura popular. Fue nacionalizado por el gobierno, como muchos otros negocios privados, y se eliminaron elementos asociados al juego, la prostitución y el lujo excesivo, considerados símbolos del capitalismo decadente. El cabaret sigue ofreciendo espectáculos, aunque con menor presupuesto y calidad escénica, se mantuvo la tradición de las revistas musicales, pero con un enfoque más folclórico y nacionalista y el lugar se convirtió en una vitrina cultural para el turismo internacional, especialmente en los años 80 y 90. En los años 90 durante el Periodo Especial Tropicana sufrió una clausura temporal, y para sobrevivir recurrió a la venta de productos en moneda convertible (CUC), inaccesibles para la mayoría de los cubanos. Las críticas aumentaron por la disminución de la calidad del servicio y los espectáculos, con visitantes que solo recibían una cerveza con la comida. Pero después de la pandemia ha resurgido sobre las cenizas, y por eso, cubanos y los turistas celebramos la fiesta del espíritu en medio de mojitos y daiquirís, luego nos levantamos, nos dirigimos a la pista y los dejamos llevar por el ritmo envolvente de una música que bulle en la sangre de los isleños.

Cabaret Tropicana.  Vea el video dando clic adelante y sumérjase en el espectáculo habanero:  https://www.facebook.com/share/v/1E68yp76sG/

 

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