miércoles, febrero 4, 2026

¿VIGILANCIA INTELIGENTE O PIE DE FUERZA DESPROTEGIDO?   LA OTRA BATALLA DE PEREIRA CONTRA EL CRIMEN.

OpiniónActualidad¿VIGILANCIA INTELIGENTE O PIE DE FUERZA DESPROTEGIDO?   LA OTRA BATALLA DE PEREIRA CONTRA EL CRIMEN.

 

Las tiendas de barrio son el último rescoldo que nos queda de esos barrios tradicionales en nuestras ciudades, pero siguen siendo el centro de integración de las comunidades.

“Cuando cerraron la tienda de don Alirio, supe que el miedo había ganado. Lo habían robado tres veces en el mismo mes. La última, con arma en mano, frente a su nieta. El barrio se quedó sin su esquina favorita, y con la certeza de que ya no bastaba con tener rejas o cámaras: la seguridad se había convertido en un privilegio intermitente.”

La escena anterior no es aislada. Se repite en Cuba, El Plumón, La Badea y sectores de Dosquebradas. También en Samaria, Villa Santana o incluso en barrios antes considerados “seguros” como Álamos o Maraya. Pereira, la ciudad que alguna vez se sintió como una gran vereda tranquila, está viviendo una transformación profunda, no solo urbana sino también criminal.

Los reportes ciudadanos en redes como “Alerta Pereira” o “Denuncias Dosquebradas” dan cuenta de robos, extorsiones, microtráfico y ajustes de cuentas con una frecuencia alarmante. Más allá de la percepción, las cifras oficiales revelan que en 2024 el hurto a personas en Pereira superó los 6.300 casos, con un aumento de más del 12 % frente a 2023. En Dosquebradas, el incremento fue aún mayor.

Pero el fenómeno va más allá del delito común. Se habla de la reconfiguración del crimen organizado en el Eje Cafetero, con estructuras como la banda La Cordillera, heredera de los carteles del narcotráfico del norte del Valle, que hoy diversifica sus rentas ilegales en el microtráfico, la extorsión a comercios y el control de barrios enteros.

 

Fuente: estimaciones con datos de seguridad ciudadana 2024.

Las autoridades locales han hecho esfuerzos: cámaras de reconocimiento facial, drones, cuadrantes, alarmas comunitarias. Sin embargo, el “pie de fuerza” —como se conoce al número de policías en calle— es insuficiente. En promedio, Pereira cuenta con 2.5 policías por cada 1.000 habitantes, por debajo de ciudades como Manizales (3.2) o Armenia (3.0), y muy lejos de estándares ideales recomendados por ONU-Hábitat.

Según la última encuesta de percepción ciudadana de Pereira Cómo Vamos (2024), un 64 % de los habitantes se siente inseguro en su barrio durante la noche, y un 48 % considera que la policía no responde oportunamente ante las denuncias. A esto se suma el temor a represalias, lo que impide la denuncia directa.

La seguridad no puede seguir dependiendo solo de drones y discursos. Se necesita inversión en inteligencia, justicia eficaz, policía comunitaria, pedagogía barrial y, sobre todo, voluntad política que no se doblegue ante estructuras armadas.

La verdadera vigilancia empieza por el compromiso colectivo. ¿Qué tan seguros nos sentimos cuando dejamos todo en manos del Estado? ¿Qué estamos haciendo —como ciudadanos, líderes o comunicadores— para evitar que el miedo se vuelva parte de la cotidianidad?

Referencias

– Informe “Pereira Cómo Vamos” 2024.

– Datos oficiales Policía Nacional – Región 3.

– Observatorio del Delito de Pereira y Dosquebradas.

– Estadísticas comparativas de pie de fuerza policial por ciudad, 2024 (Fuente: ONU-Hábitat y MinInterior).

– Reportes ciudadanos en redes sociales locales (Alerta Pereira, Denuncias Dosquebradas, etc.).

 

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