jueves, febrero 5, 2026

ODA A LA COMETA

OpiniónActualidadODA A LA COMETA

 

 

La contemplé desde lejos, escrutando el espacio.

Era mi primer encuentro, aunque casi que programado con las alturas.

Ella fue motivo suficiente para salir de la monotonía diaria. De la de muchos.

Su arte, magistral. Y ahí me embebía en esa panorámica envolvente que susurraba en voz baja, cómo se siente al desafiar el espacio… sin temores, permitiendo que el viento cumpliera su labor, transportarla a otras dimensiones, lo que generaba felicidad.

Entonces, me perdía en su vaivén. ¡Cómo no hacerlo!

Ahí comprendí que, para alcanzar la cima, sólo es necesario confiar. Ella lo hacía.

Mantuvo unida la familia. Muchos dedicaban horas para combinar los materiales perfectos que lograran esa colorimetría en el cielo, pero, también, para afianzar la agudeza visual que nos permitíamos al tratar de identificarla allí, “camuflada” al lado de otras que se agazapaban para competir y divertir con sus acrobacias.

Sin espacios físicos, sólo la inmensidad de ese azul celeste que acompaña los días, nuestros días.

Qué grato es saber que podemos disfrutar de espectáculos inusuales comprobando la magnificencia de la creación. Se logra en lo simple.

Un ejercicio que unió familias en torno al bullicio generado por quienes gozarían de su presencia. Los niños.

El firmamento no vive solo. Lo acompañan paisajes que transforman la vida en sonrisas diminutas, pero que abrigan el alma en especial y en momentos donde su complicidad con lo terrenal, no pasa desapercibido. Allí todo es arte.

Es multicolor, dicha compañía se presenta en diversas texturas, lo que lo hace más llamativo. Se viste de madera flexible, de plástico, de papel. La goma, el pegante, las manos, la intuición y creatividad, lograron hacer que cada agosto, ese cielo se vistiera de luces para sonreírle a muchos niños, a padres orgullosos que los acompañaban perpetuando su presencia, en la memoria de todos. Son patrimonio.

Hoy, te invito. No te silencies, tu voz, se reclama.

Sigue azotando tu cuerpo para que se ahuyenten los días grises, el poder observarte nutre el espíritu de la paz que se esfuma con la agudeza del tiempo. Cruza el horizonte, corta la nocividad del ambiente y sonríe como hasta hoy lo has hecho. El cielo es parte de ti.

Las manos laboriosas que siempre te acompañaron, mañana regresarán, continuarán tocando esa fibra, esa piola con la que escalas, asciendes y logras perderte en la inmensidad del horizonte. Ellas, comparten tu libertad. Serán tuyas, mientras permanezca en ti el garbo y la decisión que te hacen única.

Agosto se marcha, pero, sabe que regresará para escrutar el horizonte que sonríe con tu presencia.

Continúa tu travesía por ese firmamento que nos pertenece, es de todos. Es tuyo, de los niños, pero también mío.

“Inolvidable, y amada cometa”.

1 COMENTARIO

  1. Estimada Luz Marina.

    Cómo no leerla y no sustraernos a tiempos de antaño cuando estas pequeñas cosas eran grandes dones de la vida. Elevar cometa, disfrutar los vientos del sur, sentir el hilo tenso que conectaba la tierra con el cielo, y todo lo que alrededor sucedía con los amigos, las emociones y la experiencia.
    Muchas gracias por sus textos. Siempre son renovadores.
    Abrazos

    Diego eFe
    Pereira

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