Para mañana martes, 21 de los corrientes, el Tribunal Superior de Bogotá dará lectura a la sentencia de segunda instancia del proceso penal contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, condenado a 12 años de prisión domiciliaria. Los magistrados Manuel Antonio Merchán Gutiérrez, Alexandra Ossa Sánchez y María Leonor Oviedo Pinto, fueron los encargados de resolver los recursos de apelación presentados, tanto por la defensa como por la Procuraduría General de la Nación. En la Audiencia, el país conocerá la confirmación de la condena en primera instancia, su revocatoria y absolución, o la modificación del monto de la pena. Con cualquiera de estas alternativas, el denominado juicio del siglo irá a casación ante la Corte Suprema de Justicia, recurso jurídico extraordinario de revisión que anula o invalida una sentencia judicial proferida por un tribunal superior, cuando se considera que hay errores de procedimiento o aplicación indebida del derecho. Si bien el expresidente Uribe renunció a la prescripción el pasado 25 de agosto, prescripción cuya fecha se cumplió el 16 de octubre de la semana anterior, lo cierto es que a partir de dicha fecha se cuentan dos años adicionales que el artículo 85 del Código Penal establece como plazo, después de la renuncia. Quiere decir que el proceso continúa hasta el 2027 y solo, si en este tiempo no hay decisión definitiva, se declara de manera automática la prescripción. Lo importante de todo esto, es que la estrategia asumida por el expresidente de cara a las próximas elecciones, es la de aceptar la inclusión de su nombre en el tarjetón para el Senado de la República en el puesto 25, hazaña que sin duda alguna logrará su propósito, ante el amplísimo respaldo nacional a su candidatura, luego de que los colombianos todos pudimos conocer, tras el tortuoso y largo proceso registrado por las redes, el burdo montaje de que fue objeto por parte de Iván Cepeda y de la izquierda dañina, destructora y criminal, que instrumentalizó la actuación de la Juez Heredia. Tres largos y dolorosos años han pasado de este desgobierno, pues con su viaje a Bruselas, Petro completó su viaje número 72, sin que nada, absolutamente, le hayan servido al país, fuera del descomunal despilfarro de sus recursos públicos. Su viaje a Bélgica, calculado como todo lo suyo, fue un viaje para traer de regreso a las dos activistas colombianas detenidas por Israel cuando se dirigían a la Franja de Gaza a bordo de la Flotilla Global Sumud que zarpó del Mediterráneo, acción que de todo tenía, menos de humanitaria. Otro oso monumental de este ridículo mandatario a quien los gobiernos serios del mundo esquivan, mientras él se cree el mesías prometido, salvador de la raza humana. Mientras la gente muere en esta guerra por él activada con su equivocada política de negociación con toda suerte de criminales en el país de la vida, como cínicamente la llama, volvió a invitar al ELN para seguir en su fracasada política de “paz total”, de espaldas a los urgentes problemas que el país reclama, mientras ondea la bandera de la corrupción que, como en la UNGRD, se convirtió en una de las más escandalosas apropiaciones de recursos públicos. Ah, pero ya ordenó enviar a Gaza el oro decomisado a los narcos en poder de la SAE, como si aquí no existiese apremiantes necesidades por atender.
Alberto Zuluaga Trujillo. Alzutru45@hotmail.com



Colombia necesita la absolución total del mejor presidente de Colombia,un ciudadano que siente,le duele quiere un país progresista,contrario a lo que hace el más malo presidente entregando al país a la narco guerrilla y apoyando un tirano,sus ejemplos de vida totalmente sin valores,solo viendo cómo destruye al país y así quedarse en el poder.