✍️ Con un solemne Te Deum en la catedral de Nuestra Señora de La Pobreza oficiado por el sacerdote Nelson Giraldo Mejía y una cena fraterna el Club de Leones Pereira Monarca celebró el pasado 4 de noviembre su octogésimo aniversario de servicio desinteresado a la comunidad.
A estos actos asistieron personajes que exaltan el vínculo del Club con las entidades que representan por su afinidad con las Causas Globales. Teniendo en cuenta que el periodo leonístico 2025-2026 enfatizará la Causa Medio Ambiente, asistió por la Dirección de la Carder, Carlos Alberto Uribe Bedoya, Asesor de la Dirección General; Por el Jardín Botánico, su director, Jorge Hugo García y Carlos Ignacio Jiménez por la Facultad de Ciencias Ambientales y Administración Ambiental de la Universidad Tecnológica de Pereira UTP; por Visión, Andrés Solórzano y Mónica Márquez de la Universidad del Área Andina; por Cáncer Infantil, Lina María Mora, directora de SANAR y en representación del Gobernador de Risaralda, Lorena Londoño.
En los valores fundacionales de esta institución se condensa el espíritu generoso y hospitalario que ha distinguido a la capital risaraldense desde su origen, aquel 30 de agosto de 1863, cuando, interpretando el deseo del propietario de estas tierras, don Francisco Pereira Martínez, se repartieron los lotes entre los primeros pobladores, a cada cual según sus necesidades.
Fundado en 1945 —año emblemático del leonismo colombiano, conocido como la “Época Dorada”— el Club de Leones Pereira Monarca sembró en tierra fértil la semilla de múltiples instituciones cívicas que han contribuido a forjar el carácter solidario de la ciudad, otrora reconocida como capital cívica por excelencia.
En medio de ese legado emerge la figura cimera de Ferley Henao Ospina, enamorado del servicio social y defensor incansable de lo público desde su juventud. Lo recuerdo, junto a mi hermano Néstor Cardona Gutiérrez, en los años setenta, cuando fundaron la revista Juventud para promover la libertad de expresión y estimular la lectura y la escritura entre las nuevas generaciones.
Ferley Henao —hijo del exconcejal Neftalí Henao y hermano del jurista Marino Tadeo Henao— asumió la presidencia del Club en julio de este año. Periodista por vocación y Consultor en Innovación Agrícola, es uno de los pensadores más desprendidos y comprometidos con las causas sociales que ha pisado suelo pereirano.
Ejerce con pulcritud la veeduría ciudadana, comparte saberes sobre seguridad alimentaria y medio ambiente en La República y El Opinadero y orienta con sabiduría las sesiones de la benemérita institución. Desde su alta dignidad, enseña con el ejemplo y promueve valores como la honestidad, el respeto, la responsabilidad, la solidaridad y la lealtad, pilares de buen gobierno y ciudadanía que guían el accionar de los miembros del Club: servir sin esperar recompensa.
En su reseña para El Diario del Otún, el colega Rubén Darío Franco evoca la frase rectora del Club: “Cada acción cuenta, cada mano extendida transforma vidas.” Bajo ese lema, los Leones de Pereira Monarca continúan rugiendo por causas globales: medio ambiente, hambre, visión, juventud, auxilio en desastres, diabetes, cáncer infantil, servicio humanitario y salud mental.
Las celebraciones del aniversario se extenderán durante noviembre con una exposición histórica organizada por el padre Nelson Giraldo Mejía, y en diciembre, con jornadas de tamizaje y pedagogía ambiental en centros educativos de la ciudad.
A Ferley, presidente, y a los miembros de la junta directiva —Alejandro González Barajas (vicepresidente), María Diva Vásquez Gómez (secretaria), María Isabel Valencia Giraldo (tesorera), Luis Alfonso Ante Benítez (fiscal), Diego Gutiérrez Álvarez, Alejandro Jiménez Cano, Diego Franco Botero (vocales), y Fernando Mejía Gallego (domador)— va nuestra voz de congratulación y los votos sinceros por una labor histórica que se proyecta hacia el porvenir.



Los Leones, organización que ha dejado tanta huella, parecen invisibles pero están en los padecimientos humanos derivados de la desigualdad y de los desastres.
RESPETADO DIRECTOR:
Importante elevar el espíritu cívico de una entidad emblema de la ciudad.
Especial exaltar la labor de cada integrante, que prolongan acciones en pro de la sociedad.
Y como dice el adagio popular:
» En vida, hermano, en vida, los honores.»