Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadENTRE EL SORRY Y EL QUÉ PENA, VECI

ENTRE EL SORRY Y EL QUÉ PENA, VECI

Conocí a USNAVY Perea Montimer —sí, así se llama— una tarde calurosa en Quibdó. Hija de una querida amiga, es de esas muchachas que caminan con ritmo, sonríen con ritmo y hablan con ritmo. Me saludó con un “¡Hi, mister Fer, how you doing today!”, y antes de que pudiera responderle, ya me había contado la mitad de su día entre frases en inglés y remates en español. Confieso que me tomó unos segundos descifrar si estábamos conversando o viendo un episodio de alguna serie de Netflix doblada en tiempo real.

Lo curioso es que no lo hacía por presumir, ni por moda, ni por aparentar. Lo hacía porque su cabeza ya funciona así: mitad en inglés, mitad en español, con un traductor interno que jamás descansa. Y pensé: esto ya no es bilingüismo, es bilocuencia emocional.

El idioma líquido

De un tiempo para acá, pareciera que el español anduviera en modo mixto. Uno ya no “va al gimnasio”, sino al gym; no tiene una cita, sino un meeting; y no almuerza rápido, sino que hace un lunch express y a media mañana es muy cool el brunch. Hasta el tinto del chisme en el corredor cambió: ahora es coffee break. Y ni hablar del pobre “por favor”, desplazado por el omnipresente please.

No se trata de renegar del inglés —¡no faltaba más!—, sino de aceptar que lo estamos incorporando con una soltura que ni los filólogos imaginaron. Decimos “printéame eso”, “me texteas”, “te lo forwardeo” y “hagamos un zoomcito rápido”, como si las Academias de la Lengua Española fueran accesorios opcionales.

Del idioma al personaje

Lo simpático es que el spanglish no llega solo: trae un personaje incluido. Cuando alguien empieza a decir “literally”, “anyway” o “basically”, de repente cambia el tono, se endereza un poco, gesticula distinto. Es como si hablar en inglés activara un chip invisible de autoconfianza, o de feeling cool, como diría USNAVY.

Y aunque lo neguemos, ese juego de palabras es también un espejo: queremos sonar modernos, conectados, globales, aunque sea para pedir una empanada “to go”.

Las palabras que nos robaron el corazón (y medio diccionario)

Porque el spanglish no es un accidente: es evolución con sabor a empanada. Aquí van los hits del reel, con su pasaporte gringo y visa colombiana:

Parchear  : to Patch (remiendo). En los 80, los jóvenes rolos lo convirtieron en “ir a parchar” o sea ir a pasar el rato sin plan. De coser jeans rotos a coser amistades en un parque.

Pilas  : Battery (pila). Desde los 70, “¡pilas!” = “¡atención!”. De energizar radios a energizar rumbas.

Guache  : Watch (mirar). En los 60, vía películas gringas, mutó a “ser descarado”. De “watch out” a “¡qué guache tan hijuep…!” .¿O quién no recuerda al “Guachiman”  que era el Watchmande la cuadra?

Chuspa  : Cheap (barato). En los 50, los cigarrillos baratos venían en bolsitas “chuspa”. Esa agregación nos llegó desde Buenaventura y el tráfico de los marinos “gringos”, green go! que se iban de party con nuestras bellas mulatas del Pacífico.

Finde  : Weekend. Los 90 y MTV lo acortaron. Ahora: “¿Planes pa’l finde?” es igual a excusa pa’ parchar 48 horas seguidas.

Bonus track:

Chévere  : Cheer (¡ánimo!). Llegó con los gringos en los 40 y se quedó como “chévere, parcero”. Se acuerdan de las “cheerleaders”, animadoras de los equipos de fútbol o baloncesto?. Si? Chévere!

Parce  : Partner (socio). De los vaqueros del western a “parce, véalo” en la ten, arriba de la 11 en Medellín.

Una lengua que no se rinde

Pero el Español —ese nuestro, lleno de sabor, doble sentido y musicalidad— no se deja del todo. Lo que hace es adaptarse, como buen sobreviviente tropical. Así que convive tranquilo con sus primos del norte: los adopta, los tropicaliza, y los convierte en verbos, adjetivos y memes. Porque si algo tiene el idioma latinoamericano es que todo lo vuelve suyo.

Y en ese híbrido maravilloso crece una nueva generación que ya no traduce: mezcla. Que puede decir “mañana tengo deadline, pero todo bien, veci” y seguir con la vida sin trauma alguno.

Y mientras veci exista, estamos salvados.

El remate (o será el blackday de la Ofer-ta)

Al final del día, ¿somos bilingües? ¡Ja! Somos creativos nivel Dios.

Tomamos el inglés, lo retorcemos como el pretzel de Homero, con guaro y lo devolvemos con sabor a arepa con queso. Otros países luchan por aprender idiomas; nosotros los fusionamos y creamos un dialecto que confunde a los gringos y nos enorgullece en WhatsApp.

Porque ¿quién necesita pureza lingüística cuando puede decir con orgullo, dependiendo de la región?:
-Rolonglosh: “Estoy drained pero ready pa’l parche este weekend”.
Paisinglish: “Parce, estoy full pilas pa’l finde con las babys del parche”.
o en Costeñol: “Ombe, estoy busy pero bacano”.

Y una reflexión final: la lengua que somos
Quizás el asunto no sea preocuparse por cuántas palabras extranjeras usamos, sino por cuántas propias seguimos sintiendo. El lenguaje no solo comunica: también nos define, nos delata, nos cuenta.
Y si entre tanto sorry y tanto qué pena logramos conservar el humor, la identidad y la ternura de decir veci, entonces todavía hay esperanza.
Porque, al final, el idioma no se pierde: se transforma con nosotros.
Y si no me creen, pregúntenle a USNAVY Perea Montimer —que ya debe estar diciendo algo como: “Totalmente agree, mister Fer.”

5 COMENTARIOS

  1. Muy buena reflexion don Fernando: pero eso no es nuevo, como graciosamente eijo alguien del sida «viene de atrás», mis padres campesinos de Marsella , Risaralda, hablaban de ropa sport, para referirse a ropa no formal, shores para hablar de pantalones cortos , mu mamá no decia bata de dormir sino desabillé, chifonier por armario, palabras francesas que no logro explicar para Marsella, en Santa $osavdebCabal la comunidad Vicentina, tuvo sacerdotes franceses que explicarían el uso de esos vocablos. En fin nuestro «Español» deriva del latin, tiene voces arabes, se enriqueció con americanismos como ahuyama, tomate etc, y ahora se enriquece con el ingles, y con otras lenguas fon las que convivimos, el fenómeno cultural sigue ahi, y es a veces muy local, un crucigramista me despistó un rato, preguntando Que idioma se habla en Leticia , Amazonas, la respuesta Es Portuñol.Mil saludos y bendiciones.

  2. Gracias apreciada Consuelo . Si. Eso es lo que los lingüistas como Noam Chomsky quien desarrolló y popularizó la idea del poder generativo-transformacional del lenguaje a partir de la década de 1950, afirman . Que la lengua es algo vivo que se transforma constantemente.

  3. Excelente artículo, Fernando.
    Así como Usnavy supe de un Yiuilis en una comunidad indígena risaraldense.

    Solo quiero soportar, sin restarle valor a su escrito, que en muchos casos los profesores en universidades o instituciones de formación técnica o tecnológica usan abiertamente palabras extranjeras para definir algo que aquí venimos haciendo hace años y lo tenemos definido lingüísticamente, pero de un momento a otro aparece alguien diciendo con una seguridad tan convincente que no le deja opción a uno de reaccionar: Ah, eso se llama…» Y le suelta el extranjerismo. Si usted se quiere actualizar en su léxico tiene que apropiarse del extranjerismo porque si usted lo sabe «impresiona» más, si ve?

    Un abrazo.

    • Muchas gracias por su aporte mi estimado Gerardo Elid. Es cierto lo que Ud atinadamente anota . Es más “1cool” para muchos el extranjerismo que la muy posible bella palabra en nuestro castizo castellano.

  4. Un tema muy interesante y sobretodo, muy vivencial. Creo que esa es la historia de los idiomas desde siempre, con las migraciones se trasladan y se mezclan muchas lenguas que al final terminan siendo una nueva que se adopta y se queda, con el tiempo se vuelve propia del lugar. Por ejemplo, muchas de nuestras palabras proceden del árabe, del latín, etc. y con el tiempo se vuelven tan nuestras como cualquier otra.

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