Escogí este título porque puede llamar la atención de muchas mujeres que son indolentes con ellas mismas; faltas de empatía de género y totalmente ausentes del conocimiento de las normas legales que las protegen, así ellas mismas trabajen en despachos judiciales.
Que una joven sea perseguida, intimidada, asediada y amenazada por su excompañero sentimental y que cuando se empieza a buscar ayuda en Estación de Policía, Fiscalía, Comisaría de Familia, Administración Municipal y sus secretarías, sean las mismas mujeres las que ejerzan el “sacaculismo práctico” con explicaciones superfluas y “chichis” para desligarse del problema y para poner a voltear sin consideración a otra mujer que busca ayuda, es inaceptable.
Esta joven empezó una secuela de decepciones cuando al llegar a la Fiscalía X una funcionaria le dijo que ese caso era de inspección de Policía. Va a la inspección y le dicen que no es posible que no le acepten la denuncia en la Fiscalía; vuelve a la Fiscalía y como le confirman que su caso no es de esa dependencia, se devuelve decepcionada para su casa.
En mi oficio de periodista soy muy “de buenas” para que me cuenten historias como estas “bien carnudas” y que a falta de resonadores nacionales, las muevo en los medios que están a mi alcance como esta publicación escrita y otros medios alternativos digitales, a ver si las ilustres damas se tornan más compasivas con sus hermanas del género femenino cuando se enteran de un potencial feminicidio como el que les comento.
Ya en su casa, a la mamá de la joven no le queda más remedio que ir a pedir ayuda y sabe que existe un programa de la Alcaldía de Pereira que se denomina “Mujer Segura”. Recorre varias secretarías y nadie sabe nada. Va a la Fiscalía y le aseguran la existencia de dicha oficina y hasta le dan el nombre de la funcionaria encargada y, al llegar a la dependencia donde ya había estado, le tocó casi gritar y pedir explicaciones hasta que le encontraron a la persona indicada.
Esta funcionaria recibió la versión de la madre quien a su vez enteró a la funcionaria de las diligencias infructuosas que había efectuado su hija. La funcionaria le ratificó que, aunque allí atendían estas situaciones, ese caso, por lo delicado, sí era de Fiscalía y que la pondría en contacto con la funcionaria que tenía que recibirle la denuncia. Efectivamente, se logró el contacto y… y no quiero entrar en detalles sobre la reclamación entre dependencias; porque allá ellos y ellas con sus justificaciones; porque para justificarnos y sacarnos en limpio sí que somos buenos.
Al fin, a la joven le otorgan una medida cautelar de protección y le dicen que en cuestión de días le notificarán a su ex para que no se le acerque; porque si, definitivamente, se habían separado o ella decidió no tener más esa relación, él no lo aceptó de buena gana y la intimidaba y con ciertos reclamos la acosaba y la perseguía al punto que ella buscó esta ayuda.
El caso es que él fue notificado una semana después y, en esos días, él le hizo varios comentarios de mal gusto a ella a pesar de estar ella acompañada de amigas, hizo publicaciones deshonrosas en redes sociales mencionando el nombre de ella, la seguía en moto hasta cerca de su casa como “pistiándola” o haciéndole sentir que estaba ahí y hasta le mencionó a un familiar de ella que “no respondería por lo que le pasara a xxxxx”.
Esto último prendió las alarmas de la familia por la carga de amenaza que eso representa y se retomó el asunto yendo a la Comisaría de Familia del barrio Cuba de Pereira, porque en ese momento quedaba más a la mano y había que dejar ese antecedente en alguna parte. Pues bien, ahí fue donde se llevaron otro chasco de la administración de justicia.
La joven le contó todo el caso a la funcionaria que la atendió en dicha Comisaría y le pidió que e que a él lo notificaran con urgencia porque la perseguía y podía causarle daño. Y la funcionaria preguntó: ¿Y él le pegó, la hirió, qué le hizo? Ella le respondió. No, pero como lo conozco un poquito y por lo que ha dicho, es posible que sí lo haga. ¿O es que tengo que venir aquí aporreada o herida para que me crean? A lo que la funcionaria le dijo: Pues sí, así funciona la justicia en este país, si él no le ha hecho nada, no hay nada.
Y aquí ya no se aguantó más la joven y confrontó a la funcionaria: ¿O sea que él me tiene que matar para que ustedes me crean?
No me aventuro con más detalles. Lo grueso del asunto está ahí.
- Que el potencial feminicida no es culpable de nada si no la agrede físicamente o si no la mata. Eso queda para los analistas jurídicos y los que hacen las normas y dicen defender a las mujeres en equidad.
- Las mismas funcionarias son faltas de empatía de género, aquí queda demostrado. Ni siquiera interesarse en gestionar en una dependencia del mismo resorte judicial para una simple notificación demuestra una indiferencia fatal.
- A pesar de que este periodista intercedió ante una autoridad de la Fiscalía Seccional Risaralda para que aceleraran la notificación, transcurrió una semana. Es mucho tiempo, sinceramente. Y eso que la joven agredida suministró todos los datos de contacto de su ex.
Al final la reclamación sirvió porque al ser notificado frenó sus ímpetus y, la verdad, no se ha dejado ver, es cierto; él ya sabe todo lo que conlleva estar incurso en esta demanda; porque lo que le suceda a ella se lo atribuirían.
Pero, que hay mujeres que no se protegen entre ellas mismas, que las hay las hay. Damas, puede ser un feminicidio, eso le debe decir algo a su sensibilidad de mujeres; no seamos más indolentes, por favor. Cuando les llegue un caso como este, valórenlo; midan las consecuencias y brinden protección efectiva. Gracias.



Cuántos crímenes y agresiones físicas se evitarían si estas mujeres amenazadas fueran apoyadas y protegidas por las instituciones que tienen tal función, y que en la mayoría son atendidas por mujeres indiferentes a lo que estas mujeres en peligro les solicitan! No es un favor lo que piden, es simplemente que cumplan con sus funciones y nisiquiera eso hacen! Y tanta publicidad que hacen ofreciendo esos servicios de apoyo y protección, para saber que en la práctica no hacen nada!!! Que falta de solidaridad de género!