jueves, febrero 5, 2026

LAS LECCIONES DE CÍVICA, ¿PARA QUÉ?

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Se ofrecen como pan en cafeterías: lecciones de cívica, civismo, cultura ciudadana, respeto a las normas, al bien común, deberes y responsabilidades ciudadanas, independencia de los poderes, funcionamiento del gobierno, de la igualdad, de los derechos humanos, de la resolución de conflictos. Desde los primeros años del ciclo formativo educacional, se nos invita a ser transparentes, honestos, a respetar la opinión del otro, se nos llama a la práctica de la no violencia.

Es claro que los humanos somos animales sociales, de modo que nuestra felicidad depende en gran medida de las relaciones con los demás y de allí que practicar el individualismo y la mirada egocéntrica, conlleva a estados emocionales perturbadores, situación a la que nos conduce el modelo socioeconómico que impera actualmente en el mundo. La realidad es que en la actualidad existe una disonancia entre la confusa democracia y los ideales que plantea la educación, lo que conduce a momentos de desengaño y desilusión que en algunas oportunidades conllevan a estados de violencia descontrolada.

La democracia liberal, uno de los últimos inventos para tratar de calmar los ánimos de amplios sectores de la población,  tiende a privilegiar el individualismo y el mercado sobre la igualdad sustantiva, conduciendo a la desigualdad social y económica, a la indiferencia  ciudadana por la política, lo que fortalece lo insustancial de las redes sociales; una democracia que enfrenta desafíos como la crisis de representatividad, de ineficiencia y corrupción, conlleva a la aparición de liderazgos autoritarios, autocráticos, muchas veces apoyados en elecciones que se basan en la ignorancia de la mayor parte de los electores. En el devenir del desarrollo económico y social aparece el neoliberalismo, modelo económico que se impone en varios países por parte de las multinacionales, y que tiene grandes efectos destructivos en el tejido social y en las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos, que viven en la precariedad, la exclusión, sumidos en la pobreza, mientras unos cuantos individuos o familias —el 2% de la población mundial— concentran cerca del 80% de la riqueza planetaria.

La independencia de los poderes se reemplaza por la elección politiquera de sus colegiados y la justicia “ciega” e imparcial desaparece, de igual forma se gastan ingentes cantidades de dinero para encuentros internacionales y se crean organismos multilaterales para, por ejemplo, crear el derecho internacional, pero al final el poder económico y militar impone las condiciones y define las reglas del juego. Así lo están haciendo los gobiernos de Estados Unidos e Israel y no existe ningún poder en el planeta que se atreva a desafiar su conducta. Nos hablan de la dignidad de los pueblos, del apoyo a la democracia, pero la realidad la tal democratización desparece cuando el imperio nombra sus candidatos en toda la faz de la tierra. Pregonan la paz, pero en el terreno apoyan los genocidios.

Para que sirven entonces las clases de civismo en los planes de estudios, si al final, las condiciones mercantiles y económicas son las deciden las formas de vida de toda la sociedad.

Harold Salazar A.

3 COMENTARIOS

  1. Las clases de civismo son muy importantes para sentar las bases de una democracia real y un respeto ciudadano. Lo malo es que mientras a los niños se les enseña, los adultos, especialmente los gobernantes y políticos, con su comportamiento dan lecciones totalmente contrarias a lo que enseña la escuela. Y como el ejemplo educa, es esa conducta deshonesta e irrespetuosa la que se aprende y se impone finalmente en una sociedad. Muy lamentable.

  2. Buen día Don Harold. Gran escrito.

    Totalmente de cuerdo con Doña Consuelo. Estamos en un mundo gris, un mundo relativizado, un mundo donde el libre albedrío esta normalizado, pero si no existiera el civismo y las buenas prácticas esto sería peor.

    Su apreciación es válida desde la preocupación ,pero el buen trabajo no traiciona y bajar los brazos no es responsable para la mejora.

    Estamos en la mitad del río y debemos nadar desde los valores y lo edificante para neutralizar tantas cosas malas que existen y llegar a la orilla correcta.

    El Neoliberalismo y sus propuestas e imposiciones son terribles, pero la cívica es decencia en su máxima expresión y la decencia también tiene que robustecerse para enfrentar estos turbios momentos.

    Feliz día.

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