PENSIONADOS ATRAPADOS ENTRE EL IPC Y LA DEUDA, LA DESIGUALDAD QUE LA REFORMA IGNORÓ
Cada enero, los pensionados colombianos esperan el reajuste de sus mesadas. Lo que debería ser un alivio frente al encarecimiento de la vida se convierte en un recordatorio de la desigualdad que atraviesa el sistema pensional.
Mientras quienes reciben una pensión equivalente al salario mínimo disfrutan de un aumento ligado al porcentaje fijado para este, quienes superan ese umbral deben conformarse con un ajuste determinado por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La Ley 100 de 1993 estableció esta fórmula, que se aplica automáticamente desde el 1 de enero por entidades como Colpensiones, una vez el DANE certifica la inflación del año anterior.
Para el año 2026, el incremento será del 5,10,%, el procedimiento de ajuste es automático y no requiere trámites adicionales. La diferencia con el aumento del salario mínimo es evidente, el poder adquisitivo de los pensionados con mesadas superiores se está erosionando año tras año.
El resultado es una precarización progresiva. Los pensionados que durante décadas aportaron al sistema y lograron una mesada superior al mínimo ven cómo su ingreso pierde capacidad de compra frente al costo real de la vida. La inflación golpea con fuerza, y el ajuste por IPC no compensa el encarecimiento de bienes y servicios básicos. Esta situación genera una paradoja, quienes reciben más que el mínimo terminan sintiéndose castigados por la fórmula de reajuste.
A la pérdida de poder adquisitivo se suma el alto endeudamiento de la mayoría de los pensionados con el sistema financiero.
Los créditos de libranza, descontados directamente de las pensiones, se han convertido en una carga permanente. Los bancos y entidades financieras son los grandes beneficiados, puesto que los intereses que pagan los pensionados representan un flujo constante de ganancias, mientras los jubilados ven cómo sus mesadas se diluyen en cuotas y pagos. El aumento insuficiente refuerza esta dependencia crediticia y perpetúa un círculo de deuda difícil de romper.
El aumento de las pensiones superiores al salario mínimo es, en términos estrictos, un ajuste de corrección monetaria. Se limita a compensar la inflación del año inmediatamente anterior, es decir, la pérdida del poder adquisitivo del dinero, sin otorgar puntos adicionales que permitan recuperar esta capacidad de compra del dinero. En otras palabras, el aumento por IPC apenas mantiene el valor nominal de la mesada, pero no mejora la capacidad de comprar del pensionado.
En contraste, el aumento del salario mínimo sí se da en términos reales, pues además de cubrir la inflación, incorpora puntos adicionales que buscan mejorar el ingreso de los trabajadores, por eso ya se está hablando de salario vital. Esto genera una brecha estructural, ya que mientras los asalariados con salario mínimo avanzan, aunque sea modestamente, en su capacidad de consumo, los pensionados con mesadas superiores permanecen estancados en un esquema de corrección que los condena a perder terreno frente al costo de vida.
La diferencia entre un ajuste nominal y un aumento real explica por qué los pensionados sienten que cada año su ingreso se reduce en la práctica, aunque las cifras oficiales hablen de incrementos.
Las asociaciones, federaciones y confederaciones de pensionados han reclamado durante años un cambio legislativo que equilibre los aumentos.
La última reforma pensional aprobada en el Congreso ignoró estas demandas. La falta de consideración hacia este sector revela una deuda social y política, porque quienes construyeron el país desde su trabajo y aportes al sistema no encuentran hoy una voz que defienda sus derechos en el debate nacional.
La desigualdad en los aumentos pensionales no es un tecnicismo contable, es un problema estructural que afecta la dignidad de miles de colombianos. Mientras el sistema financiero se fortalece con los intereses de los pensionados endeudados, el Estado mantiene un esquema que amplía la brecha entre quienes reciben el mínimo y quienes superan ese umbral.
La discusión sobre una reforma que atienda esta realidad sigue siendo urgente.
De lo contrario, la precarización continuará profundizándose y el sistema pensional seguirá reproduciendo inequidades en lugar de corregirlas.
Javier Ríos Gómez – Economista



Como si fuera poco el flamante expresidente Alvaro Uribe Velez, con la promulgación de la Ley 100 nos castigo a muchos pensionados para que no persivieramos la mesada 14 qué mal que bien era un mínimo alivio qué en algo nos ayudaba en esa debacle de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda y de la capacidad de compra ante ese paupérrimo incremento que colpensiones cada año nos incrementa según él ipc que es un dolor de cabeza para miles de pensionados, lo más irónico es que ningún congresista se preocupa por darle solución alguna a este atropello que le hacen a los pensionados, pero si pudimos observar que a las fuerzas armadas pensionados y a los maestros pensionados les han recuperado la mesada 14 y la formula de incremento salarial es otra según me ha confirmado, esperemos que el presidente Gustavo Petro se acuerde también de los pensionados.
Acaso no ha sucedido lo mismo coñ los aumentos salariales negociados con dirigentes de la uktra derecha, clmo su amdo Uribé, Pastrana o Duque.Lo que sucedió fué que su acción no fue criticada por arrodillados de la ultraderecha
Indudablemente, los pensionados seguimos siendo ignorados y engañados con falsas promesas de ajustes. No se si es porque somos un segmento pequeño de la población, o porque no somos políticamente significativos, que no nos dan importancia, simplemente nos ignoran. Lo cierto es que trabajamos muchos años y aportamos lo suficiente como para recibir lo que en justicia nos corresponde. Será mucho pedir?
Se puede concluir, entonces, que el problema de la mesada para quien está un poco por encima del salario mínimo es estructural (desde la misma concepción de la Ley, léase, Alvaro Uribe Vélez). Pero como está pasando ahora con todo en este país, en esta ocasión también la culpa se la están echando a Petro. Crasa ignorancia y/o irracional fobia política.
El autor de marras ignora voluntariamente que el mentor de la La Ley 100 de 1993, el magnánimo ex Uribe, además castigó las pensiones con el 12% de descuento para la salud, forzándolos a ser sus patronos de por vida…..la citada ley le ahorró a las empresas el aporte que dificilmente pagaban y acumulaban deuda desde los años 60 hasta que ahogaron al fisco nacional……esa ley es la destrozadora de la salud……creó los elefantes de las EPS con sus juntas directivas corruptas……….y sus contratistas aliados peores de corruptos…….para los politiqueros como el autor de marras, entre líneas, esto es de este gobuerno…..