El Gatopardo es una novela del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957), famosa porque en ella se hizo célebre la máxima: “Para que todo siga igual, es necesario que todo cambie”. Más adelanta agrega: “Y después será distinto pero peor”. El Gatopardismo significa: inmovilidad, conformismo, adaptación, cinismo”.
En ciencia política el gatopardismo es el político que inicia una transformación política pero que, en la práctica, solo altera la parte superficial de las estructuras de poder, conservando intencionalmente el elemento esencial de estas estructuras.
Lo ocurrido en Venezuela con el secuestro de Nicolás Maduro y la posesión concertada de Delcy Rodríguez (Chavista pura sangre), no es otra cosa que la versión latina del Gatopardo: “Que todo cambie pero que todo siga igual”. Este “cambio” de actor principal en Venezuela, no altera la estructura de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, aunque hay que reconocer que lo sucedido en Venezuela al secuestrar a su presidente a sangre y fuego, causando más de 80 personas asesinadas, incluidos 32 cubanos (soldados profesionales de la guardia personal de Maduro), contrario a lo que se pensaba de que el propósito era establecer la democracia en Venezuela, el verdadero objetivo era el control del petróleo.
Siempre he pensado que “el cambio” se realiza para mejorar, en el peor de los escenarios las cosas se mantienen neutras: Ni se mejora, ni se empeora. En Venezuela ¿Qué fue lo que cambio con el secuestro de Maduro? Fue reemplazado en la presidencia bolivariana por su vicepresidenta Delcy Rodríguez, militante y férrea defensora del chavismo. En relación con la cúpula de Maduro, es la misma de Maduro todo sigue igual. La cúpula de la nueva presidenta Rodríguez, es la misma de Maduro, no se presentó ningún cambio, incluyendo la ideología chavista.
Quizás el cambio consistió en que antes del secuestro sangriento del presidente Maduro, en Venezuela había petróleo y no había democracia. Con el secuestro de Maduro Venezuela se quedó sin democracia y sin petróleo. Cuando todo el mundo democrático esperaba un cambio de régimen después del bombardeo a Venezuela, y se restableciera la democracia usurpada primero por Chávez y luego por su sucesor Maduro, nada de esto ocurrió. El chavismo pura sangre continúa gobernando en Venezuela, esta vez con la anuencia y respaldo de Estados Unidos.
En relación de la oposición al chavismo, esta no ha sido tenido en cuenta. Más aún, fue ignorada con el argumento de que no tienen el respaldo de los venezolanos y de sus fuerzas militares. En otros términos, la llegada de la oposición al gobierno venezolano quedó aplazada indefinidamente, al no contar con su principal mentor: Donald Trump, quien logró controlar las reservas de petróleo, sin interesarse por el restablecimiento de la democracia. La alianza Trump, Rodríguez, es por ahora la que manda, gobierna y ordena en Venezuela, y esta vez va a durar lo que duren los 303.000 millones de barriles de reserva del petróleo. El gatopardismo se restableció con mejor fuerza en Venezuela: “Que todo cambie para que todo siga igual”.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Enero 2026


