Señales de evaluación y engaño
Preámbulo
El lenguaje del cuerpo, o lenguaje corporal, es la comunicación no verbal que usamos a través de gestos, posturas, movimientos faciales y del cuerpo para expresar emociones, intenciones y pensamientos, a menudo de forma inconsciente que puede transmitir mucho más que las palabras habladas. Incluye el contacto visual, la proximidad, el tacto y el tono de voz, y revela el estado emocional real de una persona, siendo crucial en la interacción humana.
¿Cuál sería el resultado si dijéramos toda la verdad a todas las personas con las que nos relacionamos? ¿Qué consecuencias tendría repetir las mismas palabras que nos vienen a la cabeza?
Por ejemplo:
- A su jefe: Buenos días, jefe… palurdo sin talento.
- Un hombre a una clienta: Gracias por cerrar el trato, Susan, me encantaría decirle que tiene un pecho estupendo.
- Una mujer a un vecino: Gracias por ayudarme a cargar con la compra. Tiene usted un trasero prieto encantador, pero ¿Quién diablos le corta el pelo? –
- A la suegra: Encantada de volver a verla… vieja lechuza negativa y meto mentodo.
- Si una mujer le pregunta: «¿Se me ve gorda con este vestido?», ¿Cuál sería su respuesta? De ser hombre, y si sabe que le resultará beneficioso, le respondería que le sienta bien. Aunque quizá estuviera pensando para sus adentros: «Ese vestido no es lo que te hace gorda… sino todos los pasteles y helados que engulles».
Si siempre dijéramos a todo el mundo la más absoluta verdad, no sólo acabaríamos solos, sino que incluso podríamos terminar en un hospital o en la cárcel. La mentira es el aceite que engrasa nuestra interacción con los demás y que nos permite mantener relaciones sociales amistosas.
Estas mentiras se conocen como mentiras blancas porque su objetivo es que los demás se sientan a gusto, evitando enfrentarles con la fría y dura verdad. Las investigaciones demuestran que los mentirosos sociales son más populares que las personas que dicen continuamente la verdad, aunque sepamos que el mentiroso social está mintiéndonos.
Las mentiras maliciosas, sin embargo, son aquellas en las que una persona decide engañar expresamente a otra para obtener con ello un beneficio personal.
Tener en cuenta
Una persona que no está cómoda, que no enfatiza y cuya comunicación se encuentra fuera de sincronía está, en el mejor de los casos, comunicándose mal o, en el peor, mintiendo. El malestar puede originarse por muchas causas, incluyendo antipatía entre aquellos que participan en la conversación, el escenario en el que se mantiene dicha conversación o el nerviosismo durante un proceso de entrevistas. También puede ser, obviamente, una consecuencia de la culpabilidad que se produce por el hecho de tener que ocultar información, o simplemente de mentir.
No hay forma de evitar que nos mientan, pero, al menos, podemos estar alerta cuando lo intenten, además, etiquetar a una persona de mentirosa es otro de los peligros a evitar ya que la probabilidad de equivocarse es alta cuando la información es limitada, cayendo en el plano del sesgo o el azar.
Los ocho gestos más comunes de la mentira
- Taparse la boca

La mano tapa la boca porque subconscientemente el cerebro le ordena que intente eliminar las palabras de engaño que la persona dice. A veces este gesto puede realizarse con sólo unos cuantos dedos delante de la boca o incluso con el puño cerrado, siendo el significado el mismo.
Hay quien intenta disimular el gesto de taparse la boca con una tos falsa. Cuando los actores representan papeles de gánster o criminales, suelen utilizar este gesto cuando discuten actividades criminales con otros gánsteres o cuando son interrogados por la policía, para que con ello el público sepa que están actuando de forma criminal o mintiendo.
- Tocarse la nariz

A veces el gesto de tocarse la nariz puede consistir en frotarse rápidamente debajo de la nariz o en un toque rápido y casi imperceptible. Las mujeres realizan este gesto con movimientos más breves que los hombres, quizá para evitar estropear el maquillaje.
Lo que debemos recordar es que este tipo de acción debería siempre leerse en un conjunto de gestos y en un contexto (la persona que lo realiza podría tener alergia o estar resfriada).
Los científicos de una fundación especializada en la investigación del olfato y del gusto de Chicago descubrieron que cuando mentimos se liberan unas sustancias químicas denominadas catecolaminas que provocan la inflamación del tejido interno de la nariz. Utilizaron unas cámaras especiales que muestran el flujo de la sangre en el interior del cuerpo y descubrieron que la mentira intencionada provoca un aumento de la presión arterial.
Esta tecnología indica que la nariz humana aumenta su volumen en sangre cuando se miente. Es lo que se conoce como «efecto Pinocho». El aumento de la presión sanguínea hincha la nariz y hace que sus terminaciones produzcan un hormigueo, dando como resultado la acción de frotarse la nariz con la mano para acabar con el «picor».
- ¿Y qué hay de los picores en la nariz?
Cuando nos pica la nariz solemos aliviarlo rascándola, un gesto que es distinto a las suaves caricias que emplea el gesto de tocarse la nariz. Igual que con el gesto de taparse la boca, el de tocarse la nariz es un gesto que puede utilizarlo tanto la persona que habla para esconder su propio engaño, como la persona que escucha, que duda de las palabras de quien le habla.
Rascarse suele ser un gesto aislado repetitivo y es incongruente o está fuera del contexto general de la conversación.
- Frotarse el ojo

Cuando un adulto no quiere mirar algo desagradable, es posible que se frote el ojo. El gesto de frotarse el ojo es un intento por parte del cerebro de bloquear la visión de un engaño, de una duda o de algo desagradable, o de evitar tener que mirar a la cara a la persona a la que se le dice la mentira.
Los hombres suelen frotarse con fuerza los ojos y, si la mentira es realmente grande, apartar la vista. Las mujeres no utilizan tanto este gesto y lo que hacen es utilizar pequeñas caricias delicadas debajo del ojo, bien porque de pequeñas se han visto condicionadas a evitar los gestos fuertes, bien porque no quieren echar a perder su maquillaje pero también evitan la mirada de su interlocutor apartando la vista.
5. Mentir entre dientes
Hace referencia a un conjunto de gestos compuesto por los dientes apretados, una falsa sonrisa y la acción de frotarse el ojo. Es un gesto que utilizan los actores para representar la falta de sinceridad y las culturas «educadas», como la inglesa, que prefieren no decir exactamente lo que piensan.
6. Tocarse la oreja

Se trata de un intento simbólico por parte de la persona que escucha de no «oír lo malo», de intentar bloquear la palabras que está escuchando llevándose 1a mano a la oreja o acariciándose el lóbulo.
Se trata de la versión adulta del gesto de las manos sobre ambas orejas que utiliza el niño cuando quiere bloquear las reprimendas de sus padres. Otras variaciones de tocarse la oreja son: frotarse la parte trasera de la oreja, el taladro con el dedo, gesto en el que el dedo entra y sale de la oreja, tirarse del lóbulo de la oreja o inclinar toda la oreja hacia delante para tapar el conducto auditivo.
7. Rascarse e1 cuello

El dedo índice, normalmente el de la mano que se utiliza para escribir rasca la zona del cuello situada por debajo del lóbulo de la oreja.
Este gesto es una señal de duda o incertidumbre y es característico de la persona que quiere decir: «No estoy segura de sí estoy de acuerdo con esto». Es un gesto muy perceptible cuando el lenguaje verbal lo contradice, por ejemplo, cuando la persona dice algo así como: «Comprendo cómo te sientes», aunque el gesto de rascarse el cuello indica que no es así.
8. Tirar del cuello de la camisa

Desmond Morris fue uno de los primeros en descubrir que las mentiras provocan una sensación de picor u hormigueo en los delicados tejidos de la cara y del cuello, que invitan a rascarse y esto no es sólo la causa por la que las personas inseguras se rascan el cuello, sino que además explica muy bien por qué hay personas que recurren al gesto de tirar del cuello de la camisa cuando mienten y sospechan que las han descubierto. El aumento de la presión sanguínea que provoca la mentira hace que el cuello sude cuando la persona que miente tiene la sensación de que su interlocutor sospecha que no está diciendo la verdad.
Se produce también cuando una persona se enfada o se siente frustrada y necesita alejar el cuello de la camisa del cuello para que circule el aire fresco. Siempre que vea que alguien utiliza este gesto, pregúntele: « ¿Podría, por favor, repetirme lo que acaba de decir?» o « ¿Podría, por favor, aclararme este punto?». Con ello puede conseguir que el mentiroso en potencia decida abandonar su juego.
9. Los dedos en la boca

Se trata de un intento inconsciente de volver a la seguridad del niño que se alimentaba del pecho de su madre y se produce cuando una persona se siente bajo presión. El niño sustituye el pulgar o una manta por el pecho de su madre y, de adulto, se lleva los dedos a la boca y chupa cigarrillos, pipas, bolígrafos, gafas y chicles.
La mayoría de gestos de llevarse la mano a la boca pueden relacionarse con la mentira o el engaño, pero el gesto de los dedos en la boca indica, claramente, una necesidad interna de confianza. Por tanto, resulta positivo dar a esa persona garantías y confianza.
Colofón
Teniendo presente que el lenguaje del cuerpo son aquellas señales inconscientes en las cuales las personas en situaciones del diario vivir o en situaciones específicas como son las conversaciones habituales, debates, argumentaciones, entrevistas de trabajo o interrogatorios, entre otras, encajan con lo que se ve y se escucha en el entorno en el que sucede, en aras de extraer posibles conclusiones, todo ello acompañado de información no limitada, para evitar equivocaciones por desinformación, por interpretación o por sesgo informativo.
Las señales corporales (lenguaje no verbal) no garantizan un cien por ciento de certeza o una probabilidad segura de éxito en aras de descubrir una mentira, ya que no se puede descartar la presencia de manifestaciones propias no relacionadas con el acto humano de mentir como son los nervios de la persona, tics corporales , cargas emocionales no relacionadas con la situación abordada o el estrés propio del diario vivir y que pueden incidir en los resultados esperados pero no se pueden descartar u obviar por la naturaleza propia del cuerpo humano.
Regla de Oro: Siempre que se encuentren acciones contradictorias, se debe tener especial cuidado y continuar con las averiguaciones necesarias hasta poder tener una mayor seguridad sobre qué acción podemos tomar como prevaleciente o sobresaliente.
Mención para el lector
Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino. Es una invitación a la reflexión y al debate para la construcción colectiva, ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor.
El Opinadero “pregunta:
- ¿Cuál es su opinión respecto a las manifestaciones corporales en el acto de mentir?
- ¿ Se invita al lector a través de este enlace a tener una mayor amplitud cognitiva con respecto a la columna mencionada : pease_allan_-_el_lenguaje_del_cuerpo – copia.pdf



