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O va a quedarse paralizado esperando que alguien lo haga por usted…
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Los descartados ultra fanáticos y la soga en cuello por cuenta propia.
«Para que uno de diez pueda vivir estrato bien, nueve tienen que sacrificarse y comer mier… , quedar atrás en el camino». Un tío y otro amigo imprescindible, lo expresaron en tono de versículo bíblico, con su parábola del neoliberalismo cuando implantaron la privatización de todo lo público hace cuarenta años, los salvadores de la decrepitud política hoy 2026.
La fase ultra del neoliberalismo… corporativismo sin dios ni ley, políticas públicas receta privada cero gobernanza, son el camuflaje de la privatización de todo concentrado en exclusiones ejecutadas por círculos agentes de intereses. Clanes, tribus, élites endogámicas. Feudalismo siglo veintiuno.
Ya lo vivimos en el desmantelamiento del enfoque de desarrollo con protección social, DEI o DIE, derechos para todos en diversidad, equidad e inclusión. Vivido en el cuarto de siglo veintiuno evangelio recitado de «Responsabilidad social», para realizar derechos no rentables por el bienestar equidad social. Muestras de laboratorio, presuntas políticas públicas semánticas, escritas, habladas, en derechos fundamentales, educación, salud, agua, saneamiento, acceso, deporte derecho, vulnerabilidad, cuidado y protección de infancia, discapacidad.
Éso que no da ganancias más allá de las trasnferencias interadministrativa. Era de depredadores, versus descartados. Prescindencia y limpieza social como en Gaza y expulsión destierro de inmigrantes electores del sueño MAGA. Ley de la selva, evangelizada por profetas de este tiempo, envueltos en humo libertario tras el fin de la historia neoliberal.
Corporativismo y autoritarismo con agentes naranja en el hemisferio y el resto donde haya recursos qué saquear. Todo bajo amenaza, matoneo, y manoseo diplomático. Barbarie sofisticada con tecnogenocidio cognitivo, anzuelo letal infalible. Todos creídos autónomos. Así puede ser la posible mirada de los nada que perder ni que sumar, que pretenden entender y salvarse, dirá la secta del dogma supremacista en cuestión. La fase ultra salvaje del neoliberalismo depredator.
Ultra corporativismo sin dios ni ley. Políticas públicas cero gobernanza participativa ni democracia deliberativa, son el disfraz de la privatización de lo público concentrado en exclusiones de círculos más cerrados, agentes de intereses privados, enroscamientos. Estar en la rosca y vivir de ella, dicen sus rémoras desde el siglo del feudo político en cada comarca territorial. Realidad irremediable, irredimible, impresentable, inaceptable.
Perspectiva descarte de los nada qué perder ni sumar, dirá la secta del dogma en cuestión. Incluir es negocio chimbo. Despojar, extraer, arrasar a quien no se someta ni se margine, para ése dogma la limpieza social abarca miles de millones de prescindibles que no suman y comen ganancias, visión tierra arrasada de erario y todo negocio depredador en el dios monetario.
Mientras todo pasa, fácil distraer la masa desechable incendiandoles las vísceras para que se odien y destruyan unos a otros, en su fanatismo tribal, en guerra por el reconocimiento del apellido salvador escogido, que será el primero en botarlos a su deriva, en el océano de impunidad y tormenta de tiburones en el saqueo.
Engañar es más fácil que nunca para los depredadores. Los feligreses llevan la soga de colgarse en la mano, con quitar la tecnomirada de ella. Como los imnolados de secta.
A todos lo mejor posible en este ciclo 2026.
Escrito por Hernando Ayala M. Periodista colombiano. Mail disnnet@gmail.com
Escribe Roberto Ortegón, profesor consultor en políticas públicas, respecto del libro Globalismo.
“Lectura recomendada que expone los nuevos y futuros escenarios de las políticas públicas, de las instituciones y del control de la sociedad.
El globalismo no es globalización, sino una demoledora ideología que supone el más ambicioso proyecto de ingeniería social y control total en curso. Institucionalizada en organizaciones que, por definición, no tienen ni patria, ni territorio ni pueblo, esta ideología pretende parir un régimen político antidemocrático de alcance global.
Así la soberanía de las naciones se redistribuye entre organizaciones supranacionales, liberadas de las limitaciones de los intereses particulares de los pueblos, para coordinar las transformaciones necesarias para nuestra «supervivencia».
El globalismo también propone nuevas formas de legitimidad basadas en la tecnocracia y la supuesta filantropía de organizaciones como la Fundación Gates, la Open Society de Soros, y la Fundación Rockefeller.
Sin duda una obra que redefine la geopolítica global y advierte las consecuencias de cambio sólo enfrentadas con democracia, fortalecimiento de la sociedad civil, empoderamiento ciudadano y la recuperación de lo público.
Una reflexión necesaria en tiempos de crisis e incertidumbre para construir esperanza acerca del futuro siempre que nos preparemos para ello”.


