Pereira – Risaralda
La tarde con sus arreboles púrpuras nos sorprendía jugando a la vuelta a Colombia, sin usar bicicletas. Bastaba encontrar un solar vacío donde hubiese tierra para dedicarnos a trazar con tapas de gaseosa los surcos que serían las carreteras donde impulsaríamos la canica de brillantes colores. El juego consistía en poner sobre la carretera una bolita de cristal que íbamos impulsando con otra igual. Procurábamos que el recorrido incluyera premios de montaña, es decir que en el tierrero hubiesen subidas y bajadas. Ganaba quien lograra dar la vuelta por el surco labrado en la tierra sin salirse del recorrido y sin cometer errores. Se penalizaban los errores pagando con sus propias canicas, así que se podía terminar el juego con muchas canicas en el bolsillo o irse para la casa pelado, es decir sin ninguna canica. Eran otras épocas en la que éramos más simples. No estábamos mediatizados y los más rápido que podía uno comunicarse con otras ciudades o países era a través de la correspondencia escrita. Hoy las cartas pasaron a ser piezas de museo y nuestros jóvenes no logran entender muy bien que era TELECOM y cómo fue de importante en nuestros años de jugar con canicas, trompos o a la vuelta a Colombia. Escribíamos largas cartas a nuestros padres cuando estudiábamos en otra ciudad. Sabíamos dirigirnos con respeto a personas que sin conocer necesitábamos contactar. Las cartas a la novia o novios estaban cargadas de promesas y declaraciones que los poetas envidiarían. Y siempre nos quedaba el tiempo para salir a jugar con los amigos a los campeonatos de trompo.
Hace unos días tuve la oportunidad de compartir el día del campesino con la comunidad del corregimiento de La Estrella – La Palmilla y con asombro y alegría asistí a la competencia de trompo que con los niños del corregimiento se había programado. A nosotros nos correspondió el tiempo en el que el trompo era de madera con punta metálica, los trompos de hoy son de plástico. Funcionan parecidos, pero no son lo mismo. Éramos expertos en la envoltura de la cuerda alrededor del cuerpo del juguete y con qué habilidad lanzábamos el artefacto para que girara sobre el piso. Otros más hábiles que yo podían hacerlo girar sobre la palma de la mano, sobre una mesa y en el colmo de la habilidad sobre la uña del pulgar. Mi padre me compró muchos trompos de madera, unos pequeños otros medianos y los más grandes que usábamos para “matar” a otros trompos. El reto era soltar el trompo grande sobre otros que ya estaban girando en el suelo y… partirlos mientras daban vueltas. Perdí muchos trompos pequeños así. Mi madre me llamaba cuando estaba jugando a los trompos para que le escribiera a la tía Otilia un telegrama, pues pronto llegarían las vacaciones y mis padres pensaban mandarme a Medellín a pasarlas con las primas. Guardaba mis trompos sobrevivientes en una bolsita en la que además llevaba mis canicas de cristal, algunas cuerdas, fichas de dominó de parqués… siempre estaba bien preparado para jugar con los amigos. Entraba en la casa y mi madre me decía lo que debía poner en el “telegrama”.
- Dígale a la tía que viaja en quince días en la flota Palmira que sale de aquí a las seis
de la mañana, o sea que está llegando allá como a las doce y media para que lo esperen en el paradero del puente para Envigado. Dígale también que viaja recomendado y que se va a estar con ellos unos quince días.
Si escribía la razón de mi madre tal como la había dicho el telegrama iba a salir muy costoso, por lo que nosotros aprendimos a escribir para estos mensajes ultra rápidos. Por lo que quedaría más o menos de la siguiente manera:
“VIAJARE MARTES 18 BUS 6 AM. PARADA PUENTE ENVIGADO ESPERENLO
RECOMENDADO”
JOSEFER ABRACARIBES
En el mensaje que me dio mi madre hay 60 palabras. En el texto para poner en TELECOM hay 11, mejor doce porque hay que incluir los puntos. “Abracaribes” significa en una sola palabra: Abrazos, cariños y besos. Mi madre me daba cinco pesos. Un peso que costaba la buseta hasta el centro de Pereira, pues nosotros vivíamos en Dosquebradas y el peso de regreso. Dos pesos más o menos costaba el telegrama y el resto por si debía usar el teléfono. Pereira tenía teléfonos públicos en cada dos cuadras. La gente de esa época era respetuosa, nadie los dañaba. Era todo un lujo tener teléfono. Recuerdo la época en que cuando necesitábamos hablar con Medellín, íbamos a TELECOM y pedíamos a la operadora que marcara tal o cual teléfono en Envigado.
- Listo Medellín Cabina ocho — decía la operadora cuando establecía la comunicación.
Por la tarde después del colegio jugábamos a las canicas. Era un juego un poco complicado. Ya lo jugaban los niños egipcios por lo que el juego es muy antiguo. Había muchas variedades como el del círculo que consistía en lanzar las canicas desde el exterior para dejarlas lo más cerca posible al centro. O la de cazar canicas en el que la idea era apoderarse de las canicas de los demás cuando unos golpeaban con la suya la canica del adversario. Otra forma era la del pequeño agujero que practicábamos en la pista de tierra y hacer que nuestra canica entrar de un solo golpe al hueco, algo así como un golf sin palos. Nuestras canicas eran de cristal colorido y hacían un ruido muy particular cuando las teníamos en nuestra bolsa.
Nuestros niños ya no juegan ni al trompo, ni a las canicas ni mucho menos a la vuelta a Colombia. No escriben cartas a sus familiares y amigos. No enviamos tarjetas de navidad como solíamos hacer años antes. Recuerdo con nostalgia el sonido que hacía el cartero cuando llegaba a nuestra casa con la correspondencia epistolar. Utilizaba un silbato y sabíamos que alguien nos había escrito. El internet reemplazó modo aquello. Las cartas se escriben hoy por el correo electrónico, las tarjetas de felicitación, de navidad, de invitaciones se envía de manera virtual. Y eso no está mal, seguramente se ahorra mucho papel y se talan menos bosques; pero no es lo mismo. No es igual leer una novela en la pantalla del computador a tener en la mano el libro físico, a pesar que son costosos y más ahora que les van a poner más impuestos. Lástima, porque en lugar de promover la lectura entre los pobladores de éste país, lo que van a promocionar es el aumento de la piratería. Si ya es difícil que los jóvenes se acerquen a la literatura lo será mucho más cuando los precios suban y alejen más a los posibles lectores.
Jugar es implícito a los seres vivos. Jugar nos prepara para la vida porque el juego es un ensayo de convivencia. No es solo diversión, el juego nos prepara desde temprana edad para la vida adulta. Necesitamos mover los músculos del cuerpo y estimular las neuronas con el juego. Salgamos a la calle, al parque, a cualquier lugar al aire libre y juguemos otra vez. No importa si ya estamos mayorcitos, ensaye jugar a las canicas con los niños o con los familiares y amigos que estén mayores. Intente saltar a la cuerda, a jugar “Golosa”, organice en el próximo paseo a la finca, o al río una batalla de “Guerra libertada” o cuclí cuclí que es una variedad el juego de las escondidas. Compre un trompo de madera o plástico y juegue… juegue mucho. Y si lee es posible empiece a escribir cartas a sus familiares y amigos. No lo haga por internet, hagámoslo en hoja de papel con nuestro puño y letra y envíela por el correo. Salude a ese amigo que hace tiempo no ve, reconcíliese con aquella que alguna vez lo lastimó enviándole una carta e invítele a jugar una tarde a las canicas, o al trompo o a la “lleva”. ¿Tiene una letra muy fea? No importa, escríbale en un texto de “Word” en su computador, imprímalo, métalo en un sobre y dese el trabajo de ir hasta una empresa de correo y mándele esa carta. Ponga en el sobre el nombre de esa persona, su dirección y en la parte superior izquierda escriba el remitente, es decir usted. Nombre y dirección.
Aquí le dejo mi dirección para que me escriba y me invite un día de estos a un juego de trompos, canicas o la vuelta a Colombia.
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía. 3er piso centro Cultural Lucy Tejada. Pereira – Risaralda – Colombia
ABRACARIBES.
José Fernando Ruiz Piedrahita
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca pública Ramón Correa Mejía



Excelente nota. Gracias
Que hermosura de texto !!.Excelentes ideas para poner en práctica. Muchas gracias profesor Ruiz por su motivacion e inspiradoras notas 😊😊
Mi Querido y estimado Fernando al hacer la lectura de ese hermoso relato me remontó a mis años de niñez sin descartar el que yo también viví esos hermosos juegos de la niñez y la juventud que eran casi obligatorios y al recordar se me enjuagan los ojos de lágrimas al recordar esos tiempos
Hermosa anécdota Fernando Gracias por traer ese detalle vivido con alegría y sobretodo recalcando los juegos sanos que se hacían
Que bellos tiempo de vividos