Bogotá. 24 feb. Colombia acelera su camino en la transición energética con la firma de un Memorando de Entendimiento con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), un acuerdo que abre la puerta a cooperación técnica de alto nivel para aplicar la energía nuclear en la descarbonización y la seguridad energética del país.
Este pacto permitirá fortalecer capacidades científicas, regulatorias e institucionales, alineando a Colombia con las tendencias globales de acción climática. La energía nuclear, reconocida como una herramienta estratégica frente a la crisis ambiental, se perfila como un aliado clave para reducir emisiones y garantizar un suministro eléctrico confiable.
Entre los beneficios del acuerdo destacan:
- Transferencia de conocimiento y buenas prácticas internacionales.
- Formación de talento humano especializado en ciencias e ingenierías nucleares.
- Fortalecimiento del marco regulatorio nacional, indispensable para una incorporación segura de estas tecnologías.
El país ya avanza en la Ley Nuclear, actualmente en trámite en el Congreso, que busca modernizar la institucionalidad y abrir el acceso a aplicaciones nucleares no solo en energía, sino también en sectores estratégicos como la medicina. “Contar con una ley aprobada permitirá ampliar el acceso a tecnologías nucleares aplicadas a la generación de energía y a la salud, particularmente en la lucha contra el cáncer”, señaló Camilo Prieto Valderrama, director de la Red Nuclear Colombiana.
Por su parte, el director del OIEA, Rafael Mariano Grossi, destacó que “Colombia está avanzando en la dirección correcta hacia una planeación integral de la implementación de la energía nuclear”.
La hoja de ruta contempla tres horizontes:
- Corto plazo: aprobación de la Ley Nuclear y modernización del marco regulatorio.
- Mediano plazo: consolidación del talento humano mediante programas académicos y cooperación internacional.
- Largo plazo: proyección hacia 2038 para integrar la energía nuclear a la matriz energética nacional, con infraestructura adecuada y evaluaciones técnicas y ambientales rigurosas.
Con este acuerdo, Colombia se suma a la tendencia global de incorporar tecnologías limpias y seguras, reforzando su resiliencia frente al cambio climático y avanzando hacia un modelo de desarrollo sostenible y competitivo.


