miércoles, abril 1, 2026

SI YO NO EXISTO NADA EXISTE

OpiniónÉTICASI YO NO EXISTO NADA EXISTE

La Semana Santa es, para los católicos, tiempo para evocar a Cristo, su pasión y su condición de Redentor. Para los demás es una pausa en el camino, una oportunidad de reflexión que bien vale la pena aprovechar. Vamos a alejarnos de los temas políticos que copan la atención de los colombianos por esta época y por la cercanía a la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

En viejas disquisiciones abordé el concepto de la vida después de la muerte. Pero no me refiero a lo que pasará con nosotros, al Cielo, al Infierno o a lo que llaman «el más allá». El análisis se enfocaba en la idea de qué pasará aquí cuando hayamos partido de este mundo, ¿qué sigue? ¿cómo será el planeta tierra y la vida dentro de varios años, décadas o siglos?, ¿qué será de nuestros descendientes?, etc.

Este es un tema profundo y filosófico abordado desde siempre por los seres humanos. Grandes filósofos a través de la historia han afrontado esta idea. René Descartes: «Pienso, luego existo» (Cogito, ergo sum), «Immanuel Kant: «La realidad es una construcción de la mente», George Berkeley: «Ser es ser percibido» (Esse est percipi). El concepto que propongo «si yo no existo, nada existe» se refiere a la idea de que la realidad es una construcción subjetiva y que, sin un observador consciente, el mundo no tiene sentido ni existencia. Para esta afirmación hay argumentos a favor y en contra. Veamos. En beneficio diríamos que la realidad es subjetiva y depende de la percepción individual, que la conciencia es necesaria para que el mundo tenga sentido o que la física cuántica sugiere que la observación influye en la realidad. En contrario afirmaríamos que la realidad existe independientemente de la percepción humana, que la existencia de objetos y eventos no depende de la conciencia o que la ciencia y la lógica sugieren que el mundo tiene una existencia objetiva.

¿Qué significa la existencia para nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos?, ¿cómo afecta nuestra percepción de la realidad a nuestra forma de vivir? Si al morir todo desaparece (para cada quien), si jamás sabremos nada acerca de la evolución y si el futuro es un concepto incierto, ¿cómo debemos entender nuestra presencia y nuestro papel en este mundo? El universo será siempre el mismo: millones de galaxias expandiéndose de manera infinita hacia espacios y tiempos incomprendidos y la vida supeditándose increíblemente al libre albedrío de la estupidez humana. En el corto plazo parece factible que el hombre destruya la vida inteligente. Y quizás, como en varias oportunidades ha sucedido, la vida animal se extinga y la naturaleza deba volver a empezar. Un ciclo que se repite, que parece lógico y que el hombre puede acelerar.

¿Dónde está Dios en todo esto? El ser humano acude al concepto de la existencia de un Dios para eludir su propia desaparición absoluta. De hecho, la aceptación de un ser supremo que todo lo puede terminar siendo el reconocimiento de un fin terrenal, la admisión de que la existencia es simplemente un concepto.

Las últimas teorías sobre «el tiempo» afirman que es una cuarta dimensión y que la matriz que lo incluye está predefinida. Más complejo aún: el tiempo no existe, es un concepto humano.

Todos los acontecimientos están allí en esa matriz y nada puede cambiarlos. Existirán por siempre. En la curvatura del tiempo y el espacio se puede regresar a cualquier evento de la historia humana. De esta manera, ¿viviremos para siempre? Feliz Semana Santa.

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