miércoles, abril 29, 2026

“DONDE NO HAY VISIÓN, EL PUEBLO PERECE”

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PROVERBIOS 29:18

Me levanto cada mañana y me pregunto: ¿Qué mueve hoy a Colombia? ¿Qué hace que un padre de familia se amarre los zapatos a las 4:00 a.m.? ¿Qué hace que una madre soltera prepare el desayuno con una sonrisa aunque la nevera esté medio vacía? Que hace que cuando no se tienen sostenimiento de alguien y se quiere salir adelante se logra ?La respuesta es una sola: la ilusión.

Tener ilusiones no es ser ingenuo. Es ser sabio. “La esperanza es el sueño del hombre despierto”, decía Aristóteles. Y un país despierto es un país que camina. Porque una vida con propósito es aquella donde hay chispas en el cerebro, en el corazón y en el cuerpo. Y esas chispas se contagian.

La neurociencia lo confirma: una sonrisa libera endorfinas. La Programación Neurolingüística lo enseña: las palabras crean realidades. Si yo saludo en el paradero del bus con un “buenos días, que Dios te bendiga”, si sonrío en el ascensor aunque el día pinte gris, esa actitud se pega. Como una calcomanía de fe. Como una pegatina de esperanza que se multiplica. El vecino sonríe. El del bus frena, pero también sonríe. Y así, de a poco, tejemos país.

El pesimismo es un virus, pero la ilusión es la vacuna.

CON TRABAJO, NO CON LIMOSNA 
Por eso urge hablar en propositivo y económico. Colombia no se levanta a punta de subsidios eternos ni de discursos que reparten lo ajeno. Colombia se levanta produciendo. El país que soñamos es uno donde el emprendimiento no sea castigado con impuestos asfixiantes, donde al campesino se le pague lo justo, donde al empresario no lo vean como enemigo sino como generador de empleo. “El que no trabaja, que no coma” ( y solo quien tenga una discapacidad o imposibilidad de trabajar deberá recibir algo digno )— 2 Tesalonicenses 3:10. Pero el que madruga, el que suda, el que arriesga, tiene derecho a cosechar. Trabajando honradamente no hay que pedir limosna. No hay que mendigar lo que por derecho se gana. Si yo trabajo toda la vida y ahorro, tengo derecho a una pensión digna. No para “pensionarme” de la vida, sino para jubilarme con júbilo. Porque júbilo es gozo. Es disfrutar con gratitud el fruto del esfuerzo. A nuestros hijos hay que enseñarles eso: la riqueza se crea, no se exige.

DEMOCRACIA CON ILUSIÓN 
Y sí, hablemos en propositivo y político. Colombia está cansada de la cantaleta de que “todo está mal”. Hubo un presidente elegido por el pueblo. Gobernó cuatro años como manda la Constitución. Se equivocó, incumplió promesas, dividió. Lo reconocemos sin odio. Pero también reconocemos algo más grande: en Colombia se respeta la democracia. Se le dejó gobernar su período. Y qué bueno que ese ciclo ya termina. Porque eso también es democracia: saber que los gobiernos acaban y que lo mejor está por venir. “Todo tiene su tiempo” — Eclesiastés 3:1. Tiempo de aprender de los errores y tiempo de corregir. No es hora de revanchas. Es hora de ilusión. Está en manos del pueblo colombiano elegir un presidente que reconstruya las instituciones, que restaure la fe y la confianza, que deje de pelear con la empresa privada y empiece a tejer con hilos fuertes de respeto, de amor y del tricolor colombiano la credibilidad que perdimos. Un líder que entienda que sin seguridad no hay inversión, que sin inversión no hay empleo, y que sin empleo no hay ilusión.

A nuestros hijos y a las generaciones presentes y futuras debemos transmitirles esa certeza: Colombia se levanta trabajando, no quejándose. Se levanta con ilusiones, no con rencores. Con fe, no con miedo.

“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza” — Jeremías 29:11.

Ese es el versículo que hoy debe ser pegatina en cada bus, en cada escuela, en cada corazón: Hay futuro. Hay esperanza. Lo mejor está por llegar.

Y empieza cuando tú y yo decidimos levantarnos con ilusión.cada uno tiene en sus manos hacer algo por el país . Participar , discutir con respeto por la diferencia y votar . Hay que cuidar cada voto y que se haga la voluntad de la ciudadanía. Eso sí sin trampas que se respete cada voto : uno a uno se respeta . Seré parte de un colectivo nacional e internacional de veedores el día de las elecciones. Y que sea lo mejor para Colombia.

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