jueves, mayo 21, 2026

OYE CIUDADANO _ VOTAMOS O BOTAMOS

OpiniónOYE CIUDADANO _ VOTAMOS O BOTAMOS

Votar con uve o V corta. Botar con b o B larga. Literalmente esta es una definición sencilla de dos palabras clasificadas como homófonas que se pronuncian igual, pero se escriben diferente con la primera de sus letras. V o B.

Y si, hacia significado de ambas nos vamos a ver cuál es el resultado, nos encontramos con las siguientes definiciones encontradas en el diccionario de la Lengua castellana:

BOTAR CON B LANZAR, TIRAR, ARROJAR ALGO POR SER INUTIL O INSERVIBLE.

VOTAR CON V, ELEGIR EN UNA ELECCIÓN O DELIBERACIÓN.

Hagamos entonces el paralelo de lo que significan este par de vocablos y podemos concluir sin demasiada “intelectualidad”, que, si no nos ubicamos correctamente en lo que nos dice el mandamás de nuestra lengua, haremos de ello un desastroso manejo al llevarlo al terreno de las elecciones que estamos prontos a realizar.

Para muchos esto es una lección ortográfica innecesaria, pero en la practica es algo que requiere conciencia ciudadana, que amerita que se debe aprovechar para que una llamada democracia, tenga el verdadero reflejo de un sentir libre, de sufragar con sentimiento patrio, porque de la escogencia de esto, se podrá definir cuál va a ser el futuro a corto, mediano y lejano plazo de una ciudadanía colombiana, que se alberga bajo el terruño llamado país. País que esta tocado por las muchas necesidades conque hay que vivir a diario. Y esto lo sabemos todos no importando clase social, rango académico, estructura religiosa o poder adquisitivo.

El ciudadano de a pie que hoy se ve enfrentado a dilucidar a quién va a dar su voto directo, está en franco tironeo entre sus problemas personales y el ambiente político que sopla por cualquiera de los lugares, donde se encuentre un hombre o mujer con el derecho civil de participar en una elección de las características que estamos palpando. Un ambiente asocial y antisocial, porque quienes pretenden ocupar la posición de ser el CIUDANO NUMERO UNO, tienen más palabrería y demagogia, que soluciones a la situación con que hoy vivimos en esta Colombia, país de la belleza como es calificada por ahí, y que personalmente me duele, porque como a muchos, debemos dar nombre propio a lo que somos en realidad, una nación rica tan rica, que a estas alturas, pese a los muchísimos desmanes, no se la han podido robar. Son muchos los cerebros de gran calidad y contundencia que se han ido de nuestra tierra, a dar lo mejor de ellos a otros que los reciben y aprecian. Que muchos otros emigran a trabajar en otros lugares no importando el desafío de ser señalados como personas indeseables y tener que entregar sus capacidades de trabajo, por recibir unos cuantos pesos extranjeros, que aquí se convierten más que en plata colombiana, en la esperanza para que los que aquí quedan, puedan subsistir.

Y las empresas son mallugadas por un leviatán cruel y desalmado que cobra a precio de oro lo que trabajan a sol y sombra, para sostener el manejo del sistema que oprime sin cesar a todas las gentes, que siendo los ciudadanos sencillos, alegres, jóvenes, entusiastas emprendedores, ven como la falta de hacer un buen uso de un sufragio como lo demanda la constitución, ha llevado a este desorden.

Desorden que se ve en calles, plazas, oficinas, entidades educativas y de salud, porque los que aspiran a ser elegidos han olvidado que primero que todo son tan ciudadanos comunes y silvestres, desde el más encumbrado servidor, como el mas elemental trabajador de lo que pueda realizar en el campo o en el pueblo.

La riqueza que se ha ido diluyendo como agua entre los dedos, la credibilidad de entidades financieras y empresariales, se ha convertido una fría y desalmada corriente de influencias y apadrinamientos indebidos, llenos de malicia y falta de honor por quienes dicen que son ciudadanos colombianos, porque llevan sobre si un documento que los acredita: cédula de ciudadanía. Que gran tristeza ver tan mal trajeado este papel de identidad.

Y todo esto lo hereda la juventud, la niñez que recién esta llegando, la ancianidad de muchos que, habiendo trabajado sin descanso, se ven desamparados y desechados, de mujeres convertidas en prostitutas del destino, de hombres perdidos en la violencia y el odio. Y nos llamamos colombianos, y no sabemos que es en realidad votar o botar.

OYE CIUDADANO, ESCUCHA Y DEFINE, Y APRENDE QUÉ ES HACER USO DEL VOTO.

VOTE PARA BIEN. NO BOTE A LA BASURA SU CONFIANZA. VOTE BIEN POR FAVOR.

HAGAMOS TODOS LAS COSAS CORRECTAS, Y SAQUEMOS A NUESTRA COLOMBIA DEL ATOLLADERO EN QUE NOS HEMOS EMBARCADO.

COLOMBIA NOS NECESITA. TODOS NECESITAMOS A COLOMBIA.

CON USTEDES CIUDADANOS DE A PIE,

UNA CIUDADANA MÁS QUE AMA A SU PAIS.

AMPARO BUSTAMANTE OSORIO

PERIODISTA CONCEPTUAL INDEPENDIENTE

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