Pensando en voz alta.
Apreciado y respetado don Tomás:
Su declaración del día 23 de junio sobre el respeto por los votantes del Pacto Histórico, son un paradigma político para quienes están a favor y en contra de esta organización. Asimismo, su postura es aún más poderosa y gallarda al reconocer que muchos de los sufragios, provienen de regiones con altos niveles de pobreza. Esa lección de respeto por el diferente ha de constituirse en la hoja de ruta para construir una nueva Colombia. Tan contundente fue la afirmación que mereció el respaldo del presidente, su habitual contendor. Esta verdad es más grande que una catedral: “construye más la humildad y la empatía que el triunfalismo y la soberbia”.
Está probado que sólo líderes con fuerte ascendencia entre la población y en las fuerzas militares, son capaces de diseñar procesos para sacar los países de hoguera. La historia está llena de ejemplo. Me viene de inmediato a la memoria el caso de Alfredo Cristiani, arquitecto de los acuerdos de Chapultepec que sacaron El Salvador de la espantosa guerra civil, en 1992. Y, para no ir muy lejos, el gran Álvaro Gómez, lo iba a intentar y estábamos listos a copiarle, a pesar de su pasado bien cuestionado porque ese líder se había dado el mea culpa muy sinceramente. Infortunadamente, las criminales Farc, nos troncharon esa esperanza que habría sacado a Colombia del estercolero, hace 30 años. Usted puede ponerse en la lista si continúa echándole agua y no gasolina al incendio y convertirse en figura política que encabece en el 30, un movimiento democrático de izquierda, centro y sectores permeables de la derecha, interesados en sacar a nuestro amado país de la pobreza, marginalidad y corrupción, madres y maestras de todos los males que padecemos. Y, luego quien tenga cuentas pendientes con los tribunales, relacionadas con el conflicto social que deposite la verdad y la garantía de no repetición para que la sociedad, le salde la deuda definitivamente a través de la amnistía y el indulto generalizados, siempre de acuerdo con el Estatuto de Roma, sin importar a qué militancia política pertenece. No veo otro camino.
Muy digna su actitud de rechazo a la perversa afirmación según la cual los votos de la izquierda, son votos-fusil, porque si en gracia de discusión admitimos el infundio, los Santanderes y Arauca, donde triunfo De La Espriella, están tomados por los bandidos que se hacen llamar elenos y disidencias que, como lo dijo el presidente Petro, nada tienen de guerrilleros. Son traquetos vestidos de camuflado.
De su maravillosa declaración, don Tomás, me quedo con la hermosa parábola de “tender puentes”.
Finalmente, usted está en la flor de la vida y yo al final. Tome mi consejo con la misma esperanza que recogí su declaración.
Atentamente,
Jaime Bedoya Medina
jaimediegobedoya@gmail.com


