Brasil supo decirle no a la extrema derecha por unanimidad. Contrariamente a lo esperado, Luiz Inácio “Lula” da Silva derrotó por más de tres puntos a Flávio —el hijo del exmilitar golpista Jair Bolsonaro— y fue beneficiado por la consideración popular de forma democrática al que será su cuarto gobierno.
La primera vez fue durante el período 2003–2007. Más adelante, 2007–2014, 2023–2027 y el actual, 2027–2031, siendo reelecto por segunda vez consecutiva.
En un panorama desolador, contra todos los pronósticos y sumando al resto de los partidos opositores (los cuales decidieron apoyar a su rival directo), el candidato del Partido de los Trabajadores obtuvo un sorprendente 51,79 % de los votos —equivalentes a 64.256.232 voluntades— frente al representante del Partido Liberal, quien alcanzó los 59.846.041 (48,21 %).
La increíble remontada del oficialismo, tras la derrota de la primera vuelta, se dio por una ventaja de 4.410.191 sufragios. Es decir, una cifra superior a los 4.153.801 votos nulos o no válidos que, de haber favorecido al aspirante neoliberal, tampoco habrían servido para torcer una historia al parecer escrita de antemano.
La victoria del veterano dirigente político de origen obrero, con una vasta historia sindical —da Silva es de profesión tornero mecánico—, pone un alto abrupto y límites precisos a las políticas expansionistas de Donald Trump en el continente, cerrándole de paso las puertas a su principal aliado de Medio Oriente, Israel, con grandes intereses en la región.
Apenas restaría interpretar que, por el momento y dando una contundente vuelta de página, al menos el pueblo brasileño no volverá a ser víctima de los intereses depredadores de un imperialismo occidental en decadencia, derrotado en el resto del mundo, el cual demanda como manotazo de ahogado rasquetear los recursos de América Latina, tal cual viene realizándolo en la mayor parte de la periferia.
JUEGO TERMINADO
La importancia geopolítica del triunfo de la izquierda democrática en el vecino país, además del aspecto ya citado y de la decadencia del gobierno trumpista estadounidense, es haber cerrado también de manera contundente las puertas al fraude orquestado para imponer gobiernos títeres.
La flamante elección del popular “Lula” concluyó con una serie de victorias amañadas de politiqueros de espaldas al interés nacional, como sucedió —y ahora puede decirse sin ningún tipo de dudas ni omisiones— en Colombia, Argentina, Chile o Bolivia, exceptuando el caso del secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, de Paraguay, Uruguay y, este último domingo, de Brasil.
La elección brasileña tuvo matices no semejantes, pero sí bastante parecidos, al triunfo de Gustavo Petro sobre el fallecido Rodolfo Hernández, debido a la alta participación de ciudadanos que no habían salido a votar durante la primera vuelta, provenientes de sitios alejados de los centros comiciales.
Sin embargo, la nota fundamental —aunque por el momento en segundo plano— se la lleva la manifiesta transparencia comicial, gracias a los severos controles pertinentes llevados a cabo por las autoridades, los cuales se detallan a continuación.
El modelo de votación digital de Brasil destaca como un caso de estudio global. Para erradicar cualquier posibilidad de alteración o manipulación —tanto física como digital—, el Tribunal Superior Electoral (TSE) brasileño implementó una robusta estrategia compuesta por más de 30 capas de protección. Esta arquitectura blindada se sostiene sobre cinco pilares fundamentales que garantizan la absoluta transparencia de principio a fin:
- a. Desconexión total de la red mundial (Air-Gap): El talón de Aquiles de muchos sistemas digitales es su exposición a la web. En el caso brasileño, las urnas electrónicas operan en estricto aislamiento de Internet durante toda la jornada de votación, anulando por completo la posibilidad de ciberataques remotos o interferencias externas en tiempo real. Los datos solo se trasladan una vez concluido el proceso mediante canales privados, cifrados y de alta seguridad hacia los servidores centrales del TSE.
- b. Criptografía y protección de la identidad: Para asegurar que el software no haya sido alterado, cada máquina funciona bajo estrictas firmas digitales y algoritmos criptográficos:
- Antes de que emita su primer voto, la urna imprime la «Zerésima», un reporte que certifica formalmente que el contador está en cero y que el código instalado es el legítimo.
- Además, el sistema desvincula el orden del sufragio: mediante procesos criptográficos, los votos se mezclan de forma interna para que la base de datos definitiva no refleje la secuencia en la que los ciudadanos acudieron a votar, resguardando así el secreto y evitando cualquier tipo de coacción.
- c. Escrutinio público y hackeo ético previo: Lejos de operar a puerta cerrada, la seguridad del sistema se somete a prueba abierta mediante el Test Público de Seguridad (TPS). Meses antes de los comicios, expertos informáticos, académicos y hackers éticos son invitados a intentar vulnerar las urnas en entornos controlados para corregir cualquier fallo de manera anticipada. Paralelamente, los códigos fuente se compilan y firman digitalmente en actos públicos presenciados por partidos políticos, fiscalías y observadores internacionales.
- d. Trazabilidad inmediata con respaldo físico: La digitalización no elimina la evidencia tangible. Apenas se cierran las mesas de votación, la máquina emite múltiples copias físicas del Boletín de Urna (BU), un registro detallado de los sufragios contados en ese equipo específico. Una de estas copias se exhibe públicamente en la entrada del centro de votación, permitiendo que cualquier ciudadano o veedor tome una fotografía y la contraste directamente con los resultados oficiales publicados en internet.
- e. Blindaje biométrico contra la suplantación: La integridad del censo electoral se respalda mediante una base de datos nacional de huellas dactilares y biometría. Gracias a este registro gestionado por las autoridades electorales, se bloquea de raíz cualquier intento de suplantar identidad, suplantar a votantes ausentes o duplicar sufragios, asegurando con rigor la premisa de un ciudadano, un voto.
El esfuerzo dio sus frutos. Mediante la fusión de barreras físicas, protocolos criptográficos avanzados y una fiscalización abierta donde participan todos los sectores de la sociedad, Brasil ha logrado construir un ecosistema electoral de alta confiabilidad. Hasta la fecha, las auditorías independientes nacionales e internacionales no han registrado ninguna evidencia de fraude en sus urnas electrónicas, consolidando un referente tecnológico en la protección de la voluntad popular.
La pregunta del millón es: si se hubieran tomado estas mismas medidas en las pasadas elecciones colombianas, ¿tendría Colombia un presidente ilegítimo? ¿Habría resultado ganador Abelardo de la Espriella? ¿Se hubiera reactivado el conflicto armado en el país, subido los precios, el dólar, programado el descenso del salario mínimo y, finalmente, los fondos del terremoto servirían al menos para sacar a los damnificados de las carpas?
Conclusión
Fuera de cualquier tipo de preferencia política, ojalá el país pueda contar el día de mañana con un software que garantice, como sucedió en Brasil, la legitimidad en cuanto al cumplimiento estricto de la voluntad del pueblo. Los distintos países de la región deberían tener gobiernos no solamente encargados de proteger su soberanía o riquezas, sino de proteger a los pueblos americanos garantizando la suma de los fueros o prerrogativas que hacen mínimamente dignos a los seres humanos del planeta.
El futuro es imposible de saber, salvo gozando de los placeres de la clarividencia o el raro privilegio de contar con oportunas revelaciones divinas. Pero como de tanto andar entre malandros la gente —sin volverse necesariamente bandida— comienza a conocer la forma de proceder que caracteriza a las almas despreciables, bien pueden intuirse las consecuencias de los hechos conocidos.
No le sucedió apenas a “Lula” en el pasado, ni a Dilma Rousseff. En Colombia tuvimos la lección de lo acontecido con Gustavo Petro, cuando quienes en la actualidad se quejan por el trato de “raquítica” o de “ratita” a la primera dama, Ana Lucía Pinilla, con justa razón por el “destino desconocido” de las ayudas por el sismo, antes proferían insultos contra el expresidente sin ninguna clase de límites.
Nadie que no sea estúpido a tiempo completo puede dejar de esperar el no reconocimiento de la extrema derecha del legítimo triunfo del oficialismo brasileño. Habrá graves intentos de desestabilización para volver a someter el tejido social, como suele hacer el neoliberalismo en todo el mundo. Del mismo modo que los colectiveros bolsonaristas se rehusaban a llevar a la gente a votar en los sectores donde el “lulismo” es mayoritario, atacarán sin dudarlo la economía. A ellos les sobra resto. A alguna de las cincuenta millones de personas que da Silva sacó de la pobreza en sus tres gobiernos, seguramente no.
Delante suyo tiene un Estado con instituciones filtradas por los enemigos del bienestar general, como tantos otros países, poniendo trabas y entorpeciendo las reformas cualitativas y las leyes de protección a los más vulnerables. Y eso sin contar la posibilidad de que los fascistas más fanáticos salgan a las calles a intentar un golpe de Estado, lo cual no es una hipótesis, porque ya sucedió.
Habida cuenta de la legitimidad y de la feroz represión con la que suele actuar la mal llamada “oposición” cuando es gobierno —censurando a la prensa, ajustando los alimentos de la canasta familiar y destruyendo la calidad de vida de la mayoría—, no está demás decir que, llegado el caso, tocará actuar con enorme contundencia, sin ninguna consideración.
No por ser iguales o peores. Lo dispone así la soberanía del pueblo, gobernando a través de sus representantes, encargados a la postre de asegurarles todos los bienes materiales y espirituales.
Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI
Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI
I. Glosario
- Air-Gap (Aislamiento de red): Medida de seguridad física y lógica que consiste en mantener una red o dispositivo informático (en este caso, las urnas electrónicas) totalmente desconectado de Internet y de cualquier otra red externa, imposibilitando ataques informáticos remotos.
- Boletín de Urna (BU): Documento oficial impreso por la urna electrónica inmediatamente al cerrarse la votación. Contiene el resumen detallado de los votos computados en esa máquina específica y sirve como base para la verificación pública y el cruce con los datos centralizados.
- Firma digital y Hash: Mecanismo criptográfico que garantiza la autenticidad e integridad de un software. El código hash funciona como una «huella digital» matemática única: si se modifica un solo carácter del software, el código cambia por completo, alertando inmediatamente de una manipulación.
- Test Público de Seguridad (TPS): Programa institucional del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil en el cual convoca periódicamente a expertos en ciberseguridad, académicos y hackers éticos para intentar vulnerar el sistema de votación en un entorno controlado, con el fin de corregir fallas de manera anticipada.
- Zerésima: Reporte impreso por cada urna electrónica antes de dar inicio formal a la votación. Su propósito es certificar públicamente que el dispositivo cuenta con cero votos registrados y que opera con el software oficial auditado.
II. Bibliografía e Instituciones de Referencia
- Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil. (2022-2026). Urna Eletrônica: Segurança e Transparencia. Compendio oficial sobre las capas de seguridad, criptografía y auditorías del sistema de votación brasileño. Brasilia, DF.
- Organización de los Estados Americanos (OEA). (2022). Informe de la Misión de Observación Electoral en el Brasil: Elecciones Generales 2022. Secretaría General de la OEA, Washington D.C. (Documentación sobre la fiabilidad del sistema de transmisión y escrutinio).
- Asociación de Magistrados Brasileños (AMB) / Fundação Getulio Vargas (FGV). Estudios sobre la eficiencia y ciberseguridad en el proceso de voto electrónico en América Latina.
III. Enlaces y Fuentes de Medios (Veracidad Institucional y Contexto)
Para respaldar la información técnica y los antecedentes políticos citados en el texto, se pueden consultar los siguientes portales de referencia internacional y oficial:
- Portal Oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil:
- Sitio Institucional del TSE — Sección destinada al funcionamiento, auditorías públicas y componentes tecnológicos de la urna electrónica brasileña.
- Cobertura de Medios Internacionales sobre el Sistema Electoral de Brasil:
- BBC News Mundo: Artículos de análisis sobre cómo funciona la votación electrónica en Brasil y los controles de seguridad implementados por las autoridades electorales. (Sitio oficial de BBC News)
- El País (España): Cobertura política e informes especiales sobre las elecciones presidenciales en Brasil y el blindaje tecnológico frente a noticias falsas y cuestionamientos al sistema. (Portal de El País)
- Observatorios de Transparencia Democrática:
- IDEA Internacional (International Institute for Democracy and Electoral Assistance): Base de datos comparativa sobre tecnologías electorales y mecanismos de auditoría en América Latina. (Sitio oficial de IDEA)


