EL MILAGRO SERÁ PODER SOBREVIVIR.

OpiniónEL MILAGRO SERÁ PODER SOBREVIVIR.

Al paso que vamos, el milagro no está en el Fondo sino en que los y las ciudadanos logremos sobrevivir por nuestros propios medios a la desidia, miseria institucional y la incompetencia de los gobernantes que por años nos han sumido en la marginalidad.

A casi tres meses del tenebroso terremoto que vivimos los y las ciudadanas de Pereira el abandono institucional es la única ruta visible.

En 1999 la tierra nos estremeció, un terremoto de 6.2 movió la ciudad con furia y una pequeña parte de ella, cayó como torre de naipes, recordándonos la fragilidad humana frente al ímpetu de la naturaleza.

León Felipe Cubillos en su reciente columna1, nos recuerda que al quinto día de la tragedia, el Presidente de la época creó el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero –FOREC-, una respuesta inmediata del Gobierno Nacional que plateó un sendero claro y concreto para la reconstrucción, con fuente expresa de financiación y una apuesta puntualizada en el fortalecimiento del capital social.

No todo fue un camino de rosas con el FOREC, sin duda hubo vacíos, errores, falencias e intereses políticos y económicos, sin embargo, constituyó un aporte fundamental para hacerle frente a las devastadoras consecuencias sociales y económicas que comportó una tragedia de tal magnitud, la institucionalidad se sintió y rápidamente cobijó con ahínco a la ciudadanía que necesitaba la figura protectora del Estado.

Supondríamos que las lecciones tanto positivas como las negativas que dejó la reconstrucción del Eje Cafetero (1999-2002) estarían aprendidas por el Gobierno Nacional y los locales, sin embargo, se avizora –en esta nueva tragedia- que arrancamos de cero y en reversa para nuestra propia desgracia y perjuicio.

Carlos García Largo en su columna del 13/10/20262 hace un específico análisis sobre la financiación del supuesto Fondo Milagro creado por el actual presidente para contrarrestar las consecuencias del terremoto del 10 de agosto, reconoce que es un Fondo que nace desfinanciado, pues el 84.9% del programa propuesto para la reconstrucción aún no cuenta con un plan concreto y definido de financiación.

Y Humberto Tobón en una columna que circuló en whatsapp el 18/10/2026 aclara ampliamente que el Gobierno Nacional sí contaba con los recursos para financiar el Fondo Milagro, toda vez que, el 12 de agosto el Ministerio de Hacienda pidió al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento el desembolso de 200 millones de dólares

producto del contrato de empréstito No. 9774-CO negociado por el gobierno Petro, dicho desembolso fue realizado del 30 de agosto, es decir, 20 días después del terremoto, sin embargo, el dinero no fue integrado al Fondo Milagro creado para la reconstrucción de los Departamentos afectados.

Esta situación pone en evidencia la fragilidad de las decisiones gubernamentales, que se arriman más al paraguas de la demagogia y lenguaje culebrero del presidente actual, que a la rigurosidad que deben contener las disposiciones y las políticas públicas, las que pueden constituir el peor de los escenarios para una ciudad como Pereira que ha perdido su norte.

La estruendosa incompetencia de los gobernantes locales puede llevar al declive la ciudad y el Departamento que nos abriga. Mauricio Salazar el alcalde de Pereira ha tomado famélicas decisiones administrativas que dan cuenta de su incapacidad e ineptitud para gobernar: una declaratoria de emergencia, intempestivas restricciones vehiculares, toque de queda, modificación de la destinación de recursos del presupuesto para adelantar las demoliciones de las edificaciones colapsadas, la suspensión de clases, la siembra de 97 árboles en el Parque Metropolitano del Café –a nombre de cada uno de los fallecidos- y recientemente, un auxilio de $43 millones a sus familiares, son, entre otras, las más destacadas disposiciones del regente de una ciudad que tiene 97 fallecidos, 110.882 damnificados, 4.341 viviendas destruidas, más de 35.000 viviendas afectadas, lo que constituye el 15.4% de la totalidad de inmuebles, daños en 10.884 unidades productivas, ad portas de perder más de 51 mil empleos, entre otras consecuencias fatales, por tanto, las medidas tomadas son tan elementales que parecieran provenir de un personero escolar y no de la máxima autoridad de la ciudad.

En la cabeza del alcalde y de sus asesores no cabe la ciudad, es evidente que se sale de sus márgenes de comprensión, lógica y acción, y esto sucede porque al elegir a los más incapaces, a quienes solo les brilla la sagacidad para buscar votos a cualquier precio y sin escrúpulos, el resultado es claro, se tienen gobernantes ignorantes, mediocres e incompetentes, que consideran que sembrar árboles por los fallecidos es la solución a la necesidad de alimentos y vivienda digna de quienes son damnificados.

El tejido económico de la ciudad está en un precipicio, la estructura social de la ciudad desarticulada y la red cultural desamparada, mientras los carroñeros de la tragedia están haciendo su agosto: los alquiles, los materiales de construcción, las empresas de mudanzas, entre otros, han subido sus precios de manera exorbitante y el alcalde pudiendo poner freno desde el principio –a hoy- ni siquiera se le ha ocurrido emitir un acto administrativo en el marco del decreto de emergencia, que busque frenar la desmedida ambición de quienes anteponen su ganancia al dolor y la tragedia de sus congéneres.

Ni el Alcalde Salazar, ni la dirigencia política y mucho menos el Presidente DLE, tienen claro el horizonte hacia donde podría virar la ciudad; ni siquiera se han hecho la

pregunta, porque su capacidad solo les da para vivir en la improvisación y lo peor, improvisan mal. Tenemos una oportunidad de oro para cambiarle el rostro empobrecido, desorganizado y mal trecho a la que fuera La Perla del Otún, y no veo quien de los y las poderosas se esté preguntando hacia donde podríamos ir para mejorar la vida, la economía y la infraestructura de una ciudad a la que le tiembla la tierra y se le caen sus casas y también su historia.

La pobreza y estrechez mental de la dirigencia política no será la que reconstruya a Pereira, porque los titanes no están entre ellos, sino entre la ciudadanía, esa que masivamente se tiró a las calles a buscar sobrevivientes, a levantar carpas y techos de plástico para dar cobijo a quienes perdieron todo, a esas mujeres que prendieron fuego para dar un plato de comida –o mejor: de amor-, a esos trabajadores que asumieron jornadas extenuantes para demoler las edificaciones que amenazaban con más muerte, a esa cantidad de ingenier@s que regalaron su tiempo para revisar las paredes de nuestras viviendas y decirnos si era seguro o no nuestro hogar, a esos comerciantes que buscaron entre los escombros lo salvable y pusieron una mesa en la calle para sobrevivir, a ese sector cultural que entre la escasez propone el arte como medio para salir de la pesadilla, ese es el verdadero“recio empuje de los titanes” que nos salvará, porque al paso que vamos, el milagro no está en el Fondo sino en que los y las ciudadanos logremos sobrevivir por nuestros propios medios a la desidia, miseria institucional y la incompetencia de los gobernantes que por años nos han sumido en la marginalidad.

@adrigonco

1 https://elopinadero.com.co/la-reconstruccion-oscura-cuando-los-milagros-reemplazan-a-los-derechos/

2 https://elopinadero.com.co/la-reconstruccion-nace-desfinanciada-el-849-del-plan-aun-no-tiene-financiacion-identificada/

Al paso

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