miércoles, febrero 4, 2026

A FRISBY LA QUIEREN CALCAR

OpiniónActualidadA FRISBY LA QUIEREN CALCAR

Es molesto el incordio que le ha sucedido a los desarrolladores de la entrañable marca Frisby, la cual desde su alumbramiento denotó calidad en servicios y productos con el estribillo “Nadie lo hace como Frisby lo hace”, que los consumidores al degustar lo hicieron verdad en manifestación aseverable a los empeños del inolvidable Alfredo Hoyos Mazuera (q.e.p.d) y Liliana Restrepo Arenas, cuyas voluntades, inteligencias y visiones de ganadores, optaron por una filosofía y ética que son pilares en el éxito de la apreciada empresa que es hoy. Su simbología cordial es el mejor acercamiento con la felicidad que se expresa en el gusto del destinatario. Este es el compromiso de mantener arriba la excelencia y la razón de ofrecer no solo una “receta de sabor” sino, además, fomentar el progreso, la educación, la cultura, las comunidades, el empleo, el bien común; a la práctica del capitalismo consciente como un ideario empresarial sostenible “más allá de la simple maximización del beneficio utilitario” para contribuir a un mundo más humano, equitativo e incluyente en su construcción social.

Pero no todo es viento de buena mar. Cazadores de marcas prestigiosas aparecen en una notaría de Bilbao (España) constituyendo una sociedad denominada Frisby España SL en clara usurpación a la firma nacida en Pereira, alegando que en el cuadro legal europeo, la productora de Colombia no está constituida en dicho continente. Aquí es deducible una presumible maniobra (hoy invisible), para obtener transacciones. Los directivos se encuentran al frente de la polémica con el acompañamiento solidario de empresarios nacionales, incluyendo sus competencias que han dado un elocuente respaldo a su colega, los gremios y especialmente el pueblo y las autoridades de la región.

En honor a la dignidad, se transcriben apartes del artículo publicado por el suscrito el 20/12/2020 en memoria de don Alfredo, su fundador. Ahora está al frente su coequipera en el amor y la brega, Liliana Restrepo, quien con su formación, experiencia, sabiduría y don de mando sabrá conducir la nave en un mar envidioso. La nota se tituló: “Alfredo Hoyos: ¿quién dijo miedo?”. “Romántico en el sentido de combinar el idealismo con la practicidad de la vida, hizo su aureola más visible ante propios y allegados dando magnetismo a su entorno en la identificación de que nada de lo humano le era ajeno, como decía Terencio el africano.

Don Alfredo era una mente predispuesta para medir riesgos en la aventura de proyectos novedosos que, al final de cuentas, se convertían en aciertos. La clave esencial como insignia de sus buenos resultados estaba en la transformación y con esa impronta seguirán sus sucesores, principalmente su amantísima esposa Liliana Restrepo, motor de todo ese engranaje maravilloso de estructuras coalinderadas. De allí que ella le dijo a Leonardo Aguirre, director editorial de ese precioso libro testimonial Una historia de amor llamada Frisby: “con los hombres emprendedores como Alfredo, solo se pueden hacer dos cosas: apartarse para no estorbar su ímpetu creativo o amarrarse bien los zapatos para compartir su camino sin miedo…”

El instrumento de la innovación fue la brújula de su trasegar industrial, comercial y de servicios (todo en uno) y gracias a las reflexiones constantes, a noches de desvelos, de aprendizajes, de lecturas, indagaciones del por qué y para qué, que lo llevaban a una mayéutica socrática para parir connotaciones y métodos, unos inopinados y otros inéditos, que resumía en su lema de combate al señalar que “Nadie lo hace como Frisby lo hace”.

Su ascenso también ha tenido que ver con la permanente capacitación de socios y personal para que los proyectos se den, se vuelvan tangibles, medibles y percibidos, de tal suerte que la pasión por realizar las cosas bien se convierta en la razón de los esfuerzos conducentes a crear calidad, riqueza, empleo, bienestar social y excelente atención al cliente…El grandioso Alfredo fue dirigente cívico, gremialista insigne, maestro y filántropo que con Liliana construyó tejidos empresarial y social. Su memoria seguirá siendo inspiradora…”

Frisby es tan connotada que en España la quieren con artimañas calcar.

Jaime Cortés Díaz

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