Los resultados de las elecciones del domingo pasado ofrecen como panorama un tremendo revolcón en la política local. Siete ciudadanos (tres senadores y cuatro representantes a la Cámara) oriundos de Risaralda estarán en el Congreso a partir del 20 de julio y todos son nuevos. Ninguno de los actuales congresistas logró mantenerse, en lo que significa una renovación sin precedentes. Cayeron como naipes cacicazgos históricos como el de Diego Patiño quien después de 40 años saldrá del escenario, los Merheg que luego de casi treinta años desaparecen y el efímero senador Juan Pablo Gallo que no superó los 10 años de liderazgo. Parecían inamovibles pero la nueva política colombiana los arrolló. Puede anticiparse que todos, sin excepción, pasan al banquillo de los históricos y no los veremos más en aspiraciones electorales.
El liberalismo enfrentará una crisis monumental. Se quedó sin jefe. Quizás sea el actual gobernador el llamado a ejercer ese liderazgo con el apoyo de un amigo de la casa como Fredy Arias. Pero se avizora un éxodo en las huestes inferiores. Concejales y diputados saben que el poder se fue a otras orillas e intentarán acercarse a él.
Los verdes se maduraron biches. Después de ser la sorpresa electoral de las elecciones de 2022 con dos curules de Cámara, de sortear profundas divisiones internas y de adelantar una campaña en medio de pugnas personales, la Alianza Verde se quedó sin nada. Una curul de Senado extraña, como la del inexperto Luis Carlos Rúa, tendrá la responsabilidad de asumir la jefatura de este maltrecho partido y probablemente será sin Rodrigo Toro quien no parece sentirse a gusto allí.
Los conservadores quedaron en nada. Y no habrá quien asista a las exequias. Tardarán muchos años en volver a ser opción.
El Pacto Histórico creció como espuma. Contra todos los pronósticos se alzó con una curul de Cámara en cabeza de uno de los lideres más serios, constantes y persistentes de la izquierda risaraldense, Fernando Arias Cardona. Vendrán buenos tiempos para esta colectividad en los próximos años.
También ganó el Centro Democrático con la curul de Cámara de Dúrguez Espinosa. Después de haberlo perdido todo en las pasadas elecciones del 2022 este partido político vuelve a ser importante en el concierto local. Detrás de esa nueva curul hay un nombre que dará mucho de qué hablar: Steven Cárdenas. Fue compañero de viaje, jefe de debate y socio imprescindible de este gran logro. Allí se cocinarán nuevas cosas para el futuro.
El MIra perdió una oportunidad histórica que difícilmente se repetirá. Parecía tener asegurada la curul de Cámara en esa alianza con el CD, sacó los votos fijos que se le auguraban, pero no le alcanzó. Esta colectividad no ha sido capaz de sacar la política de los recintos de la Iglesia Ministerial y quizás por esa razón su actividad electoral está estancada.
La U y su alianza con Cambio Radical fue la gran ganadora. Senado, Cámara y alcaldía son, sin duda, los premios mayores de cualquier refriega electoral. Nace una nueva hegemonía en la política local, con algún tufo de inmoralidad. El tiempo dirá qué tan perdurable será. Tienen el reto de defender la alcaldía en los comicios de octubre del 2027 pero desde ahora se aprecia una pugna brutal. Al menos 10 candidatos inician campaña desde ahora para tal fin.
De los resultados en el ámbito nacional hablaremos en próxima entrega.


