- Si la idea que tengo de mi creador es que es un Dios todo Amor y no el que castiga ni es vengativo ni es el que perdona como alcahuete, es porque ese mi Dios que es todo Amor no es el mismo que tradicionalmente nos han metido, vendido, inoculado y pintado.
- Si reconozco que, por procedencia, vengo y venimos de un Dios Amor Padre Creador, es porque vengo y todos provenimos de la misma sustancia única o energía y vibración universal o éter que todo lo llena o electromagnetismo o pantógeno, etc., la cual nos obliga a amar por la naturaleza misma de nuestra procedencia; amor.
- Nótese que en el punto 2 no presento al Dios Amor o Dios todo amor como una figura humana. Aunque he comprobado que si se le consulta a un creyente por su Dios resulta que terminan por declarar que en su imaginación tienen un hombre barbado. En cambio, para mí, ese creador es todo ESPÍRITU, en el que se reúnen todas las definiciones humanas, como sustancia única o energía y vibración universal o éter que todo lo llena o electromagnetismo o pantógeno, etc.
- Si la procedencia es amor, al ser humano, a nosotros, a usted, a mi nos resulta imposible desligarnos de esa procedencia. Somos consubstanciales con él así lo neguemos. Es decir, por más que lo neguemos, lo que una vez fue ya no puede ser que no sea. O sea que si procedemos de un gran ESPÍRITU que en todo está porque es la vida misma como axioma universal, es lógico que si es todo Amor y es el bien mismo, también nosotros somos amor y encarnamos el bien. Si ese es el origen, de eso también estamos hechos.
- Cuando alguien dice ser ateo porque niega a su creador o niega esa procedencia, porque le han venido o pintado un dios que no corresponde a la lógica de un ser que es la máxima razón, y, ¿entonces? Lo desecha. Ese ser humano que razona le haya contradicciones conceptuales en la “doctrina” o libros que dicen enseñarle a conocer a ese dios ¿y entonces? Se rebela. Y lo hace con razones bien fundadas y argumentos válidos. Como ese ser humano razona en la búsqueda de un dios justo, al decirle que solo tiene esta existencia, encuentra incongruente que ese dios tenga hijos predilectos en la opulencia y la riqueza y a otros los tiene desahuciados en la inmunda en esta única existencia. Al no hallarle lógica se confunde y niega a ese dios. Encontraría la respuesta luminosa si investiga y se convence de que no vivimos solo esta existencia sino que reencarnamos por toda la eternidad.
- En resumen y es mi juicio, somos amor, por naturaleza a hacer el bien. Y si siendo amor negamos el amor que nos creó, también hay una contradicción. He ahí el silogismo que concluye que si el que dice ser ateo “ama” o “hace el bien” no es ateo. Pues al amar acepta la razón de ser de su existencia que proviene o procede del amor, de la Ley de Amor, de la ley única como sustancia única y que nos inclina al bien.
- ¿El que dice ser ateo, quiere o ama a una mujer o a otro ser humano o si quiere o ama a un animal de compañía o quiere o ama su trabajo, sus logros, lo que hace? Cuestiónese. Es cierto que es ateo de muchas contradicciones encontradas en la formación que ha recibido y, opino yo, que es culpable de ello la misma doctrina que solo le indica “creer”. Y si se trata de disponer al ser humano solo a “creer”, ¿en dónde queda en el ser humano el pensamiento científico del análisis, la inducción de la razón, el sentido común, la comparación, la duda, la lógica, la deducción, las ideas propias, el juicio crítico, etc.? Es decir, que se le niega optar por la luz de la sabiduría ¿y se tiene que quedar en las sombras de dependencia de otro ser humano que piensa y decide por él? Entonces, es hora de despertar.
- El término “ateo” concluyo que está mal empleado o adjudicado o el calificativo no es el apropiado. ¿cuál será el más propicio? Desconfiado, incrédulo, escéptico… ¿Escéptico? Lo curioso es que le da credibilidad a la biblia para criticarla, en tal caso, no debería apoyarse en ella porque de hecho le estará dando valor; mejor sería no basarse en ella sino en sus propias ideas. A, sin; Teo, dios. Y queriendo creer de buena fe, no puede. Sencillamente porque su razón le pide DUDAR, COMPARAR y DEDUCIR sus propias ideas y sacar sus conclusiones. Este mismo subrayado puede emplearse para el que cree a la letra muerta o le han hecho creer que hay que creer en lo no se ve o que tener fe es creer en lo que no se ve, cuando la lógica es todo lo contrario, porque dar fe de algo es porque lo ha visto, hay pruebas; entonces le adjudicamos la misma expresión: Y queriendo creer de buena fe, no puede. Sencillamente porque su razón le pide DUDAR, COMPARAR y DEDUCIR sus propias ideas y sacar sus conclusiones.
Entonces, al llamado ateo, ante el cúmulo de errores que a su juicio recibe de de algún “dios”, cuando ya hemos expuesto que es incrédulo de esos guías, incrédulo de sus doctrinas y de pensamientos resumidos en dogmas, sacramentos y dinero. Porque todos, ateos, creyentes o racionalistas, en espíritu recibimos los llamados hacia el bien y de hecho se obra así. En la vida diaria hay más demostraciones de amor a la vida y a los demás seres humanos por parte de estos incrédulos o escépticos que de los mismos que dicen seguir el ejemplo de aquel que le dieron por dios.
- He replanteado mi vida con los postulados que enumero en los puntos 6, 7 y 8 y veo con razón la vida; soy de los que piensa que para demostrar que soy una buena persona no necesito pertenecer a ninguna religión y no soy ateo. Solo tengo la firme idea que el Dios todo Amor que he concebido no es el mismo de ninguna religión.
- Porque mi Dios todo Amor no me castiga, yo mismo corrijo, si a eso se le llama castigo. ¿Qué duele? Claro que duele.
- Porque mi Dios todo Amor no me perdona, no perdona ni por sí mismo ni mucho menos a través de otros seres humanos. Él no puede ser tan alcahueta que su hijo cometa errores, reincida, conscientemente yerre, ame el mal, no ame a su hermano, y aún así (le han dicho) “Tranquilo que él lo perdona o nosotros nos encargamos de que lo perdone”. Eso sí, todo es cuestión de pagar unas pequeñísima$ indulgencia$. El vil dinero intermediando. Resultado: se proclama un dios con el que se negocia la violación de la ley de amor; es ilógico.
- Porque a mi Dios todo Amor no le puedo temer. Él no necesita que yo le tema y no me pide que se le tema. Él no deshereda a nadie y no puede hacerlo porque sería romper lo que él creo como consubstanciales con él. Y esta libertad que obtengo al concebir mi Dios todo Amor no me lleva a ser anárquico y desordenado con mi vida; por el contrario, me la organiza mejor para ver en dónde fallo, cómo evito fallas y cómo corrijo, siempre en función de hacer el bien por el bien mismo; manso, pero no menso. Y ese bien que debo hacer no es alcahuetería con todo el que llegue a pedirle algo o un favor. Es siempre analizando a ver si la ayuda sí ayuda.
10.A su vez, este decálogo es mi idea del porqué hay quienes de buena fe se declaran ateos. ¿Cómo no entenderlos? Si los mismos planteamientos que le infringieron los vio, con la luz de su razón, sombríos y contradictorios. Con este decálogo tampoco pretendo convencer a nadie, ni a los mismos escépticos que se definen ateos. Nadie convence a nadie. Cada uno hace el ejercicio de introspección para colegir la propia idea de su creador para lo que tenemos toda la eternidad; solo que en esta existencia ha razonado y su juicio le da ideas claras mucho mejores que las que tendría si fuera un creyente religioso. En síntesis, cada uno construye la propia idea de su creador al nivel de progreso de su espíritu aquí encarnado. Porque espíritus encarnados es lo que somos aquí. Eso es lo que soy y que en esta existencia eligió llamarse Gerardo Elid Calderón Osorio.


