Hace poco, el presidente Petro a su paso por Manizales, anunciando su respaldo a Aero Café en Palestina, se refirió contundentemente a la Concesión vial denominada Autopistas del Café. El anuncio fue duro y concreto: concesión que termina, servicio que revierte a la nación, acabando así con el negocio privado manejado por los dueños de ODINSA – ARGOS, con el cual se han enriquecido a manos llenas en perjuicio de los usuarios de la vía, transportadores de servicio público y de carga, y por consiguiente, perjudicando a la población de la zona, pues gracias a esa concesión, nos tienen instalados seis (6) o siete (7) peajes, varios de ellos entre los más caros del país.
Sobre este tema se han pronunciado distintos sectores sociales, actores políticos y sociales de la región, pero sólo ahora cobra una connotación especial, puesto que es el mismo presidente de la república quien pone el dedo en la llaga y además, la concesión está a poco más de año y medio de terminar: febrero de 2027.
Y, claro, el debate se ha agitado aún más, porque la dirigencia de Risaralda desde el Comité Intergremial, voceros políticos liberales, conservadores y de Alianza Verde, así como el gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño, los alcaldes de Pereira, Mauricio Salazar, Dosquebradas, Roberto Jiménez y Santa Rosa de Cabal Paulo Gómez, se han expresado en una carta clamándole a la señora Ministra del Transporte María Fernanda Rojas, que por favor no deje terminar la concesión. Increíble, pero cierto, la dirigencia de Risaralda, unida en este espurio propósito, justamente del Departamento menos favorecido con dicha concesión.
Más claro no puede ser, todos ellos pronunciándose en favor de intereses privados por encima del interés general, que por lo menos y en cuanto al gobernador y los alcaldes se refiere, es el que debe prevalecer constitucional y legalmente, y claro está, ubicándose en contra de los intereses de los usuarios de la vía y la ciudadanía.
Los negocios con el patrimonio público, bien sea por la vía de las Alianzas Público Privadas (APP), o las concesiones, o la simple y llana privatización como ha ocurrido con las empresas de servicios públicos domiciliarios, son la aplicación directa de la fórmula neoliberal, ordenada desde el “Consenso de Washington”, realizado en esta ciudad finalizando la década de los 80as. del siglo pasado. Todos los gobiernos que se han sucedido de esa época hacia acá (liberales, conservadores, y los de nuevo cuño como el CD, se han aplicado dócilmente a materializar la fórmula neoliberal, de reducir el Estado a su mínima expresión y en favor de la inversión del capital privado, nacional o extranjero. Eso es la concesión de Autopistas del Café´: Un negocio privado de corte neoliberal.
Lo cierto es que este pulso se va a poner más intenso, mucho más por la época que se avecina. Por lo que respecta a los sectores populares y ciudadanos, no podremos lidiar con esta lucha aislados o parcialmente. Este es un debate de región, y por lo mismo, tendremos que ir pensándonos en una acción cívica y popular que aglutine a los sectores más afectados por esta concesión, de los tres departamentos: Caldas, Quindío y Risaralda.
Qué tal un Foro Regional para empezar, donde se ponga sobre la mesa todo lo concerniente a esta concesión, incluida una rendición de cuentas en cuanto a inversiones realizadas y ganancias recaudadas, y la relación “costo – beneficio”, y en todo caso, el respaldo al gobierno nacional para acabar con este lucrativo negocio particular, con el capital o los bienes públicos, y una carretera como esta, es un bien público.
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A lugar, entonces empiecen por proponer lugar y fecha ,para que no quede en mera noticia de momento.
Excelente idea!
El senador Ariel Ávila también nos ha explicado la importancia de quitar dicha concesión para la economía pública.