miércoles, febrero 4, 2026

¡BASTA YA!

Por Amparo Jaramillo de Drews


Recuerdo como si fuera ayer el cumpleaños número tres de uno de mis nietos. Estábamos celebrando cuando, de repente, explotaron algunos globos —o bombas-, como solemos llamarlas. Una broma inocente de su prima detonó en él una reacción inesperada. Se agarró la cabeza y, con una mezcla de frustración y desconcierto, gritaba:

«¿A mí qué me pasa? ¿Quiero pelear? ¡Voy a pelear!»

Nadie entendía muy bien lo que sentía, ni siquiera él. Era la primera vez que enfrentaba un sentimiento tan fuerte de rabia y dolor. Hoy, muchos años después, soy yo la que quiere gritar. Hoy, yo también quiero pelear… porque me duele el alma.

¡BASTA! Basta de la indiferencia, del silencio cómodo, de no estar a la altura del reto que nos corresponde como ciudadanos de esta ciudad que decimos amar.

Mirémonos al espejo y preguntémonos : ¿lo estamos haciendo bien?

Yo creo que ni siquiera lo estamos haciendo regular.

¿Hasta dónde hemos llevado a nuestra Pereira? El silencio nos hace cómplices. Estamos permitiendo, sin levantar la voz, situaciones aberrantes que no deberían ocurrir jamás. «El que calla, otorga», dice el dicho. Y sí: cuando callamos, les damos más poder a quienes están destruyendo lo más valioso que tenemos: nuestra ciudad.

Muchos usan con orgullo el término «gente de bien», como si eso fuera un club exclusivo. Pero, ¿qué significa realmente ser «gente de bien»?

Porque si lo es, ¿puede alguien así permitir que roben los recursos de la salud? ¿Que nuestros niños en colegios públicos no tengan sillas ni computadores porque alguien se apropió el presupuesto?

¿Puede ser «gente de bien» quien se hace el de la vista gorda mientras se negocian baldíos por intereses privados, pasando por encima de las leyes ambientales?

¿O quien aplaude contratos y concesiones viales multimillonarias, a dedo, sin transparencia, usando el dinero de los peajes para obras que ni siquiera están en nuestro territorio?

Yo me pregunto si he hecho lo suficiente. Y honestamente, no.

Me duele decirlo: he guardado silencio. No por miedo, ni por falta de ganas… quizás por falta de esperanza. Mea culpa.

Y justo cuando termino de escribir esta reflexión, aparece otro escándalo: el oscuro contrato del alumbrado público de Pereira que hipoteca la ciudad por los próximos 25 años. Una semana después de la adjudicación, y solo se escuchan algunas voces aisladas de rechazo…

Y me pregunto:

¿Dónde está la «gente de bien»?

Si ser «gente de bien» es quedarse callado mientras todo se derrumba, entonces no quiero serlo. Porque, en el fondo, creo que esa categoría ni siquiera existe.

Desde aquí hago un llamado urgente:

¡Levantemos la voz!

No basta con una o dos. Necesitamos mil voces juntas, haciendo vigilancia ciudadana, defendiendo nuestra Pereira. Los invito, los convoco a formar una gran Veeduría Ciudadana.

Porque si no lo hacemos hoy, mañana puede ser demasiado tarde.

Y ya no habrá ciudad por la cual luchar.

¡Pereiranos, despertemos!

 

4 COMENTARIOS

  1. Este Alcalde salió peor que los anteriores y, eso que se decía » será que habrá personas más deshonestas que estos Gallo, Maya» pero no, este les ganó por kilómetros.

  2. Urge que tomamos acciones para recuperar la ciudad y retomar el verdadero civismo que durante años nos caracterizó. La propuesta de confirmar una veeduría de ciudad es una buena manera de actuar y cumplir con la
    Misión que tenemos. Gracias Amparo Jaramillo por su llamado a la acción.

  3. Sra. Jaramillo cuente con la inmensa mayoría de ciudadanos para ese norte, lastimosamente este funcionario tiene mucha de la gente humilde del suroccidente, pero el resto de la ciudad estamos para defenderla.

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