Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mi, para tu boca
Gabriela Mistral, poeta Chilena
Un día de tantos en mitad de mis lecturas de turno, me detuve a elucubrar un poco en el artículo que señala el bolero Bésame Mucho de la pianista, compositora e intérprete mejicana Consuelo Velásquez, como el bolero más popular del mundo, traducido a más de 20 idiomas y con miles de versiones grabadas. En afines escritos inclusive, se dijo que este bolero es el más hermoso del mundo. Acto seguido, lo primero que se me ocurrió fue pensar en las personas o instituciones que llegaron con qué motivos a esa conclusión, precisamente por no estar totalmente de acuerdo. Sin embargo, lo mejor es que me pude ocupar más bien en aquellos labios y el beso, como exquisito tema para esta columna, dejando en espera otra columna sobre mi insatisfacción a la que llegaron esos expertos con Bésame Mucho.
Así las cosas, veo que el beso como práctica del afecto y del erotismo ha evolucionado de tal manera que parece inaudito pensar en su antiguedad, la cual se remonta a los textos mesopotámicos del año 2500 A. C.
Son varias las teorías relacionadas con el origen del beso. Se considera que todo empezó como resultado de la infancia y la lactancia, otros creen que fue mucho más atrás, cuando los homínidos caminaban por el mundo y tenían que alimentar sus crías a través de la boca. A lo largo de la historia, ha tenido diferentes significados, desde saludos rituales hasta símbolos de pasión y amor. Hoy se ha convertido en una práctica universal en diversas culturas y sigue siendo un gesto que transmite diferentes emociones.
El beso aparece oníricamente, en el cine, el teatro, y en el arte en general, además de tener su día internacional que se celebra cada 13 de abril como un homenaje al beso más largo de la historia, el cual tuvo lugar en Tailandia.
En el aspecto sexual, el beso culturalmente y como práctica sexual comenzó en India y llegó a Europa durante las invasiones de Alejandro Magno. Incluso en textos canónicos de la cultura occidental como La Odisea de Homero, y posteriormente en Ovidio, como símbolo de amor y afecto.
Como el beso de Judas no lo podíamos dejar atrás, está incluído en los cinco besos más famosos del arte y la cultura popular: el beso de Times Square, el beso de Klimt El Beso, el beso de Rodin El Beso, el beso de Magritte Los Amantes, y el beso de Judas en la Última Cena.
José Manuel Jaramillo A.
Directivo SOER (Sociedad Escritores de Risaralda)


