A propósito de una idea que a la quietud del fuego anda fraguándose en la Sala de Exposiciones Carlos Drews Castro, de esa ciudad maravillosa conocida como la Perla del Otún, se antoja hablar de poesía, de una que acoge a la mujer, no como objeto de deseo, sino como sujeto en el que el placer se sucede.
Sensaciones
Solo tú y el humo en esa habitación
la caricia que se expande por todo el cuerpo
la sacudida que revuelve mi alma y mi centro
fumo otra vez
pones un dedo en mi carne desesperadamente responde es una agonía se enciende toda
despierta al vacío a lo perpetuo
uno solo de tus dedos abarca todo mi cuerpo que se vuelve agua y fluye
fumo de nuevo
florece mi carne al roce de tu dedo
las paredes de mi laberinto lo acogen lo envuelven lo enredan
mis entrañas te reciben en una danza sensual
vuelvo a fumar
el orgasmo es inminente
me siento trasportada fuera de este mundo con solo pasar uno de tus dedos por mi cuerpo
me contraigo
fumo la última vez
magia de colores estallido de sonidos
cierro mis ojos para ver mi cuerpo vibrar al unísono con el universo
me expando salgo de mí abarco el espacio más allá de los mundos conocidos
ahora me reduzco
vuelvo a mí me anclo
se concentra en mi centro la sensación de mil orgasmos de luna nueva
con solo el roce de tu dedo y el humo de esa habitación
El placer se devuelve a ella en un acto de justicia, de reconocimiento a su sensualidad, la mujer toma el protagonismo que le permite su fuerza, su sexo, su ternura, su independencia, Circe, la hechicera, se nos antoja autosuficiente, su poder reside en el conocimiento de sí misma, en la seguridad que le da su soledad, ella solo revela la verdadera naturaleza del otro, eso es lo que busca nuestro CIRCE como colectivo poético, despojarnos de nuestra máscara humana, para dejar salir el poema que se forja bajo el crisol del fuego.
La poesía haciendo uso de su magia, transforma la métrica y la rima para crear una hipnosis sonora que envuelve al lector en un velo de seducción; quizá, de la misma manera Circe, hija del Sol, desplegó el eco de su voz para atraer a Odiseo y los suyos cuando pasaban frente a su isla Eea; quizá, de la misma manera el café conjuró su alquimia oscura cuando nació Circe, colectivo poético.
Circe, es una propuesta escritural literaria que surge con el deseo de visibilizar al poeta de la región cafetera, no solo a los que fueron moldeados por el barro de estas montañas, sino también a aquellos que, aunque viniendo de tierras lejanas, echaron sus raíces en ellas o a aquellos que viviendo en Argentina, Chile, Uruguay, México, Salvador o Venezuela, aman la región.
El objetivo principal de este colectivo es el de hilvanar poemas que den a luz un libro y para ello en una conversación casual entre un café y una anécdota se decidió poner en marcha el ambicioso proyecto. Emmanuel M. Escudero propuso el nombre, Carlos Ricchetti propuso el objetivo, Leonardo Fabio Marín, propuso algunos invitados y Kelly Tabares fue la encargada de las ideas editoriales.
En su segunda reunión en la Sala de Arte Carlos Drews Castro, dentro del Teatro Municipal Santiago Londoño, algunos de sus conformantes, se encontraron para reconocer sus cartografías y empezar a forjar el destino de su primera obra como colectivo. Bajo el cielo de la Perla del Otún Circe encontró su Eea moderna, la Querendona será testigo de las tertulias de este colectivo que tejerá palabras, poemas y anécdotas envueltos en el manto de montaña que solo puede dar el hipnotizante aroma del café.
Les dejo un último poema, uno de esos que muy seguramente encontrarán entre las páginas de alguno de los manifiestos líricos de CIRCE, uno de esos que rompe el silencio con precisión, uno de esos que habita en la memoria del fuego.
24h después
Respiro armonía y sensualidad entre mis sábanas,
mientras sus manos dulces y fuertes recorren mi cuerpo ávido de experiencias nuevas
Mi cuerpo despierta en otras dimensiones
son otros besos,
otras caricias,
otra voz…
Cada amante es diferente, por fortuna.
Su lengua se posa en mi humedad
y me vuelvo centro,
sus labios carnosos besan los míos
y me vuelvo boca,
su cuerpo entero toma el mío
y me vuelvo sumisión
Su hombría sedienta bebe de mi feminidad
y me vuelvo éter.
Mi útero vibra
sus ojos brillan
nuestra respiración se encuentra …
rítmica y candente.
~Siente, me dice.
Soy solo sentidos ojos, nariz, boca, oídos… piel.
Me fundo en su dureza.
~Siente, repite.
Oigo su voz que me llama de vuelta.
Me vuelvo súplica.
~Siente, vuelve a decir.
Soy marasmo de sensaciones.
Me vuelvo orgasmo mudo.
~Siente.
La onda crece y arrasa, vuelvo a ser centro,
el clímax se acerca y rebasa mis caderas.
Soy jadeo y respiración desordenada.
~Respira.
No aguanto más, exploto, sonrío.
Soy vibración que perdura por varias horas más.
Lina Alvarado


