miércoles, febrero 4, 2026

CONTRARREFORMA AGRARIA PARAMILITAR: LAS TIERRAS DE LOS CASTAÑO GIL.

OpiniónActualidadCONTRARREFORMA AGRARIA PARAMILITAR: LAS TIERRAS DE LOS CASTAÑO GIL.

En nuestro país, los poseedores de las tierras han sido despojados en más de una ocasión; la fecha del inicio de este proceso es el 12 de octubre de 1492, y a pesar de conocerse detalles y fechas, las víctimas no siempre logran recuperar sus territorios. Lo inaudito es que mientras los procesos de despojo a campesinos y comunidades humildes han sido muy expeditos, los intentos de Reformas Agrarias y restitución en favor de los campesinos han sido generalmente grandes fracasos.

De la época de las conversaciones de paz con los paramilitares, hay este testimonio: “El desplazamiento puede estar generando una “contarreforma agraria” hacia una reconcentración de tierras en grandes proporciones. Estimaciones recientes sugieren que la tierra abandonada por desplazados en años recientes asciende a 4 millones de hectáreas, cifra que casi triplica la tierra redistribuida durante más de cuatro décadas de reforma agraria. Dado que es poco probable que la tierra abandonada sea empleada con fines productivos por los que toman posesión de ella, el desplazamiento también repercutirá en una reducción significativa de la productividad” (“El Tiempo”, Los señores de la tierra, Juan Camilo Restrepo,22 septiembre de 2004, página 1-15).

“Indudablemente, el paramilitarismo en Colombia ha acentuado la concentración de la propiedad agraria, pero al mismo tiempo ha sido una consecuencia de la altísima concentración de la propiedad agraria, generada por una ganadería extensiva y anticuada en la que participan todos los grupos sociales de estratos altos casi sin excepción” (“El Tiempo”, Concentración agraria y paramilitarismo: El eterno drama de la tierra, Rodrigo Jaramillo, miércoles 6 de julio 2005, página 1-13).

Transcurría agosto de 1990, en medio de las conversaciones entre el Gobierno y el Epl, cuando Fidel Castaño el paramilitar que había azotado Córdoba y Urabá, aseguró que se desmovilizaría y entregaría 10.000 hectáreas de tierras: “El Tiempo publicó la foto de monseñor Isaías Duarte Cancino, obispo de Urabá, entregando escrituras de su finca, Las Tangas a los beneficiados. El 14 de noviembre de 1990, Castaño creó la Fundación para la Paz de Córdoba (Fundaz-cord) a la que donó siete haciendas: Las Tangas, Jaraguay, Roma, Pasto revuelto y Santa Mónica cerca de Valencia, y Cedro Cocido y Santa Paula, en Leticia, cerca de Montería. Presidía la Fundación Sor Teresa Gómez. 2.500 personas fueron las beneficiarias. En los primeros años Funpazcord repartía ayudas y mercados, mataba novillos y regalaba carne. Fidel quedó como un Robin Hood, sanguinario pero benevolente. Tal fue el mito, que años después el paramilitar disidente ´Rodrigo doble cero´, antes de ser asesinado, dijo:” Si Fidel se volviera a levantar de su tumba, volvería a caer en ella al ver que “Don Berna” es dueño de todas las tierras que él les repartió a los campesinos”. Nadie, entonces, leyó la letra chica de la ´reforma agraria´ de Fidel Castaño” (El Tiempo, La increíble historia de lo que pasó con las tierras de Fidel Castaño Gil, Álvaro Sierra, domingo 17 de diciembre de 2006, Página 1-46).

El 28 de noviembre de 2006, algunos de los propietarios despojados regresaron a ver sus tierras, en la hacienda Santa Paula a cinco minutos del caserío Leticia (Foto 1): “Yolanda Izquierdo, Manuel y su padre, Carlos Argel, y Mario Cuitiva se apean y suspiran. Aquí, 16 años atrás, participaron en la primera entrega de tierras de Castaño: las 1.118 hectáreas de Santa Paula. Enseñan un mapa de la hacienda dividida en parcelas y caminan hacia donde quedaban la de cada uno.

Cortesía El Tiempo

“Las 2.500 familias beneficiarias estaban divididas en dos; 600 eran ´grupos especiales´, de gente cercana a los paramilitares, según cuentan: Recibieron de 20 a 60 hectáreas. Sor Teresa Gómez, por ejemplo, aparece con cerca de 170. A las demás les dieron entre 2 y 8 hectáreas. Y en la escritura una cláusula prohibía: “vender, hipotecar o limitar el dominio donado, sin permiso escrito de Funpazcord. Roberto Yances dice que a él y a muchos les dieron escritura, pero no los dejaron vivir en sus tierras otros, y les pagaban un arriendo anual. Además, relatan que entre 1992 y 1995 la Fundación los organizó en grupos para sacar préstamos en la Caja Agraria, que nunca se los entregó; y que hoy siguen debiendo. Una cosa más: por primera vez en seis años, Yolanda y los otros vuelven a sus parcelas en Santa Paula. En el 2000 – dicen – fueron obligados a vender e irse. El pasado 22 de noviembre, después de cuatro meses de preparativos, Manuel, Yolanda y Roberto entregaron a la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, en Bogotá, 446 «registros de hechos atribuibles a grupos organizados al margen de la ley» que esta pide a las víctimas para que intervengan en procesos como el de Mancuso. Hace unos días enviaron otros 185. En ellos, cada parcelero cuenta que en el 2000, Funpazcord les dijo que los de “arriba (léase Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, amos de Córdoba luego de la presunta muerte de Fidel en 1994) ordenaban vender” (El Tiempo, La increíble historia de lo que pasó con las tierras de Fidel Castaño Gil, Álvaro Sierra, domingo 17 de diciembre de 2006, Página 1-46).

“El Tiempo” pregunta:” ¿De quién son hoy en día esas 10.000 hectáreas repartidas tan extrañamente por Fidel Castaño? En junio, este diario informó que Las Tangas, mediante presiones y amenazas, habría vuelto a manos de Vicente Castaño. Algunos campesinos dicen que su lugarteniente José Ignacio Roldán (´Monoleche´), o su esposa (se dice sería hija de Sor Teresa Gómez) serían los dueños. Se habla de ´Don Berna´, pues Valencia es su zona, de paramilitares de rango medio, de muchos nuevos dueños. No es claro que todas las tierras hayan vuelto a manos paramilitares. Pero es obvio que las siete fincas ya no pertenecen a los parceleros, aunque muchos conserven sus escrituras” (El Tiempo, La increíble historia de lo que pasó con las tierras de Fidel Castaño Gil, Álvaro Sierra, domingo 17 de diciembre de 2006, Página 1-46).

Un segundo artículo de “El Tiempo” sobre estas tierras, cuenta que en 1996, Carlos Castaño, le dio refugio a ´Don Berna´ que huía de la banda ´La Terraza´, de Medellín que quería matarlo por haber ayudado a eliminar a Pablo Escobar: “en esta región de jornaleros míseros y ganaderos grandes enriquecidos en esos años de ocasión, en San Rafael del Pirú, cerca de Valencia”.  “Mientras duró el control paramilitar en la región, los parceleros se quedaron callados y el despojo – que luce como una de las operaciones más grandes y sofisticadas de testaferrato forzoso que se ha visto en Colombia – siguió impune hasta 2006. Luego de la desmovilización del jefe paramilitar de Córdoba, Salvatore Mancuso, del ´señor´ local, ´Don Berna´, y del lugarteniente de los Castaño, ´Monoleche´, que creyeron definitiva, los parceleros se decidieron a contar la historia. Los lideraba una mujer, Yolanda Izquierdo, que convenció a casi 800 de ellos de hacerse parte en el proceso de Justicia y Paz, para reclamar las tierras y una indemnización. En diciembre de 2006, para destapar lo sucedido, Izquierdo volvió con este corresponsal, a su tierra en la hacienda Santa Paula, hoy en día propiedad de un respetable ganadero. Un mes y medio después fue asesinada en su casa, en el barrio Rancho Grande de Montería, Como ocurre con trágica frecuencia en Colombia, había denunciado, tan reiterada como inútilmente ante las autoridades que la iban a matar” (El Tiempo, La tierra de los Castaño, Álvaro Sierra, domingo 29 de junio de 2008, Página 8).

El 11 de junio de 2008, la Fiscalía convocó a una reunión en un colegio de Valencia (Córdoba), para dar a conocer la versión que había dado en Bogotá ´Don Berna´ antes de ser extraditado:” Pero los campesinos habían sido convocados a otra reunión. Semanas antes, luego de la extradición de 14 jefes paramilitares, las autoridades habían ocupado muchas de sus propiedades. Entre ellas estaban algunas de las fincas objeto de la vieja expoliación, como ´Las Tangas´ y ´Jaraguay´. Los campesinos habían venido convencidos de que ese día, la reunión era para devolverles las parcelas en Jaraguay” (El Tiempo, La tierra de los Castaño, Álvaro Sierra, domingo 29 de junio de 2008, Página 8).

Un funcionario de la presidencia, explicó el motivo de la reunión y aclaró que si querían recuperar tierras debían contratar un abogado, se armó un desorden y los campesinos, llegados desde sitios diversos, abandonaron en masa el recinto. Según Mauricio Caballero, el abogado que había iniciado el proceso de recuperación de las tierras de los Castaño, y que había reunido 760 poderes de los parceleros, apenas empezaba la primera parte del proceso, la versión libre, hasta ese momento nadie confesaba haber desplazado y expropiado a los campesinos.

La fallida reunión del 11 de junio del 2008, en Valencia, demostró que el motor principal de cientos de campesinos expoliados por la “Reforma Agraria” de Fidel Castaño era recuperar sus tierras:” pero, como Caballero reconoce, “para la fase de imputación (en el proceso de Justicia y Paz, cuando se podrá concretar el reclamo, faltan cuatro o cinco años. La saga de los parceleros de Córdoba aún dista de terminar” (El Tiempo, La tierra de los Castaño, Álvaro Sierra, domingo 29 de junio de 2008, Página 8).

Hablando sobre la restitución de algunas tierras de los Castaño:” El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha devuelto a 60 familias de campesinos las tierras que les fueron arrebatadas hace años por los fundadores del paramilitarismo; los hermanos Castaño. Por orden de un juez y tras 20 años sin ellas, Santos y su ministro de agricultura, Juan Camilo Restrepo, han presidido una simbólica ceremonia, en que han devuelto las tierras a sus legítimos propietarios. Las tierras de la discordia se hallan en la zona rural de Montería, departamento de Córdoba. Las 164 hectáreas de tierra que el gobierno ha devuelto forman parte de la Hacienda Santa Paula” (observatorio.cisde.es/archivo 11 abril 2013).

” No hay registros públicos que indiquen una condena para Jesús Ignacio Roldán “Monoleche” por el homicidio de Yamila Izquierdo (cuya vida pública era Yolanda Izquierdo (Foto 2)). En 2011, Teresa Gómez fue condenada a 40 años de prisión por planear y ordenar el asesinato de Izquierdo, actuando en representación de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)” (Foto 3). (Visión general creada por IA).

Jesús Ignacio Roldán, mono leche. Foto La Verdad Abierta
Sor Teresa Gómez, foto cortesía La Verdad Abierta

“La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) determinó que no tiene competencia para juzgar a Sor Teresa Gómez Álvarez, cuñada de los hermanos Castaño, razón por la que, nuevamente, negó su sometimiento a ese mecanismo de justicia. De acuerdo con la conclusión de la Sala de Definición de situaciones Jurídicas de la JEP, se comprobó que Gómez fue un miembro relevante de esta organización paramilitar, lo que la excluye de los beneficios de esta jurisdicción transicional. La decisión se fundamenta en que los delitos por los que fue condenada ya fueron juzgados por la justicia ordinaria” (infobae.com/colombia2025/02/21).

“Tras considerar que cumplió con todos los requisitos exigidos por la Ley 975 de Justicia y Paz; esto es, aportar a la construcción de la verdad histórica sobre el surgimiento y expansión del paramilitarismo en Colombia; contribuir a la búsqueda de personas desaparecidas durante el conflicto armado entre guerrillas y paramilitares y, además, esclarecer múltiples hechos que victimizaron  a poblaciones campesinas de Córdoba y Antioquia, un magistrado con función de control de garantías de Justicia y Paz de Medellín concedió la libertad al exparamilitar Jesús Ignacio Roldan, alias “Monoleche” (verdadabierta.com/alias-monoleche 14 octubre 2016).

“El exparamilitar Jesús Ignacio Roldán Pérez, más conocido como Monoleche, fue recapturado en Bogotá en la noche del pasado 17 de marzo, dentro de una investigación por el asesinato de la reclamante de tierras, Yolanda Yamile Izquierdo, ocurrido el 31 de enero de 2007. Según la Fiscalía, quién fuera uno de los hombres más cercanos a los hermanos Castaño Gil habría sido el determinador del homicidio de la líder Izquierdo, quien se convirtió en su momento en la voz y rostro de los reclamantes de tierras en Córdoba” (elespectador.com/judicial 18 de marzo 2023).

“El Tribunal Superior de Bogotá revocó el fallo en primera instancia del Juzgado 12 Penal del Circuito y concedió libertad condicional al exparamilitar Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias Monoleche, por vencimiento de términos. El confeso asesino del exjefe de las AUC Vicente Castaño enfrenta un proceso por el homicidio de la lideresa social Yolanda Izquierdo” (el tiempo.com/justicia 09.09.2025).

El drama de recuperación de tierras no termina; un victimario está a punto de burlar a la justicia y a sus víctimas. Ojalá la Reforma Agraria del gobierno Petro no termine en politiquería y decepción. ¡Amanecerá y veremos ¡

 

25 COMENTARIOS

  1. Considero que el problema la tierra en Colombia refleja una gran injusticia social que han afectado principalmente a los campesinos durante muchos años las tierras han sido arrebatadas por medio de la violencia la corrupción y el poder de unos pocos como se evidencian en el caso de las tierras de los hermanos castaño estos hechos demuestran que las falsas reformas agrarian solo sirvieron para concentrar aún más la propiedad y generar más pobreza admiro el poder de personas como Yolanda izquierdo quien defendió los derechos de los campesinos aún sabiendo el riesgo que corría pienso que el estado tiene la obligación de garantizar la restitución de la tierra y proteger a quienes lucharon por la justicia para que el campo colombiano pueda vivir en paz y con dignidad

  2. El caso del despojo de tierras en Colombia, particularmente el protagonizado por los hermanos Castaño y las falsas “reformas agrarias” impulsadas bajo el control paramilitar, es uno de los ejemplos más dolorosos y reveladores de la profunda injusticia social que ha marcado la historia del país. Lo que se presentó como un acto de benevolencia —la entrega de tierras a campesinos pobres— terminó siendo una estrategia de control, dominación y encubrimiento de crímenes. La llamada Fundación para la Paz de Córdoba, más que una institución de ayuda, fue una fachada para legalizar el despojo y consolidar el poder económico y territorial de los paramilitares.

    Detrás de estos hechos se esconde una violación sistemática de los derechos humanos más básicos: el derecho a la tierra, al trabajo digno, a la vida y a la justicia. Campesinos humildes, víctimas del conflicto, fueron engañados con escrituras que nunca garantizaron una verdadera propiedad. Las cláusulas restrictivas, los préstamos inexistentes y las amenazas que los obligaron a abandonar nuevamente sus parcelas son una muestra clara de cómo la corrupción y la impunidad se entrelazaron para perpetuar el despojo.

    La historia de líderes como Yolanda Izquierdo, asesinada por reclamar lo que era suyo, simboliza la valentía y el sufrimiento de miles de campesinos que, en lugar de recibir protección del Estado, han enfrentado el abandono institucional y la connivencia entre poder político, económico y armado. Su muerte no solo representa un crimen individual, sino el silenciamiento de una causa colectiva: la lucha por la tierra y por la dignidad campesina.

    Resulta indignante que, a pesar de las promesas de justicia y restitución, los procesos sean lentos, confusos y, en muchos casos, inútiles. Mientras el despojo se ejecutó con rapidez y violencia, la restitución se ha enfrentado a la burocracia, la corrupción y la falta de voluntad política. Las cifras y los casos muestran que las tierras arrebatadas a los campesinos terminan concentradas nuevamente en manos de los poderosos, reproduciendo el ciclo de desigualdad y exclusión que ha caracterizado al campo colombiano.

    Hoy, ante los intentos del gobierno actual por implementar una nueva Reforma Agraria, surge una pregunta inevitable: ¿será esta vez diferente? Ojalá el Estado no repita los errores del pasado, y que las políticas no se queden en discursos o en promesas vacías. El país necesita una verdadera transformación que reconozca al campesinado como sujeto de derechos y no como víctima perpetua de la violencia y la corrupción.

    La tierra en Colombia no debería seguir siendo símbolo de poder y sometimiento, sino de justicia, reparación y vida digna. Solo cuando el campesino pueda trabajar su tierra sin miedo y con respaldo real del Estado, podremos hablar de paz y equidad social. Mientras tanto, el drama continúa, y el amanecer de la justicia sigue siendo una promesa lejana.

  3. El texto explica como muchos inventos y a veces científicos se inspiran en la naturaleza lo que se conoce como biomimética una ciencia que estudia y copia los diseños de los seres vivos para crear nuevas tecnologías se destaca que la tierra está perfectamente organizada con ciclos naturales del agua del carbono del oxígeno y el nitrógeno que purifican y renueven los recursos sin intervención humana la enorme variedad de la vida y el suelo el aire el agua muestran un sistema equilibrado y autosuficiente que parece cuidadosamente diseñado

  4. El texto muestra como muchos inventos humanos se inspiran en naturaleza lo que se llama biométrica explica que la Tierra tiene ciclos perfectos como el del agua el carbono y el nitrógeno que mantienen la vida también mencionada ejemplos de diseño naturales que inspiran tecnología como las ballenas las gaviotas el pez cofre y las arañas concluyen que tanta perfección y equilibrio no son causadas sino evidencia de Un diseño inteligente o

  5. El despojo de tierras en Colombia refleja una profunda injusticia social marcada por la corrupción la impunidad y la violencia contra los campesinos las supuestas reformas agrarias promoviendo vidas por los que para legalizar el despojo y fortalecer su poder miles de campesinos fueron engañados desplazados y silenciados como ocurrió con la líder Yolanda izquierdo asesinada por reclamar sus tierras aunque se han prometido procesos de restricción estos han sido lentos y pocos efectivos mientras la concentración de las tierras continúan favoreciendo a los poderosos el estado ha fallado en grandizar justicia y protección a las víctimas por eso la verdadera Paz solo será posible cuando el campesino recupere sus tierras su dignidad el respaldo real de la institución sin las nuevas reformas terminen en corrupción o politiquería

    • Apreciadas :Juliana y Manuela: como bien lo dicen uds. El Estado le ha fallado a los campesinos, pero piensen, que de un Estado donde se instalan los poderosos a robarse los dineros públicos y a tener lazos con grupos delincuenciales, no puede esperarse otra cosa que el despojo de tierras para seguir enriqueciéndose a costillas de los mas pobres y humildes campesinos, a quienes deberíamos mirar con respeto y admiración. Mil gracias por su buen comentario.Mil saludos y bendiciones.

      • Me parece que la justicia ha sido lenta y desigual en este caso. Mientras que algunos paramilitares han sido condenados, otros han sido liberados o siguen en libertad. La lucha por la restitución de tierras sigue siendo un desafío para los campesinos, y es preocupante que el proceso siga en curso después de tantos años.

        Es importante destacar la valentía de líderes como Yolanda Izquierdo, que lucharon por la justicia y la restitución de tierras, a pesar de las amenazas y el peligro que corrían. Su asesinato es un ejemplo de la violencia que han sufrido los líderes sociales en Colombia.
        creo que este caso muestra la necesidad de una reforma agraria integral y justa en Colombia, que proteja los derechos de los campesinos y garantice la restitución de tierras a sus legítimos dueños. También es importante que se haga justicia y se castigue a los responsables de la violencia y el despojo.

    • Apreciadas :Juliana y Manuela: como bien lo dicen uds. El Estado le ha fallado a los campesinos, pero piensen, que de un Estado donde se instalan los poderosos a robarse los dineros públicos y a tener lazos con grupos delincuenciales, no puede esperarse otra cosa que el despojo de tierras para seguir enriqueciéndose a costillas de los mas pobres y humildes campesinos, a quienes deberíamos mirar con respeto y admiración. Mil gracias por su buen comentario.Mil saludos y bendiciones.

  6. Apreciado Faustino: muy valioso su comentario. Como señala ud la corrupción y la impunidad se entrelazan para perpetuar el despojo y mantener a millones de campesinos excluidos de la tierra, para usarlos como carne de cañon para todo tipo de violencias y mantenerlos como votantes de unos politiqueros bribones que solo los quieren de peones, excluidos y sin disfrutar de los minimos derechos que merecen. Mil saludos y bendiciones.

  7. Apreciada Leydi: muy valido su comentario, la acumulacion de tierras en manos de unos pocos es una causa de injusticia social; mientras que los dueños de grandes haciendas improductivas no tengan que usarlas so pena de ser expropiados, o de tener que pagar impuesto Predial caro, seguirán acumulando predios; el Estado debe restituir las tierras despojadas, pero en un pais gobernado por narcos y sus aliados paramilitares ¿ Recuperaran los campesinos despojados sus tierras? Es dudoso. Mil saludos y bendiciones.

  8. Buen día Danilo. Saludos.

    Gran escrito y muy buenas respuestas de estos muchachos participantes con su opinión tan enfocada y certera con relación al tema esbozado.

    El tener grandes extensiones de tierra implica ser dueño de una parte del país, ya que ser el propietario de un territorio por parte de las personas equivocadas les facilita tener poder para accionar y realizar actividades legales como aquellas disfrazadas de legalidad , además, las actividades ilegales por debajo del radar de la ley (actividades no tan fáciles de detectar) y otras más donde los funcionarios del gobierno son arropados por el miedo y/o el dinero que los obliga a realizar su trabajo de manera forzadamente equivocada.

    Adueñarse de extensos territorios implica tener movilidad y capacidad de decisión sobre la tierra, mar y/o ríos, espacio aéreo, recursos y demás bondades del mismo, además, de la aparición de estados territoriales dentro del gran estado llamado Colombia, con sus propias leyes y códigos de comportamiento, ya que la supervivencia obliga a la adaptación contextual .

    Grandes extensiones de tierra sin control estatal, es el verdadero problema a solucionar en este presente y futuro gubernamental para una nación que ha sufrido, sufre. Sueño con el comienzo del fin de una vez por todas ( en este gobierno se han restituido grandes extensiones de tierra en muchos lugares de Colombia). El tema no es sencillo pero se tiene que solucionar ya que este monólogo genera mucho sufrimiento, dolor y desesperanza para el ciudadano amante de las buenas prácticas.

    Feliz día y siga escribiendo Danilo.

    Muchas gracias por permitirme opinar .

    • Hola Isdaen: muy agradecido por su aporte, es cierto que las grandes extensiones de tierras sin control estatal son fuentes de problemáticas diversas y facilitan el accionar de narcos y delincuentes de toda pelambre. Mil saludos y bendiciones.

  9. Es fundamental que el Estado colombiano priorice la restitución efectiva de la tierra a las víctimas y brinde garantías de seguridad a quienes luchan por este derecho. El caso de las tierras de los Castaño Gil es un claro ejemplo de cómo la contrarreforma agraria y el paramilitarismo han despojado a miles de campesinos, perpetuando el conflicto y la desigualdad. La paz en el campo solo será posible cuando se alcance una verdadera justicia agraria y se rompa el ciclo de impunidad.

  10. El artículo pone en evidencia una dolorosa realidad histórica: la manera en que estructuras paramilitares han actuado como una contrarreforma agraria violenta. Es crucial que, además de la restitución, se investigue a fondo y se castigue a todos los actores, tanto legales como ilegales, que se han beneficiado de este despojo. La tarea pendiente del Estado es consolidar una política de tierras que proteja, de manera integral, a los líderes y defensores de la tierra.

  11. Mi opinion
    El artículo muestra que la supuesta “reforma agraria” de los Castaño fue realmente una estrategia de despojo y control territorial paramilitar. Muchas familias campesinas recibieron tierras sin garantías, terminaron desplazadas y la justicia ha sido lenta para reparar el daño. En síntesis, se denuncia una contrarreforma que profundizó la desigualdad rural.

  12. Mi opinion
    El artículo revela cómo los paramilitares usaron la tierra para consolidar poder más que para hacer una reforma agraria real. Muestra que esa “redistribución” fue una fachada para mantener control y que las víctimas siguen cargando las consecuencias. A la vez, advierte que una verdadera reforma agraria en Colombia debe garantizar dignidad y seguridad para los campesinos, o el país repetirá los mismos errores del pasado.

  13. En mi opinión, este texto muestra con mucha claridad cómo la llamada “contrarreforma agraria paramilitar” no solo cambió la historia de miles de campesinos en Córdoba, sino que también dejó heridas que todavía hoy no cicatrizan. Lo más impactante es ver cómo una supuesta “donación” de tierras por parte de Fidel Castaño terminó convirtiéndose en un mecanismo de control, despojo y engaño. Lo que en ese momento fue presentado como un acto casi “humanitario” terminó siendo una de las operaciones de testaferrato más grandes del país.

    Algo que me llama la atención es que muchas de estas personas recibieron escrituras, pero nunca tuvieron realmente el derecho a vivir y trabajar en sus parcelas. La historia muestra que, al final, el poder armado y las presiones de los paramilitares fueron más fuertes que cualquier papel firmado. Incluso cuando los campesinos intentaron recuperar lo que era suyo, la respuesta fue intimidación, amenazas y en el caso de Yolanda Izquierdo, hasta el asesinato. Esto revela que el problema de tierras en Colombia no es solo jurídico, sino profundamente político y violento.

    Pienso también que el texto evidencia cómo, a pesar de los esfuerzos de la justicia y del Estado por tratar de corregir estas injusticias, el proceso ha sido lento, confuso y lleno de obstáculos. Muchos victimarios siguen saliendo en libertad mientras las víctimas llevan décadas esperando que les devuelvan algo que nunca debieron perder. Esto hace que uno se pregunte si realmente existe una voluntad seria de reparar a los campesinos o si la burocracia y el miedo siguen frenando la verdad.

    Para mí, el caso de las tierras de los Castaño demuestra que la Reforma Agraria en Colombia no puede ser solo un discurso político. Tiene que ser un proceso real, transparente y protegido, porque ya vimos lo que pasa cuando grupos armados, políticos y poderes locales se mezclan con el manejo de la tierra. Ojalá la reforma agraria actual no termine, como dice el autor, en politiquería y decepción, porque al final los que pagan las consecuencias siempre son los mismos: los campesinos que viven entre el abandono del Estado y la violencia de los grupos armados.

  14. El despojo de tierras en Colombia ha sido persistente y, aunque se conocen los responsables, las víctimas pocas veces logran recuperar sus territorios. El desplazamiento forzado generó una “contarreforma agraria” que concentró aún más la propiedad rural. En los años 90, la supuesta “reforma agraria” de Fidel Castaño, presentada como donación de tierras, fue en realidad un mecanismo de control paramilitar: las parcelas quedaron bajo dominio de Funpazcord, muchas familias nunca pudieron habitarlas y luego fueron obligadas a venderlas o abandonarlas.
    Tras la desmovilización paramilitar, cientos de campesinos denunciaron el despojo liderados por Yolanda Izquierdo, quien fue asesinada en 2007 por su labor. Aunque hubo algunas devoluciones simbólicas de tierras en 2013, la restitución real ha sido lenta y fragmentada. Sor Teresa Gómez fue juzgada y excluida por la JEP por su rol central en el paramilitarismo, mientras que alias Monoleche ha alternado entre libertades y capturas por el asesinato de Izquierdo, mostrando la fragilidad de la justicia.
    La lucha por recuperar las tierras continúa, y persiste el temor de que nuevas reformas agrarias repitan los fracasos del pasado.

  15. En mi opinión el artículo es un relato desgarrador que confirma la tesis de que el conflicto armado en Colombia ha sido, en gran medida, una guerra por la tierra. La contrarreforma paramilitar de los Castaño fue un manual de despojo sofisticado y brutal que sigue impactando a las víctimas que luchan por la justicia y que, en muchos casos, han pagado con su vida.

  16. Respuesta El despojo de tierras en Colombia ha sido persistente y, aunque se conocen los responsables, las víctimas pocas veces logran recuperar sus territorios. El desplazamiento forzado generó una “contarreforma agraria” que concentró aún más la propiedad rural. En los años 90, la supuesta “reforma agraria” de Fidel Castaño, presentada como donación de tierras, fue en realidad un mecanismo de control paramilitar: las parcelas quedaron bajo dominio de Funpazcord, muchas familias nunca pudieron habitarlas y luego fueron obligadas a venderlas o abandonarlas.
    Tras la desmovilización paramilitar, cientos de campesinos denunciaron el despojo liderados por Yolanda Izquierdo, quien fue asesinada en 2007 por su labor. Aunque hubo algunas devoluciones simbólicas de tierras en 2013, la restitución real ha sido lenta y fragmentada. Sor Teresa Gómez fue juzgada y excluida por la JEP por su rol central en el paramilitarismo, mientras que alias Monoleche ha alternado entre libertades y capturas por el asesinato de Izquierdo, mostrando la fragilidad de la justicia.
    La lucha por recuperar las tierras continúa, y persiste el temor de que nuevas reformas agrarias repitan los fracasos del pasado.

  17. Mi opinion es q nadie deberia ser despojado de sus tierras o de su hogar por conveniensia de otros reberia dejar q los campesinos continuen con sus tierras ya q ellos viven de eso ese es su unico sustento para la familia y sus ganados

  18. Dominar la soledad no es aislarse, sino aprender a estar bien con uno mismo. La soledad elegida fortalece la claridad, los límites emocionales y la libertad afectiva, mientras que la soledad del abandono genera vacío y dependencia. Cuando uno se sostiene internamente, deja de conformarse con relaciones que drenan o exigen renunciar a la propia dignidad. La soledad bien vivida permite elegir con criterio, amar sin mendigar y distinguir entre compañía verdadera y consuelos baratos. En ella no se pierde la necesidad de los otros, sino la necesidad de “cualquier otro”.

  19. El despojo de tierras en Colombia es un problema histórico que sigue vigente. Mientras se despoja fácilmente a campesinos, las reformas agrarias fracasan, y la tierra se concentra en pocas manos.

  20. Se describe cómo, desde la llegada de los colonizadores en 1492, los campesinos y comunidades humildes han sido repetidamente despojados de sus tierras, mientras que las reformas agrarias casi siempre han fracasado. Durante el conflicto armado en Colombia, especialmente con el desplazamiento forzado y la acción de grupos paramilitares, la concentración de tierras aumentó aún más. Se citan testimonios que muestran cómo millones de hectáreas fueron abandonadas y acumuladas por unos pocos. También se relata el caso de Fidel Castaño, quien aparentó devolver tierras a campesinos a través de una fundación, pero finalmente esas tierras terminaron en manos de otros paramilitares, dejando a los beneficiarios nuevamente despojados.

  21. El país carga una herida vieja: la tierra casi siempre ha cambiado de dueño por la fuerza y no por justicia. Las historias de Córdoba muestran cómo miles de familias creyeron recibir una oportunidad y terminaron atrapadas en un juego de poder que nunca controlaron. Los jefes armados se presentaron como benefactores, pero lo que dejaron fue miedo, silencios impuestos y escrituras que no valían nada frente a un fusil.
    Lo más duro es ver cómo quienes intentaron reclamar lo que era suyo terminaron amenazados, perseguidos o muertos. La muerte de Yolanda Izquierdo lo simboliza. Ella encarnaba una verdad incómoda: que para muchas víctimas, volver a su parcela significaba desafiar estructuras que el Estado no logró desmontar.
    Cuando uno repasa todo, entiende por qué tanta gente mira con desconfianza cada nueva reforma agraria. No por rechazo a la idea, sino porque han visto demasiadas promesas gastarse sin que cambie la vida de quienes trabajan la tierra. La gente espera algo sencillo: que la justicia funcione, que los violentos no se salgan con la suya y que la tierra no se siga repartiendo entre los mismos de siempre.
    Ojalá esta vez no se repita la historia. Pero en Colombia la esperanza siempre viene mezclada con cautela.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos