Columna de opinión – continuidad de la entrega anterior
Esta columna es continuidad de la anterior. Si allí hablábamos de mirar el futuro sin miedo, aquí hablamos de mirarlo con números y con propósito: la generación silver no es un “grupo en retirada”. Es un bloque productivo que sostiene consumo, inversión, liderazgo y transferencia de conocimiento.
Raúl llegó a su última junta como llegó a muchas crisis: sin estridencia y con claridad. Ex CEO comercial de una gran compañía nacional, se pensionó a los 62. Para algunos, ese era el punto final; para él fue un punto y aparte. Montó su propia firma consultora y volvió al mercado con el activo que más escasea: criterio. Hoy acompaña juntas directivas, entrena equipos y evita errores caros. En lenguaje empresarial: reduce incertidumbre, acorta curvas de aprendizaje y protege valor.
Marisol es ingeniera de sistemas y lidera su empresa en su ciudad natal. Genera empleo, compite, crece y además sostiene su vida familiar: madre, esposa y CEO. Su compañía incorpora talento joven, lo forma y lo proyecta. No es la excepción romántica; es el espejo de algo que el país debería entender mejor: la edad no “apaga” capacidades; reconfigura la manera de aportar.
Canas con ROI: experiencia que produce
Y aquí va el dato que incomoda a quienes todavía miran a los Silver con condescendencia: en Colombia, la economía silver se estima alrededor del 12%–12,3% del PIB, es decir, cerca del 13% en el uso coloquial del número. Ese “cerca del 13%” no es un adorno discursivo: es un argumento económico.
El error de fondo: tratar el envejecimiento como costo y no como activo. Hay una narrativa instalada que asocia “silver” con carga, dependencia o nostalgia. Pero los datos y el mercado cuentan otra historia: este grupo mueve consumo diario, demanda servicios, activa turismo, compra tecnología útil, sostiene sectores de salud y bienestar, y participa en decisiones de alto impacto. La discusión seria no es si los silver “deberían” seguir siendo relevantes; es cómo Colombia deja de desperdiciar ese capital humano.
Lo que las empresas aún no están aprovechando. Aquí va la tesis, sin maquillaje: Colombia subestima a los silver porque muchas organizaciones confunden juventud con innovación y antigüedad con rigidez. Es un error de gestión del talento.
Las empresas que quieran competitividad real deberían institucionalizar, al menos, tres cosas:
- Contratación por valor, no por fecha de nacimiento: consultoría senior, dirección de proyectos, asesoría estratégica, control interno, compliance, gestión de crisis y relacionamiento.
- Mentoría formal: programas donde los silver aceleren el rendimiento de talento joven, especialmente en toma de decisiones, manejo de riesgos, negociación y cultura organizacional.
- Equipos intergeneracionales como diseño, no como accidente: combinar velocidad digital con experiencia operativa reduce fricción y mejora ejecución.
El resultado esperado no es “un gesto bonito”: es productividad.
Y la responsabilidad también es nuestra: los silver no podemos autocensurarnos. La segunda idea es incómoda, pero necesaria: parte del sub-aprovechamiento también viene de dentro. Muchos silver se retiran antes de tiempo por presión cultural o por creer que “ya no encajan”. Ese relato hay que romperlo.
Los silver tenemos que “salir a facturar” nuestra experiencia con estrategia:
- Actualizarse sin complejo: herramientas digitales, IA aplicada, modelos de negocio, tendencias sectoriales.
- Paquetizar el conocimiento: mentorías, talleres, advisory, conferencias, contenidos, consultoría modular.
- Convertir errores en método: lo vivido no es anécdota; es aprendizaje sistematizable que otros pagan por recibir.
No se trata de competir con jóvenes. Se trata de complementar, y de hacerlo visible.
Yo también soy un silver. Yo mismo soy un silver con mucho por compartir: experiencia, conocimientos, errores y lecciones aprendidas. Y lo digo sin solemnidad: el mercado no paga por la edad; paga por lo que uno resuelve. Si algo debería unirnos como generación es esto: todavía tenemos mucho por dar, y además queremos seguir dándolo.
Porque sí: somos silver. Y bien gestionados —por el país, por las empresas y por nosotros mismos— valemos nuestro peso en oro.

Fuentes del dato económico
- La República – Especial Economía Silver: estimación de 12% del PIB y consumo asociado.
- Econexia (Cámara de Comercio de Bogotá): gasto anual y equivalencia de 12,3% del PIB.
- Yahoo Finanzas (nota divulgativa): referencia a 12% del PIB.


