jueves, febrero 5, 2026

DESMEDRO Y AVANCE CRIMINAL

OpiniónActualidadDESMEDRO Y AVANCE CRIMINAL

 

Periódicamente, en esta columna se ha dado cuenta del embate violento que atraviesa el país desde hace décadas y que en los últimos tres años se ha intensificado con fiereza. El agravante radica en el deterioro de la llamada seguridad multidimensional, visible en la transformación de los bloques criminales en frentes y estructuras encaminadas al dominio territorial, al uso de tecnología en el conflicto al objetivo, ya no disimulado del narcotráfico en su encadenamiento con organizaciones transnacionales y en su arraigo en retaguardias binacionales, como ocurre con Venezuela.

Lejos quedaron los tiempos en que proclamaban su lucha por el pueblo explotado y contra el “imperialismo yanqui”. Hoy, pese a obtener del Gobierno actual un reconocimiento como combatientes, lo que buscan es presentarse como “rebeldes políticos” para equipararse a ejércitos bajo protocolos internacionales. Colombia, sin embargo, está peor: el avance generalizado, múltiple y coexistente, con choques entre las mismas estructuras, obedece a un torrente financiero y logístico orientado a dominar todo el universo delincuencial y eliminar competidores. En síntesis, la disputa gira en torno al control de los extensos cultivos de coca. Colombia, como mayor productor de hoja y clorhidrato, posee una ventaja comparativa que, según analistas, se complementa con puertos más seguros en zonas bajo el mando del llamado “cartel de los Soles”.

La lucha contra el narcotráfico se quedó sin tiempo, pues, no existe un interés real en reducir la hoja. De ahí el fuego cruzado entre conglomerados ilícitos que, según el Informe Mundial de Drogas, obtuvieron entre 5 y 10 billones de pesos entre 2015 y 2019. En 2023, la ONU informó que en el 14 % del territorio nacional se produjeron 2.624 toneladas, que abastecen el 67 % del mercado mundial. A ello se suman la minería ilegal, el control de corredores estratégicos y el repunte de actos terroristas comparables a los de las viejas mafias.

La llamada “paz total” no les interesa. Hoy dominan más de 80.000 hectáreas y someten comunidades en “ejercicio de autoridad”. La situación se evidenció con tres hechos recientes que desnudan la improvisación de esta política: la detonación terrorista en Cali (seis muertos y cientos de heridos), el derribamiento en Antioquia de un helicóptero Black Hawk (13 policías asesinados) y la dinamita contra un sector comercial en Florencia-Caquetá. Lejos de avanzar, la iniciativa ha fortalecido a las estructuras criminales permitiéndoles reclutar personal, incluidos menores, relevar mandos castrenses, reducir el pie de fuerza y recurrir a la delincuencia común. Paralelamente, se desmontaron, según el Plan Ayacucho, los Comandos de Tareas Conjuntas (Apolo, Zeus, Quirón, Titán, Omega, Hércules), que habían tenido gran éxito operacional. Su ausencia debilitó la capacidad de combate y la labor de Inteligencia.

Los casos de Cali y Amalfi lo evidencian: la Base de Aviación Marco Fidel Suárez, por falta de inteligencia, no previó que era objetivo del narcotráfico; y la confrontación en Amalfi correspondía a la FAC o al Ejército, no a patrulleros de Policía, cuya misión es la seguridad ciudadana. De ello nadie habla. Las declaraciones del ministro de Defensa y las del comandante jefe, resultan distractoras. La República pierde la guerra, asimismo, por desviar recursos al populismo y recortar presupuestos de la Fuerza Pública.

En lo tecnológico, la entrada desde Venezuela de drones fabricados en Irán permite a los violentos atacar con precisión aérea, asesinar uniformados y derribar aeronaves. El coronel (RA) Hugo Acero Velásquez advierte que “la balanza se está inclinando a favor de los criminales”, lo que exige una respuesta urgente, pues ya cuentan con su propia “aviación”.

A ello se suma la propuesta del Consejo de Relaciones Internacionales: “La situación crítica de gobernabilidad y seguridad, y de crimen organizado transnacional (…) hace necesario plantear el diseño y lanzamiento de un Plan Colombia 2.0 (…) apoyado con fondos provenientes de la Diplomacia para el Desarrollo”, una vez se acabe la horrible noche.

Mientras tanto, en Guaviare, fueron secuestrados 37 militares…

1 COMENTARIO

  1. Pobre análisis hace el columnista. Repite el relato acomodado que la derecha hace desde los tiempos del bogotano.
    Y todo con el único propósito de desprestigiar al gobierno Petro.
    MILLONES Y MILLONES Y MILLONES DE COLOMBIANOS DEL COMÚN… ¡SOMOS PETRO!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos