🔅 Zafarse del entrampamiento por terrorismo electoral. Déja Vu. .
🔅 Ninguna violencia, ningún fanatismo. Autodeterminación.
Una torta de dos mil quinientos billones de pesos colombianos, más las riendas del aparato estatal con todos los negocios que autoriza mover la próxima elección presidencial, desata una vendetta desde los operadores de violencia criminal negocio en el territorio nacional, que la extrema del billete sueña convertir en la Israel Latinoamericana, satélite para el control del continente desde el escritorio Resolute, despacho Oval en Washington.
El demonio de la violencia terrorista ya mostró sus dientes de temporada electoral y la onda expansiva llegó cargada de amedrentamiento y sometimiento emocional al analfabetismo político manipulable. Decenas de operadores de negocio electoral, más de cincuenta disfrazados de salvadores presidenciables, agitan el circo con payasadas y estridencias imbéciles pregonando ser redención. No hay propuesta de nada nuevo, el asunto es volver al pasado. La mediocracia venal variopinta está activa en el frenesí de ruido baboso, amenazante, repugnante.
Todo por el billete, única ideología de todos estos disfrazados repetidos, trepadores del negocio. Ideas limpias, pensamiento político leal libre, muy poco. Hay algunos liderazgos bien forjados con solidez, que la gente con pensamiento crítico autónomo de respeto, sabe reconocer muy bien. Son nueve meses de embarazo muy difícil, complicado en la espera de un parto de total incertidumbre. El diablo suelto de violencia aterradora, buscará que el péndulo se desplace hacia el control del negocio electoral practicado en la tradición. Plomo es lo que hay, es la promesa de la retoma.
Escépticos críticos con visión apocalíptica expresan que Colombia no es un país autónomo viable con una sociedad sana, saludable, transformada en formación ética de equidad, respeto y generación de riqueza mediante el trabajo. En veinticinco años, 2050 será una población envejecida. Sin jóvenes para la guerra. La atmósfera viciada por tal cúmulo de mañas, trampas, corrupción y saqueo público, violencia por negocios ilícitos y despojo de territorio a los más vulnerables, arroja un diagnóstico fatal por cuenta de los alaridos extremos que piden la intervención del emperador gringo para que ocupe el mando e impida la «toma comunista» del país más estratégico en la geopolitica Latinoamericana, en el rol satélite que cumple Israel en medio oriente. La extrema derecha pide ser espejo de aquel régimen pensando en Venezuela y su petróleo, como en la erradicación de la izquierda Latinoamericana.
¿Qué nos queda a los mortales de a pie en la calle de cualquier vecindario, quienes no estamos en ése ajedrez de poder depredador en el territorio?. Zafarse de este juego perverso y concentrarse con autodeterminación, sin miedo, con total precaución y cuidado, en todas las alarmas encendidas para no entramparse en todo lo que van a desatar los apostadores en la disputa del control estatal del aparato y territorio por la ubre pública, los negocios privados de saqueo al Estado y las rutas de las economías ilícitas desde el miti miti del frente nacional y los 16 impunes políticos que pasaron por el primer empleo en 68 años.
Los ciudadanos de respeto propio que no pertenecen a ninguna secta ni fanatismo demencial, deben reafirmar su distancia frente al infierno de odio que agitadores a sueldo propagan día a día. Apagón mediático el noventa y más de tiempo posible, mínima atención a la tormenta tóxica de las plataformas digitales, redes sociales. No resbalarse en la trampa de la confrontación en familia por defender políticos salvadores que no existen. Hacer un protocolo personal para usar información potable, cero veneno desinformador. Blindar la conciencia, tener filtros seguros y tomar en sigilo personal decisiones libres, autónomas, bien informadas.
Actuar con responsabilidad política ciudadana en total discreción y autodeterminación, es sumar en la transformación de una Colombia viable como nación libre, nunca satélite de ningún régimen invasor.
Los únicos extremos que debe apropiar y ejercer con convicción fundamentalista los ciudadanos de respeto son, autocuidado extremo y libertad extrema. Quien sienta necesidad de que alguien decida por el o ella, urgencia de subordinación y sumisión a la voluntad de un salvador o amo que le arregle la vida, no está en capacidad de confiar en sí mismo y asume su peor ruina, ceder su dignidad en minusvalía a favor de los dueños de su libertad regalada. Se robaron todo y también el tiempo y la atención en la vida de cada súbdito sometido.
Cuidado extremo, el diablo suelto de la violencia terrorista no discrimina ni avisa a las víctimas del terror. La codicia es el combustible del crimen por el poder venal. Salvadores no existen donde los dueños de todo practican la prescindencia de los descartados que dañan ganancias. Quien no cuida su integridad está en máximo riesgo.
Escrito por Hernando Ayala M. Periodista colombiano autónomo. Mail disnnet@gmail.com



