Lo que alguna vez fue un emblema de modernidad y exceso, hoy parece un escenario desierto. Tras los ataques iraníes, Dubai se transformó en una ciudad fantasma: carreteras vacías, playas sin turistas y un cielo despejado sin el constante rugido de aviones. El contraste es brutal: en plena temporada alta, los centros comerciales y los brunchs de lujo se han sustituido por un silencio inquietante.
Para muchos residentes, la atmósfera recuerda a los confinamientos por la pandemia: un tiempo extraño en el que la calma se mezclaba con la incertidumbre. “Sentimos que estamos en tiempos de covid. Tranquilos, soleados, con el canto de los pájaros y sin ruidos de tráfico ni de aviones volando”, relató Paul Devitt, videógrafo de CNN en Abu Dhabi.
La ciudad que nunca dormía ahora parece haber despertado en un sueño inquietante, donde la ausencia de ruido revela la fragilidad de su aparente invulnerabilidad.
Fuente: CNN, artículo de Abbas Al Lawati.



