En las décadas de los años 60, 70 y siguientes, el mercadeo sustentado por las cajas de compensación familiar (CCF) suscitaba debate en el país entre ellas y el sector privado, especialmente el comercio, en consideración a tal ejercicio constituía competencia desleal y más si se tenía de presente que las empresas apropian por ley la parafiscalidad del 4 por ciento del valor de sus nóminas con destino al sostenimiento, desarrollo y pago del subsidio familiar. En Colombia su autor ante el Congreso fue el senador Raimundo Emiliani y en la norma se dijo que el subsidio familiar es una prestación social pagadera en dinero, especie y servicios, a través de las cajas de compensación familiar que se crean para operar y administrar los recursos allegados por la impositiva y los que generen su acción. El subsidio monetario es una parte y el resto aplicado a educación, mercadeo, capacitación, cultura, salud, recreación, vivienda y otras, para lo cual impulsaron en buena escala infraestructura propia, moderna y tecnológica que hacía exclamar a Álvaro Gómez Hurtado (q.e.p.d): “me gustan las CCF porque son lugares limpios”. Por su eficiencia los gobiernos le fueron agregando “arandelas” para suplir necesidades, teniendo en cuenta que son entidades de derecho privado, sin ánimo de lucro, eso sí, con control y vigilancia por medio de la Superintendencia de Subsidio Familiar (Mintrabajo). El choque de trenes originado por el actuar de las CCF en grandes superficies, fue alimentado el sistema por el “sinfín” financiero del aporte parafiscal y de condicionamientos a productores por ser inmensas demandadoras de bienes, sumando que los establecimientos con descuentos eran abiertos a todo público, sin tomar en cuenta que deberían ser para los destinatarios de la prestación de acuerdo con leyes, en rigor principal la 21 de 1982 y la 789 del 2002, por ser un beneficio económico para trabajadores, siendo titulares los que devengan hasta cuatro salarios mínimos y sean sus dependientes los señalados en los requisitos jurídicos. En debates públicos y legislativos la contienda fue intensa, pero la ampliación del mercado no se detuvo y el pulso jugó a favor de las CCF. Juan Martín Caicedo Ferrer, presidente de Fenalco, dio la confrontación, dado el hecho de ser los gremios y sus empresarios los que organizaron las instituciones del subsidio familiar. La mayoría de las Cajas fundadas por los comerciantes no ejercieron menesteres mercantiles, fieles a la filosofía fundacional pero les quitó fuerza en el torrente de ingresos distintos a los parafiscales y, además, por otorgar un subsidio alto en dinero y no poseer empresas aportantes de gran calado y sí muchas en su membresía, pequeñas y deficitarias en retorno. Lo imposible de creer con el paso del tiempo, fue ver dentro de las instalaciones del comercio organizado con ánimo de ganancias, secciones de las CCF, principalmente farmacias.
Ante las reorganizaciones que ha tenido el régimen del subsidio familiar algunos servicios se abrieron de los recursos provenientes de su fuente y las CCF los ofrecieron en calidad de alternativos independientes. Lo cierto es el apoyo social a trabajadores, familias y a la comunidad en general, lo cual obliga seguimiento a su devenir por ser complemento del estamento laboral. Pero en el caso del mercadeo la situación ha cambiado, otras prácticas de competir, así lo aseguran; el modo de establecer, en distintos lugares pequeños locales sin lujos estridentes, surtidos no en alta escala y necesidades primarias y precios razonables en las compras, se convirtió en problemática a dueñas de una buena parte del ponqué que eran las CCF. La vinculación de inversión extranjera inyectó la operación de comprar “camino a casa”. La noticia del cierre definitivo en 32 municipios de los 75 supermercados de Colsubsidio la primera CCF del país (ya había clausurado 25), se conoció así: “La verdad en este momento [es que] la competencia está muy dura. Hay una realidad con mercados de bajo costo que lleva a que sea imposible mantener el modelo de negocio actual”. La cadena de droguerías continuará. Los avisos pasarán a la compañía ARA. Otras CCF también cerraron este renglón.
“Cómo nos cambia la vida”, dice una melodía.
Jaime Cortés Díaz


