Ahora que el volcán Puracé en el Cauca pasó a alerta naranja y aprovechando que mi amigo y buen lector de mis escritos, Carlos Andrés Ramírez, Coordinador de Disciplina del Instituto tecnológico Santa Rosa de Cabal me sugirió escribir sobre Armero, abordaré esa tragedia, ante la cual es difícil no sentirse desolado e indignado.
En elopinadero.com.co/new/ publiqué mi primer escrito sobre Armero el 19 de noviembre de 2020, en el me referí al Nevado del Ruiz y la tragedia que causó su erupción, en esa ocasión, titulé mi escrito “El 13 de noviembre de 1985, Armero, San Gil y yo”, rememoré este cruel episodio, del cual me enteré, cuando mi compañera docente del Colegio Guanentá, Cecilia Dueñas me dijo: ”Por allá por su tierra estalló un volcán ¿no sabía?”, quedé preocupado; más tarde ese mismo día 13 de noviembre, época de exámenes escolares de fin de año, mi paisano del Viejo Caldas, el también docente Nelson Marín, nacido en Palestina, por segunda vez (la primera fue en noviembre de 1979, cuando ocurrió un temblor en mi región), me dijo de manera enigmática “ ¿ya llamó a su casa?”, cuando lo mire dubitativo, me soltó esta frase “anoche estalló el volcán del Ruiz y parece que acabó con todo”, quedé aterrorizado. Finalmente, a las 10 a.m. pude ir a Telecom a llamar a mi mamá, supe que a mis familiares en Pereira, Marsella y Armenia no les había ocurrido nada; de manera sibilina mamá me recomendó: “vea las noticias de medio día”; los noticieros mostraron esas imágenes horrorosas, las mismas que volvieron a repasar en días posteriores.
En este artículo quiero repasar las negligencias y omisiones de las autoridades, tanto a nivel regional como nacional, la total indolencia y negligencia estatal, que permitió que otra tragedia anunciada, se convirtiera una monstruosa y macondiana realidad. Espero, además, homenajear a los pocos héroes de estas horas de dolor, y no olvidar a los canallas que nunca faltan en este país.
Cuando se repasa esta historia, pareciera que el volcán estalló de la noche a la mañana sin previo aviso, de manera súbita, nada más equivocado, desde diciembre de 1984 el volcán empezó a rugir, diariamente se sentía olor a azufre, temblaba y había una fumarola que llegaba hasta Venezuela, pero ocurrieron todas las omisiones y descuidos, que convirtieron este estallido en una tragedia de grandes dimensiones.
Entre los héroes de esta época, está el docente de Ciencias Sociales Fernando Gallego Jaramillo (Foto 1), trabajaba en Líbano, Tolima y contaba a quien quisiera escuchar, lo que podría pasar en el caso de una erupción de Ruiz, subió a observar el volcán varias veces; las autoridades intentaron acallarlo al tildarlo de loquito, durante un tiempo el siguió haciendo pedagogía de prevención del riesgo volcánico, de manera clandestina visitaba familias en horario nocturno para dar explicaciones, proponer correctivos y hasta enseñar a elaborar tapabocas que serían necesarios en caso de erupción (ver video 1, minutos 4 al 8); finalmente el 12 de septiembre del 85, el alcalde de Líbano, Alberto Toro Nieto, mediante carta escrita, le ordenó no hablar más del nevado del Ruiz, porque con sus charlas estaba generando pánico; el profesor Fernando Gallego fue un verdadero adelantado a su tiempo, infortunadamente, ni sus amigos le creyeron, de haberlo escuchado, seguramente la tragedia hubiera sido menos dolorosa.

Chinchiná también sufrió una avalancha del nevado del Ruiz, que bajó por el rio Chinchiná, la misma noche que ocurrió en Armero (ver video 2), aunque los muertos en esta localidad se calculan en unos 1.800, los habitantes del municipio aseguran que son muchos más, pues en esa época había miles de jornaleros llegados de otras partes del país como recolectores de la cosecha de café; personas trashumantes a quienes ni se identificaba, ni censaba en ninguna parte, desaparecidos de la faz de la tierra por el estallido del volcán. Chinchiná sufrió una doble tragedia: muerte, destrucción y silencio: sin cámaras, ni noticieros, porque todos estaban mostrando al mundo la destrucción de Armero. Por cierto, no solo resultaron afectadas Armero y Chinchiná, al rio Magdalena, a la altura de Honda también llegó una corriente de lodo por el rio Gualí.
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En Chinchiná también hubo un héroe, el comandante de la Defensa Civil de Caldas, quien con un casete de betamax con imágenes de la erupción del volcán Santa Helena y los desastres que causó, iba casa por casa, empresa por empresa, ilustrando a la gente sobre lo que pasaría en caso de una erupción del Ruiz, y cómo debía evacuarse cuando esto ocurriera. A Omar Gómez Mejía (a quien Mario Villalobos, periodista de Caracol tv. en Armero-Guayabal, llama Omar Mejía), también lo obligaron a callar, sus planes de alerta no fueron tomadas en serio por las autoridades de la región. Don Omar, abogado de profesión, aún vive; el día de la erupción se encontró con Javier Giraldo Neira, reconocido locutor deportivo de Caracol en Caldas, quien en el intermedio de un partido de Fútbol le prestó el micrófono, dijo: “soy Omar Gómez Mejía, acaba de estallar el Volcán del Ruiz, ya saben lo que hay que hacer”, su labor de prevención ayudó a salvar muchas vidas.
Entre las circunstancias que elevaron el número de víctimas de esta erupción del Volcán Nevado del Ruiz, pueden señalarse varias cosas absurdas que nunca debieron ocurrir: ante las señales de una posible erupción, Naciones Unidas envió entre abril y mayo del 85, varios de los más famosos vulcanólogos del mundo para examinar de cerca al volcán; éstos expertos redactaron un informe escrito que entregaron a Naciones Unidas, con tres conclusiones: el Ruiz estaba cerca de hacer erupción; Colombia carecía de sismógrafos y sistemas de alertas; también carecía de planes de evacuación. Ante este alarmante panorama, Naciones Unidas quiso ayudar al país, por medio de cable diplomático en junio de 1985 ofreció enviar equipos y expertos, no para evitar un suceso natural irreversible, sino para minimizar la pérdida de vidas humanas; el gobierno se tardó 79 días en contestar y, el 12 de septiembre (dos meses antes de la tragedia), dijo que aceptaba la ayuda si era gratuita, algo totalmente grotesco.
Otra inhumana omisión, que incrementó las cifras de muertos, ocurrió por cuenta del ministro de Minas del gobierno de Belisario Betancur, Iván Duque Escobar, el ex representante a la cámara por Caldas, Hernando Arango le advirtió sobre los riesgos del Ruiz, Arango recuerda: “El ministro Duque Escobar me dijo, lisa y llanamente, que yo era “apocalíptico” y “dramático” por decir que podía ocurrir una tragedia. Posteriormente, días antes de la avalancha, yo tuve ocasión de solicitarle al ministro que pusiera unas alarmas, él me contestó que eran exageradamente costosas por que valían alrededor de US $2.000. Yo le sugerí que vendiera algunos de los automóviles del ministerio, pero lo tomó como un buen chiste o un llamado de atención que le estaba haciendo, y las cosas no fueron atendidas hasta que se produjo la catástrofe” (Los errores del papá de Iván Duque que costaron miles de vidas en la tragedia de Armero, pares.com.co, noviembre 3, 2025).
Como resultado de la minería ilegal en el río Gualí, a unos 20 kilómetros del pueblo se originó una represa, el alcalde y habitantes de Armero esperaban que se dinamitara, pues temían que, en caso de ocurrir una avalancha del Ruiz, las aguas arrastrarían esas piedras colosales y arrasarían al pueblo, lo que finalmente sucedió. Una de esas rocas rompió la central eléctrica, por lo que la avalancha que llegó a las 11:30 p.m., cayó sobre una ciudad totalmente a oscuras, complicando aún más las cosas.
Hubo una total desconexión entre la gobernación del Tolima en cabeza de Eduardo Álzate, conservador, y el alcalde liberal Ramón Rodríguez, lo que agravó la tragedia, algunos la asumen como una lucha partidista; el segundo, llamaba al primero pidiendo ayuda, en la gobernación lo apodaron “el loquito del volcán”, murió en esa avalancha.
Otro de los episodios vergonzosos y aterradoras fue la perdida de 584 “niños de Armero”, desaparecidos por mala gestión de fuerzas armadas y entidades de socorro, que seguramente, sin mala fe, separaron los padres heridos de sus hijos, los primeros eran hospitalizados y los segundos enviados a hogares de paso y, por lo que se sabe, fueron entregados de manera irregular unas veces, y otras veces de manera ilegal en adopción, algunos fueron vendidos a extranjeros, caso de Doña Esperanza Ferro y su hija Diana que desapareció; doña Esperanza mostró la foto de su hija, de unos diez años, en todos los noticieros, años después Diana vio un noticiero en Japón, se puso en contacto y 35 años después pudo reencontrarse y abrazarse con su mamá; se estableció que había llegado a un hogar de bienestar en Pereira, donde fue vendida a una pareja de alemanes (ver video 3).
Como siempre, cuando ocurren tragedias en esta patria boba o, más bien de vivos, las ayudas se pierden, se las roban o llegan a otras partes, Mario Villalobos denuncia que las motobombas para Armero llegaron a manos de narcos en Caquetá, las ambulancias las usaron en la campaña presidencial de Barco y otras bribonadas similares; el señor Villalobos encontró un expediente judicial de 1.222 páginas contra la Cruz Roja, que ya prescribió; en el eje cafetero era común ver personas menesterosas diciendo ser damnificados de Armero.
Después del terremoto de Popayán, marzo de 1983, se rumoraba que estaban vendiendo a precios bajos, carpas donadas por Italia a la Cruz Roja. Cuando ocurrió el terremoto del eje cafetero en enero de 1999, se comentaba que los ricos de la región habían aprovechado las ayudas del Forec para mejorar sus viviendas.
Como dato insólito: ante la falta de comunicación entre Chinchiná y Manizales, y su cercanía con Pereira, el gobernador de Risaralda Luis Carlos Villegas, envió a su secretario de gobierno Carlos Cardona (hermano de Fernando el creador de elopinadero.com.co/new/) a tomar el control de la situación; cuando Belisario Betancur llegó a la ciudad y lo encontró dirigiendo las actividades, de manera politiquera, dijo que Carlos era designado como el representante presidencial, lo que necesitaran lo tramitarían a través de él, así se lavó las manos el gobierno nacional, con un nombramiento nominal, sin capacidad de gestión, sin presupuesto ni posibilidad de solucionar la compleja problemática de esos días.
Uno supone que en Armero no se hicieron simulacros de evacuación, se realizaron, pero los que acataron la orden, al regresar a sus hogares los encontraron saqueados por sus vecinos y paisanos. En uno de los episodios más atroces, los muertos de la avalancha fueron despojados de sus joyas, sus enseres saqueados, y sus muebles, puertas, ventanas, baños arrancados de las casas destruidas.
En Armero se identificaron plenamente 18.000 cadáveres y 5.000 restos (partes de otras personas),es decir un total de 23.000 muertos, y unos 10.000 sobrevivientes; por controles deficientes o corruptos fueron carnetizadas 28.000 personas, la gran mayoría llegados de otras regiones del país, que despojaron de las ayudas a quienes las necesitaban y pedían entre llantos y súplicas; las verdaderas víctimas de la tragedia, como casi siempre quedaron abandonadas, desesperanzadas, burladas y, en no pocos casos, también lisiadas. Se robaron los auxilios para vivienda y las ayudas para los verdaderos armeritas, muchos de ellos hospitalizados por varios meses y, cuando al fin salieron y pudieron reclamar, ya no quedaba nada para auxiliarlos.
¿Qué pasó con los funcionarios del estado, responsables de la tragedia por acción u omisión? Ninguno de ellos pagó un solo día de cárcel, hubo impunidad total,
¿Ganadores en la tragedia de Armero? Belisario y los militares: con el lodo, las lágrimas, la sangre y los muertos de Armero ocultaron al país y al mundo los horrores del Palacio de Justicia.
Cuando uno descubre tantas bajezas humanas, entiende con indignación que son esos, los miserables y bandidos, los que eligen a los pérfidos gobernantes que hemos tenido, que son los gobernantes que ellos se merecen.
Nota 1:
-La mayoría de los datos de mi escrito son tomados de la reseña del libro Armero 40 años, de Mario Villalobos (video 3).



Saludos Danilo. Gran escrito y en lo personal tremenda denuncia.
El escrito ratifica la sumatoria de omisiones ante las señales del Nevado del Ruiz que no podían
obviarse de la manera en que se hizo, lo cual generó horror, terror y muerte de muchas personas inocentes, imposibillitadas para dar frente a la fuerza de la naturaleza, algo imposible para cualquier ser humano, pero si habían maneras de reaccionar y evitar tantas muertes y no quedar en la historia de Colombia este evento de semejante magnitud.
No me explico que aprendizaje dejó el terremoto de Popayán para haberse desentendido ante los avisos del Nevado del Ruiz. Como lo menciona el escrito, 18000 muertos no es dato un menor y mucho menos para que las investigaciones no llevaron a los primeros culpables de semejante evento, ya que la avalancha de Armero no fue algo repentino, el Volcán fue avisando poco a poco.
Lástima tener que mencionar lo mismo de siempre y no pasar nada.
Otro aspecto que se ha mencionado mucho es relacionado con la avalancha de Armero, evento que salvó al presidente de la época, Belisario Betancur de haber sentido el rigor de la ley con lo sucedido en el Palacio de Justicia, días antes.
Mí pregunta es : ¿ Cómo sale ileso de dos eventos tan seguidos el Presidente Belisario Betancur, el de la toma del Palacio de Justicia por el grupo guerrillero M-19 el 6 y 7 de noviembre de 1985 y la Avalancha de Armero, siete días después, es decir, el 13 de noviembre ?. Esta inquietud me persigue Danilo. Es de magos, ni que fuera Houdini ( Conocido como el «rey de las esposas», se hizo mundialmente famoso por liberarse de todo tipo de ataduras, como cadenas, camisas de fuerza y celdas de prisión) , o lo superó Belisario Betancur ?
Feliz día Danilo. Gran trabajo investigativo y una gran denuncia.
Siga escribiendo Danilo.
Felicidades.
Isdaen: como siempre muy bueno su comentario, como ud dice, que jartera estar replicando denuncias fe cosas de hace 40 años y sin que ningun culpable haya dado la cara y responda por sus actos. Este es un pais de bandidos que aprovechan la impunidad para cometer delitos y burlarse de unas leyes que son un saludo a la bandera y solo sirve para castigar a los pendejos y ruanetas . Mil saludos y bendiciones