miércoles, febrero 18, 2026

EL SAQUEO DE LO PÚBLICO: PEREIRA Y EL ESPEJISMO DEL SERVICIO DE ASEO

OpiniónEL SAQUEO DE LO PÚBLICO: PEREIRA Y EL ESPEJISMO DEL SERVICIO DE ASEO

La historia de Pereira está marcada por un orgullo cívico que hoy parece desvanecerse entre las sombras de su maléfica administración. Antes de promediar el siglo pasado, nuestra ciudad no solo soñaba con el progreso, sino que lo palpaba en la excelencia de sus servicios públicos domiciliarios. En aquel entonces, Pereira se daba el lujo de generar y abastecer su propia demanda de Energía, posicionándose como un referente nacional. Fuimos pioneros al instalar la Primera Planta Automática de Telefonía en Colombia y gozamos de un sistema de Acueducto y Alcantarillado que era envidia de la región. El alumbrado público, siempre en expansión, iluminaba calles que veían transitar modernos camiones compactadores de residuos sólidos, símbolos de una gestión pública que entendía el bienestar ciudadano como su fin último.

Sin embargo, ese panorama de eficiencia comenzó a resquebrajarse con la llegada de modelos de gestión que priorizaron el lucro sobre el servicio. El punto de inflexión ocurrió en 1996, cuando el Concejo Municipal aprobó el fatídico Acuerdo 30. Bajo la promesa de modernización, se transformaron las antiguas Empresas Públicas en sociedades por acciones, abriendo la puerta a lo que hoy denunciamos como una cadena de actos de corrupción diseñados para liquidar, vender y comisionar, el patrimonio de los pereiranos. Primero cayó Telecomunicaciones; luego vino la concesión del aseo a ATESA de Occidente, y más tarde, la capitalización del 49% de la Empresa de Energía. Hoy, vemos con angustia cómo Aguas y Aguas parece rodar por el mismo despeñadero, empujada por una dirigencia que no falla en sus decisiones maquiavélicas cuando se trata de desmantelar lo público. ¡Ahí se lucen!

Pero detengámonos en el Servicio de Aseo. Está confirmado que su prestación no solo es desastrosa, es también exorbitante en su costo. Esto es consecuencia no solo de la ausencia de control y vigilancia, por parte del Alcalde Municipal, sino que, en su privatización, se dejó funcionando la antigua Empresa de Aseo. Su funcionamiento y despilfarro se financia con la transferencia del 12.1% de la facturación de ATESA; el pasado año este monto fue de $10.922 millones de pesos. O sea, los usuarios del servicio, pagamos también el sostenimiento de esta inoperante burocracia y sus jubilados, y de contera referidos y corrupción. Esa empresa es otro contratadero, el municipio traslada dinero y allí contratan a dedo con los apadrinados del alcalde de turno. En el 2017 denuncié un millonario robo en esta entidad y nada pasó. La justicia vive en vacaciones, no podemos molestar.

Pero también del costo del servicio, se destina el 1.1% ($1.000 millones) para que ATESA realice la recolección y transporte de escombros ilegales y clandestinos y la limpieza de monumentos. Monumentos que son obras de arte valiosas en todos los sentidos, culturales, artísticos y de identidad. Basta caminar por cualquier barrio de la ciudad para notar la falsedad de estas obligaciones. Pereira está inundada de residuos sólidos, muebles viejos y escombros que nadie recoge. Como todos le meten la mano a la tarifa, todos quieren ganar, se sacrifica la calidad del servicio a prestar. No se renueva y amplía el parque de vehículos recolectores, y el personal de operación es mínimo. Las labores de limpieza de vías y áreas públicas, corte de césped y poda de árboles ubicados en zonas verdes y espacio público, instalación de canastillas y lavado de parques y puentes peatonales, son de pésima calidad.

Usuarios urbanos y rurales pagamos este servicio, con el fin único de que mediante las actividades previstas y definidas y utilizando medios manuales o mecánicos, se mantengan las vías y áreas públicas libres de todo residuo sólido esparcido o acumulado, y en excelente limpieza y presentación, lo que no ha sido posible. Solo prima el enriquecimiento y ganancia del operador, y corrupción y despilfarro del interventor del servicio.

No contentos con pagar por recolección de escombros, el pasado año se inventaron otro gasto tenebroso. Adjudicaron a dedo el Contrato No 127 al Consorcio UNION TEMPORAL PEREIRA MAS LIMPIA por $1.544 millones, y plazo de tres meses para prestar SERVICIOS DE GESTIÓN INTEGRAL DE RESIDUOS SÓLIDOS VOLUMINOSOS EN PUNTOS CRÍTICOS, con recursos girados por la Alcaldía de Pereira, y donde uno de los consorciados, óigase bien, es ASEO PLUS, prestadora del servicio público de aseo.

Todo esto demuestra que aquí no prima la calidad de la gestión del servicio, pues lo que se requiere, es una ciudad llena de basuras, de escombros y de inservibles, para justificar la destinación de recursos públicos y altas tarifas, para contratar a diestra y siniestra. Hay que sostener la politiquería y sus referidos. Seguiremos pagando tarifas onerosas, recibiendo un pésimo servicio prestado y corrupción vertiginosa.

Y me hago una pregunta: ¿Necesitaremos un nuevo y oneroso contrato después de elecciones, para despedirnos de esa abultada publicidad política que ya ha llegado a límites insoportables?   

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