miércoles, febrero 4, 2026

EL SILENCIO TAMBIÉN GOBIERNA

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Al iniciar el año 2026, desde la Corporación VIGÍA Cívica, hacemos un llamado directo y urgente a las comunidades de Pereira y de todo Risaralda: el año 2026 no puede ser otro período en el que la ciudadanía observe la gestión pública desde la distancia. Será un año decisivo no solo por las elecciones al Congreso y a la presidencia de la República, sino por la manera en que la sociedad civil asuma, o eluda, su responsabilidad en el control social de lo público.

La comunidad debe tener claro que la vigilancia ciudadana no es un gesto de desconfianza ni un acto de oposición automática. Es un derecho constitucional y una herramienta democrática indispensable, especialmente en nuestro territorio, donde confluyen grandes proyectos de infraestructura, decisiones de alto impacto ambiental, políticas de seguridad con resultados insuficientes y una creciente desconfianza institucional. En ese contexto, el control social no puede seguir siendo reactivo, fragmentado o esporádico.

Desde VIGÍA Cívica exhortamos a la ciudadanía a comprometerse activamente con el seguimiento de políticas y sectores concretos: la política de seguridad ciudadana, donde no basta con balances de capturas si persisten los homicidios y la violencia; la contratación pública y los servicios públicos, donde se han comprometido recursos por décadas; la política ambiental con el proyecto estratégico la “PTAR Pereira–Dosquebradas”; y la planeación territorial, insuficiente e ignorada permanentemente, cuyas decisiones de ahora definirán el futuro urbano y rural de Pereira y el departamento.

Ejercer control social en 2026 implica informarse, organizarse y persistir. Significa revisar planes de desarrollo, hacer seguimiento a contratos, participar en audiencias públicas, exigir rendición de cuentas clara y documentada, y no conformarse con respuestas genéricas o promesas sin verificación. El control ciudadano no es un favor que conceden los gobiernos: es una obligación que la ciudadanía debe ejercer de manera autónoma y responsable.

Este llamado también es una advertencia: el control social debe ser independiente de intereses partidistas y coyunturas electorales. En un año de campañas, la participación ciudadana no puede convertirse en plataforma política ni en instrumento de polarización. La legitimidad del control social radica en su autonomía, en su rigor y en su coherencia ética.

Desde la Corporación VIGÍA Cívica insistimos en que vigilar lo público no debe ser un acto heroico ni una carga para unos pocos. Es una tarea colectiva que requiere respaldo comunitario, solidaridad y garantías mínimas para quienes ejercen veeduría. Una sociedad que abandona a quienes vigilan, termina renunciando a su propio derecho a exigir.

En 2026, Pereira y Risaralda tienen la oportunidad de dar un paso adelante como territorio. De demostrar que la ciudadanía no solo vota, sino que observa, pregunta, exige y acompaña. Porque cuando la comunidad asume el control social, fortalece la democracia. Y porque cuando la ciudadanía guarda silencio, otros deciden sin contrapesos.

Desde VIGÍA Cívica lo decimos con claridad: el silencio ciudadano también gobierna, y casi siempre lo hace en contra del interés colectivo.

1 COMENTARIO

  1. Buen día Don James. Gran escrito.

    La ciudadanía se debe» poner la camiseta» a través de la formación, de sus alcances para hacer el uso del derecho correctamente a través de la exigencia y sin» paños tibios» pero con criterio, argumentación y el buen tono.

    Feliz día.

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