Estamos hipnotizados, como nuestros ancestros al contemplar por primera vez el fuego, estamos equivocados, al tomar por real lo que está soñando el ego. Un sueño en el que priman las apariencias, lo tangible, los objetos, un sueño que deshumaniza mientras invierte en los apegos. Soñamos que somos el cuerpo que vemos, que aquello que nos define es un cúmulo de carne y hueso; soñamos que los otros son lo que creemos, pues caben en las etiquetas que a nuestro antojo les hemos puesto. Ignoramos lo que es real y vivimos lo que no es cierto, descuidados en la vigilia, viviendo en un mundo inverso en el que se cierran los ojos cuando es de día y se duerme con los ojos abiertos.
Creemos la fantasía que nos ha vendido nuestro ego, siendo esclavos de lo que vemos, sin poder si quiera conocer que hay una naturaleza diferente que llevamos dentro, que nuestra verdadera identidad por tanta confusión, hemos ido perdiendo. Sumidos en un letargo que congela nuestro entendimiento, asumimos como verdad lo que nuestros sentidos van percibiendo, porque es más fácil escuchar el discurso de un confundido, que la naturaleza de nuestros pensamientos. En ese sueño profundo en el que nos ha sumergido el ego, somos la raza mas importante, la especie predominante entre tantos seres que ni conocemos; habiéndonos dormido entramos en dualidad, separándonos de todo aquello que, con nosotros desde el principio también ha estado existiendo. Entonces, vemos que el ego no ha estado soñando, es mas bien una pesadilla la que nos ha estado vendiendo, porque ni el ave es menos importante, ni una res es más susceptible al maltrato que un perro; porque las hojas de los árboles y las bacterias en nuestro cuerpo tienen una conexión que cuenta la historia de la relación que entre todos tenemos. Nos hemos separado, nosotros, los humanos, del mundo entero, de la naturaleza que esta más conectada consigo misma porque no tiene un sistema de pensamiento. Eso que nos hace diferentes, esa capacidad de la que otros seres no gozan y nosotros sí tenemos, es precisamente la que se ha dedicado a cubrirte con un velo.
El sueño del ego parece confortable, pero está lleno de sufrimiento, espero que despiertes para que encuentres la libertad y la paz que buscas con tanto anhelo.


