El enfriamiento de las hostilidades entre el presidente Trump y su homólogo colombiano, en donde el primero llamó al segundo; jefe del narcotráfico y este, a su vez, tildó al mandatario norteamericano de nazi, pone nuevamente sobre la mesa la cita sostenida en La Casa Blanca el pasado 3 de febrero. Sobre ella, los analistas, tanto de allá como de acá la han señalado de “cordial”, teniendo necesariamente una callada interpretación, confirmada con los recientes hechos sucedidos desde el primer día del encuentro. La extradición de Andrés Felipe Marín Silva, alias “Pipe Tuluá”, jefe de la banda “La Inmaculada” de Tuluá, fue el presente que Petro le entregó a Trump en su encuentro, como forma de expresarle su interés en la lucha contra el narcotráfico que el mandatario americano viene desplegando. Igual, el ataque en el Catatumbo al ELN en límites con Venezuela, en los municipios de El Tarra y Tibú en el departamento de Norte de Santander en el que murieron 7 guerrilleros, realizado en la noche del día siguiente de su encuentro con Trump, se constituyó en el primer bombardeo realizado por Petro bajo su Gobierno. El participar en la operación conjunta ejecutada el pasado lunes 9 de febrero con EE.UU. contra un narcosubmarino en aguas internacionales que transportaba cerca de 10 toneladas de cocaína, avaluadas en US441 millones de dólares, confirman de manera categórica el cumplimiento al pie de la letra por parte del presidente Petro, de las instrucciones recibidas en el despacho Oval de la Casa Blanca. En el pasado reciente, antes del encuentro, Petro señalaba de criminal al gobierno americano por destruir “humildes embarcaciones de pescadores” entre quienes se encontraban colombianos. Ya hoy, no son embarcaciones sino potentes lanchas, y sus tripulantes dejaron de ser humildes pescadores. Y este comportamiento tiene que continuar y cada día más, si es que Petro quiere recuperar su visa y sobre todo, lograr su exclusión de la lista Ofac o Clinton. Por ningún motivo nuestro país va a llenar el espacio recuperado en Venezuela. Eso, muy bien pensado y calculado lo tiene Trump con su acrónimo del slogan político de su campaña “MAGA”; Make America Great Again, <Hagamos a Estados Unidos grande otra vez>. Tan en serio se tomó Petro este encuentro, que ha sido la primera vez en su mandato que llega cumplido y sin retraso alguno, a más de sobrio y bien puesto, con sus ferragamos bien lustrados. Bien dice el adagio popular: “el bulto sabe a quién le sale”. Nunca se imaginó Petro, que en la recta final de su mandato tuviera que tirar por la borda todo el trabajo desplegado durante los tres años y medio de su Gobierno, buscando como meta reelegir su proyecto “el socialismo del siglo XXI”, por lo que tendrá que retirarse con mucha, muchísima más pena que gloria. La brecha entre las promesas de campaña y la realidad de sus ejecutorias es demasiado profunda. A mediados de 2025 en un Consejo de Ministros fue enfático en admitir que su Gobierno había incumplido 146 de los 195 compromisos adquiridos en campaña, lo que refuerza la afirmación de que su gestión ha estado más enfocada en el discurso que en las realizaciones, siendo fácil de probar con su nula ejecución presupuestal en los distintos ministerios. Su paso por el gobierno, solo deja vergüenza, corrupción y populismo.
Alberto Zuluaga Trujillo. Alzutru45@hotmail.com


