jueves, marzo 5, 2026

EL TRAGICÓMICO CONSEJO DE MINISTROS

OpiniónActualidadEL TRAGICÓMICO CONSEJO DE MINISTROS

 

La inseguridad en el país es apabullante. La Región del Nudo de Paramillo (Sur de Córdoba, Bajo Cauca, Norte y Nordeste Antioqueño), la Región del Catatumbo y parte de la zona metropolitana de Cúcuta, el Pacífico Nariñense y Caucano, el Sur del Meta, Guaviare y parte del Caquetá y la Sierra Nevada de Santa Marta, sufren  la arremetida violenta de las estructuras criminales que, bajo el Gobierno de la “paz total”, han hecho pedazos la bandera de la reconciliación nacional, sumiendo en impredecible situación la suerte futura de la nación. Nos encontramos a 15 meses de elegir al sucesor de Petro y de su vicepresidenta, como también al Congreso de la República, en un proceso electoral cuyos resultados no son fáciles de predecir y cuya primera vuelta presidencial será en mayo de 2026 y la segunda, que la habrá, a las tres semanas siguientes, o sea en junio. El estar estas elecciones sujetas a las circunstancias propias de la vida nacional con las extremas condiciones de inseguridad reinantes en gran parte del territorio, hacen evidente el poco o nulo interés por parte del Gobierno de garantizar el desarrollo de los comicios en paz. La presencia de insurgentes armados como el ELN, las disidencias de las Farc, el Clan del Golfo, amén de muchos más, son hechos que nos demuestran la fragilidad de los procesos de paz de Petro, empeñado en negociar simultáneamente con cuánta banda criminal se lo pida, sumiendo a las comunidades en una situación de altísima vulnerabilidad. En estas disputas por las rutas del narcotráfico y el control territorial entre las disidencias rivales, el país ha conocido como en el Catatumbo hay intromisión del Cártel de los Soles, incrustado en el gobierno de Maduro, que sin el más mínimo recato anunció que Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores Justicia y Paz de Venezuela se encontraba en esa región coordinando la ayuda estratégica al gobierno Petro, para poner en orden los hechos de violencia en esta amplia zona transfronteriza. Estupefacto, el país presenció el pasado martes 4 de los corrientes un Consejo de Ministros, que se pensó era para analizar la crisis humanitaria más grande de los últimos tiempos, como la que se vive en el Catatumbo, el cual sorpresivamente fue transmitido en cadena por los canales televisivos, ordenado por Petro, en el que los colombianos conoceríamos  los decretos expedidos a la luz de la declaración de la “conmoción interior”. Vaya sorpresa. En un monólogo interminable de ideas dispersas, muy seguramente bajo los efectos, otra vez  de la “cafeína”, el erudito Petro, como ya es costumbre, habló de lo divino y de lo humano. En su largo circunloquio le dijo al país, que escuchar es un arte. Un arte que no aplica ni en sus consejos de ministros ni en ninguna parte. Habla de todo y de sí mismo. Fueron seis horas de regaños públicos, en los que afirmó que no se habían cumplido 146 de los 195 compromisos presidenciales que tiene con el pueblo, según una medición de Armando Benedetti. De todo se habló, menos del Catatumbo. Lo que el país presenció fue un fuerte rechazo de los ministros a la presencia de Benedetti como jefe de despacho y de Laura Saravia como canciller. Petro respondió que las personas merecen una “segunda oportunidad” y que Benedetti  “tiene sus cosas buenas, me gusta que tiene algo de locura”. Ante este horroroso espectáculo presenciado en directo por los colombianos, pudimos constatar que este Gobierno es un verdadero y lamentable circo, razón por la que el país marcha al garete.

 

Alberto Zuluaga Trujillo.                                                        Alzutru45@hotmail.com

1 COMENTARIO

  1. Excelente comentario mi admirado Don Alberto en la distancia. Necesitamos hombres como usted y el doctor guillermo rivera en ese congreso tan mediocre

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos