jueves, febrero 5, 2026

EL VERDADERO AMOR SE MIRA CON EL CORAZÒN

OpiniónActualidadEL VERDADERO AMOR SE MIRA CON EL CORAZÒN

 

En una época tan importante para el pueblo católico como lo es la Semana Mayor, días de mucho recogimiento e introspección, me regalé un buen espacio para analizar uno de esos momentos, el de la Última Cena.

Es impactante, al menos para mí y me atrevo a tomarlo como referencia, pero con mucho respeto, porque me conduce a esa mirada interna de la que hacía mención comenzando el texto.

Entonces, surge una pregunta, ¿qué es el cuerpo, sino un conjunto de piezas ensambladas de manera meticulosa, pero, perfecta, que cumple funciones?

Consciente de que somos obra de Dios, creados a su imagen y semejanza y de que cuidó con detalle, ese acto; fue a través de un soplo divino que le dio vida a un ser llamado hombre, sin embargo, hombre y mujer son complemento, así que finaliza dicho acto extrayendo de un sitio próximo al corazón, una costilla, a la mujer. Creación realizada con la altura de ese Ser Supremo.

Ahora bien, mirándolo en toda esa dimensión, hago un alto en el camino para leer a ese ser humano en toda su extensión.

Encuentro maravillas en el cerebro, centro controlador del cuerpo, de las emociones, de la conducta y las sensaciones, si la conexión no es adecuada, las piezas de ese rompecabezas, empiezan a fallar, pero, cuando nada se interpone, la mecánica seguirá su ritmo, realizará sus funciones.

Las manos cumplen la función de abrazar, acariciar, saludar, bendicen, señalan, es decir, interactúan con el mundo tanto físico como a nivel de comunicación.

El cuerpo, una estructura organizada, capaz de controlar el manejo de todos los sistemas, (más o menos diez), un buen número para comprenderlo de ahí su organización y la exigencia para mantener la sinergia corporal.

Los pies aunque se encuentran tan distantes del cerebro, son parte esencial para potenciar la energía corporal, son marcha, indican nuestro caminar con dirección norte, cargan con la armazón del cuerpo; se duelen si ella es pesada, pero, avanzan; son ideales para leer el ritmo de la música, cualquiera sea el género disponible; para algunos la razón de alcanzar glorias cuando en grandes competencias aspiran la de oro, plata o bronce; controlan la velocidad en deportes como el ciclismo; son soporte, equilibrio; a nivel relacional, acercan o distancian de las personas por quienes sintamos proximidad; por ello y otros detalles, puede representar la parte menos higiénica del cuerpo, por tanto la que más cuidado debería exigir.

No menciono otras partes del cuerpo, para acercarme a esa obra realizada por Jesús al lavar los pies de sus discípulos. Él no escogió las manos, ni el rostro de los doce para realizar ese acto de Amor, eligió, sus pies, para enseñarnos que la humildad debe acompañarnos siempre. En esa acción mostró su abajamiento, llegó a ese extremo del cuerpo humano. Siendo El Rey de Reyes, sirvió. No escuchó la voz de Pedro quien se negaba a aceptar dicho acto, ejercicio delegado a los esclavos, porque era consciente del acto que realizaba.

Cotidianamente, miramos al otro por encima del hombro, usamos de manera sustantivada el amor. Para hacerlo realidad, hay que transformarlo en verbo. Desde luego que actos como este del Jueves Santo, sólo son propios de quien fue capaz de entregar su vida para liberarnos de las culpas, fue el más bello sacrificio de Amor realizado por Dios al donar a su hijo para salvarnos. Nuestra dificultad radica en que al seguir ese mandamiento de amor lo sujetamos al “Te doy, pero, ¿qué recibo a cambio”?

Que no los veamos como obligación, sino como esa búsqueda constante hacia la perfección, al fin y al cabo, es nuestro reto trabajar en ello y sólo será viable si amamos al otro con la equidad con la que deberíamos mirarnos siempre.

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos