Hablar de posesión de tierras en Colombia, es meterse en un berenjenal donde han metido manos conquistadores españoles, gobernantes, guerrillas y paramilitares.
En este escrito una tribu despojada de sus tierras (¿cuándo no?), espera encontrar en los archivos históricos de la península ibérica documentos que prueben su propiedad sobre esos territorios. El título de este escrito, es el mismo que el artículo de “El Tiempo” que narra los preparativos de ese viaje esperanzador.
“Los Mokaná fueron reconocidos en 1998, pero no tienen territorio. Quieren rescatar algún documento que los reconozca como dueños de 17.500 hectáreas ancestrales. Hama na. Ya. Guare Antuí. Ta Ya. Mokaná serían las palabras que, en su lengua nativa, deberían estampar los descendientes de los indios mokaná en la enorme valla que aspiran ubicar a la entrada de Tubará para dar entrada a su territorio. No pueden hacerlo, pues esa tierra, a solo 28 kilómetros de Barranquilla, tiene otros dueños. El sueño de esta etnia caribe es recuperar su territorio ancestral. Sin embargo, eso depende de los resultados de un viaje a España que harán a finales de enero próximo su máxima autoridad. El gobernador Digno Santiago Jerónimo, y dos delegados. La expedición indígena va a recorrer los archivos históricos de Madrid, Sevilla, Palos de Moguer y Valencia, en la península ibérica con el fin de conseguir los documentos que les permitan ganar una lucha jurídica conta “hombres blancos” que muestran títulos de propiedad de esas tierras” (“El Tiempo” En busca de El Dorado… en España, domingo 9 de diciembre de 2001, página 1-26. Álvaro Oviedo C.).
“los Mokaná obtuvieron el reconocimiento estatal en el año de 1998. Pero en 2001, dicho reconocimiento les fue retirado por la Dirección de Asuntos Indígenas (DAI) del Ministerio del Interior, aduciendo la necesidad de realizar un nuevo estudio etnológico que determinara el carácter amerindio de esta población” (onic.org.co/pueblos).
“La meta del viaje es conseguir la cédula real de San Lorenzo en la que la Corona Española les certificó a los ancestros de los Mokaná, en 1766, a través del Cabildo de Cartagena, la propiedad de 17.500 hectáreas de territorio. La lucha la comenzó Santiago 36 años atrás, una vez que tuvo conocimiento de que hasta 1940 los mokaná tuvieron cabildo en Tubará, capital del territorio, pero que lo “acabó la persecución de los políticos”, según Castro. Ahora, que ya fueron reconocidos, tienen como principal misión recuperar el territorio con la cédula real, pues actualmente viven en 16 pequeñas parcelas de la región sin ningún título”. (“El Tiempo” En busca de El Dorado… en España, domingo 9 de diciembre de 2001, página 1-26. Álvaro Oviedo C.).
“El objetivo se hace más difícil por el hecho de que los terrenos que reclaman están repartidos en cuatro municipios: Galapa, Tubará, Baranoa y Puerto Colombia. Por otra parte, las” familias blancas” que forman la comunidad de condueños del antiguo resguardo de indígenas de Tubará, y que muestran títulos de las tierras, están bien organizados, e inclusive tienen personería bajo el nombre de Corintuba. Los abogados Álvaro Angulo, administrador de Corintuba y Jaime Carbonell, asesor, sostienen que los mokaná nada tienen que ir a buscar a España, pues hubo legítima adquisición de los terrenos y nadie fue despojado como señalan los indios. Según ellos, los terrenos fueron declarados vacantes al notarse que estaban abandonados, y pasaron a pertenecer a la Hacienda Nacional que, por ley de febrero de 1857, dispuso venderlos en subasta pública. Las tierras las compró don Manuel María Palacio, quien en 1886 se las vendió al municipio de Tubará por 400 pesos, reservándose para él y sus dos hermanos, Gregorio y Rafael María, el derecho al subsuelo. Sus herederos se denominaron con el tiempo como la Comunidad de Condueños del Antiguo Resguardo de Indígenas de Tubará (Corintuba), explican Angulo y Carbonell” (“El Tiempo” En busca de El Dorado… en España, domingo 9 de diciembre de 2001, página 1-26. Álvaro Oviedo C.).
” Cuando los conquistadores españoles arribaron por primera vez a las costas colombianas no se percataron de la pluralidad lingüística de sus habitantes, pues venían acompañados por intérpretes educados en Santo Domingo, aunque naturales de las costas colombianas. Estos habían sido tomados como esclavos por aventureros que, en búsqueda de rápida fortuna, se arriesgaron ilegalmente por las áreas septentrionales, mucho antes que se iniciara en serio el proceso de colonización permanente. La violencia ejercida para realizar esas actividades de saqueo y captura de esclavos creó un clima adverso y hostil, y, muy pronto, amerindios y españoles empezaron a conocerse y a señalarse como enemigos” (onic.org.co/pueblos).
“Los Mokaná es un pueblo amerindio que habita en los municipios de Tubará, Galapa, Usiacurí, Baranoa, Malambo, Puerto Colombia y Piojó. Sus centros primarios fueron Tubará, Baranoa y Piojó en el departamento del Atlántico en Colombia. Su lengua originaria formaba parte de las lenguas Malibú, muy poco documentadas y cuyo parentesco se conjetura, pero no se ha probado rigurosamente. Antes de la conquista española poblaban las tierras fértiles hasta el rio Magdalena. La Corona les asignó Resguardos en los territorios que hoy ocupan. Tras terminar una guerra civil en 1885 fue declarado vacante su título mediante una maniobra. Reorganizaron sus Cabildos en 1905 y los mantuvieron hasta que la violencia lo impidió en 1948. Gracias a la Constitución de 1991 encontraron condiciones para volver a organizarse y ahora los Cabildos Indígenas mokaná funcionan en los municipios mencionados. Se sabe que la palabra Mokaná significa en su lengua “sin plumas”, ya que estos pueblos no las utilizaban como las demás tribus, Su lengua se encuentra casi extinta, y sobreviven muy pocos hablantes de la tercera edad. En la actualidad se realizan esfuerzos académicos para evitar su total extinción. Sobre la base de sus vocablos, se discute su relación con las familias lingüísticas arawak y chibcha, sin que hasta el momento se pueda probar algo en cualquier sentido. Actualmente los Mokaná están en proceso de recuperación de sus tradiciones y celebran anualmente el princesado Mokaná (Foto 1), evento en el cual las parcialidades presentan mitos y leyendas de la etnia” (es.m.wikipedia.org).

“De los mokaná, dicen investigadores como los antropólogos Aquiles Escalante y Reichel Dolmatoff, que son descendientes de los caribes y que emigraron a esta zona del Atlántico en canoas desde las regiones venezolanas de Maracapana y Caracas. Estos indígenas los descubrió Pedro de Heredia, en 1533, se dedicaban a la agricultura y la pesca (“El Tiempo” En busca de El Dorado… en España, domingo 9 de diciembre de 2001, página 1-26. Álvaro Oviedo C.). “Algunos estudiosos sitúan ese poblamiento en el año 1.200 antes de Cristo” (www.radionacional.co).
Entre las actividades actuales del pueblo Mokaná están la horticultura, combinada con la crianza de animales domésticos, cultivan en especial plátano, yuca, fríjol, ñame, cacao y malanga, también hacen artesanías (Foto 2).

“Uno de los fenómenos sociales de gran influencia en la conformación de la identidad y desarrollo cultural actual de los Mokaná tiene que ver con la presencia de la población negra traída de África. Es el negro, que aparece en la etnia y la cultura costeña desde la segunda mitad del siglo XVI, considerando que su influencia decisiva aparece principalmente en los siglos XVII y XVIII, cuando se inició la exploración intensa de las minas y el laboreo de las grandes haciendas, habiendo sido considerado necesario para remplazar la población amerindia. Según el antropólogo Aquiles Escalante, en su libro El negro en Colombia y en su artículo Notas sobre el Palenque de San Basilio, una comunidad negra en Colombia, los pueblos esclavizados y traídos forzosamente a América procedían de la Costa Occidental africana”. “La presencia negra en las zonas geográficas tradicionalmente habitadas por los mokaná, introdujo importantes influencias sobre la conformación étnica (genotipo) y cultural de la población, costumbres, tradición oral, magia, medicina y enfermedad, religión, música y folclor en general, llevándola precisamente desde el plano más bajo de la estratificación social” (onic.org.co/pueblos).
“9 de agosto de 2024. Hoy, Día internacional de los Pueblos Indígenas, una buena noticia llega para el Cabildo de Usiacurí, en el departamento del Atlántico: El Ministerio del Interior reconoció la presencia de esta comunidad y otorgó registro al Cabildo gobernado por Constantino Barraza Jiménez, el sexto descendiente del último cacique de este resguardo”. “El cabildo Mokaná se convierte en el séptimo legalmente reconocido en territorio del Atlánt6ico” (www.atlantico.gov.co).
“Las mujeres indígenas Mokaná del Atlántico continúan con la lucha para salvaguardar las costumbres y legados que obtuvieron de sus ancestros y buscan dejar en sus descendientes. Política, cultura y trabajos sociales son algunos de los escenarios que poco a poco se han ido tomado con el fin de visibilizar su labor y los procesos que se vienen adelantando dentro de esta población dispersa en diferentes municipios del departamento” (elheraldo.co/atlantico/2022).
Con motivo de la conmemoración del Día de la Mujer, quiero destacar dos mujeres indígenas que se han dedicado a la defensa de los derechos de sus comunidades, una es Estercilia Simanca (Foto 3), Wayúu del clan pushaina “También conocida como Teeya, es escritora, diseñadora textil y abogada. Nació en la ranchería El Paraíso, que forma parte del resguardo Caicemapa, ubicado en la baja Guajira. Para Estercilia estos eventos del círculo de la palabra donde se tocaron varios temas con diferentes expertos, defensores y líderes pertenecientes a etnias del Caribe colombiano es una forma de establecer un diálogo intercultural para que se conozca los principios y costumbres que también forman el Caribe colombiano”.

“Otra de las mujeres que hizo parte del círculo de la palabra fue la gobernadora mokaná Guillana Arrieta Maury del municipio de Puerto Colombia abogada de profesión quien se ha dedicado a fortalecer la cultura del pueblo mokaná, el cual ha sufrido de un olvido y una casi extinción debido a una historia que ha debilitado a los pueblos indígenas en el Atlántico” (regioncaribe.org/ el papel de la mujer para la defensa de los derechos indígenas mokaná y wayúu).
Para los insensatos racistas, parece poca perdida la desaparición de los grupos minoritarios en el país, pero cuando desaparece una etnia, se pierde una cultura, sus saberes ancestrales, su lengua y pierde toda la humanidad.



Buen día Danilo. Muy buen escrito.
La verdad es que hay cosas en la vida que cuando se pierden es muy difícil recuperarlas o se tiene que luchar demasiado para no dejarlas perder como es todo lo relacionado con la etnia Mokaná, sus tierras, su cultura, su lengua y en fin todo lo que han construido para ser etnia y enfrentar la vida. Ese tema de las tierras es muy complejo ya que las tierras implica movilidad, autonomía y tener territorio dentro del territorio Colombiano, lo cual implica una carga de intereses que no lo van a perder así de fácil.
Contra viento y marea, la lucha de los Makaná es admirable pero al mismo tiempo ofende porque no tienen que estar luchando para no desaparecer. Cuidar a los indígenas es cuidar nuestras raíces, es el respeto por nuestros antepasados que dejaron huella en nuestra patria Colombia.
La insensibilidad de los gobernantes con nuestros ancestros indígenas es indignante y es un despropósito ya que ellos son patrimonio cultural de nuestra nación y por ende se deben rescatar a través de proyectos económicos, políticos y culturales que garanticen su honra y supervivencia en un mundo indolente como el actual.
Gracias Danilo por el trabajo investigativo y siga escribiendo.
Feliz descanso Danilo.
Hola Isdaen: muy buen comentario, ojalá todos los colombianos tuvieran una mínima parte de su sensibilidad y respeto por nuestros ancestros indígenas . Mil saludos y bendiciones.