miércoles, febrero 4, 2026

ENTRE CABLES, BUSES Y CICLISTAS: ¿ESTAMOS DISEÑANDO LA MOVILIDAD DEL FUTURO O DEL PASADO EN PEREIRA?

OpiniónActualidadENTRE CABLES, BUSES Y CICLISTAS: ¿ESTAMOS DISEÑANDO LA MOVILIDAD DEL FUTURO O DEL PASADO EN PEREIRA?

 

Por: Fernando Sánchez Prada

Pereira ha sido reconocida por su Megabús, su Megacable y sus primeros pasos hacia la movilidad sostenible. Sin embargo, la verdadera pregunta es si estamos construyendo un modelo de transporte urbano con visión de futuro o si simplemente seguimos resolviendo lo urgente sin articular lo importante.

El Megabús moviliza más de 200.000 pasajeros diarios y ha sido ejemplo nacional por su sostenibilidad financiera. El Megacable, que conecta Villa Santana con el centro de la ciudad, ha transformado la movilidad de miles de personas. Y el impulso a la bicicleta con bici-parqueaderos y ciclovías marca una apuesta necesaria por la movilidad no motorizada. Pero aún falta mucho por integrar: los sistemas no dialogan entre sí, los usuarios siguen vulnerables frente a las invasiones del carril exclusivo y la cultura ciudadana muchas veces va en contravía de la infraestructura.

Cuando uno compara con Medellín, que ha integrado metro, Metrocable, tranvía, buses y ciclovías en una red funcional, o con Barranquilla, que proyecta un metro ligero que conectará el aeropuerto con la ciudad, es evidente que Pereira aún no da el salto estructural hacia la intermodalidad. Y ese salto no depende solo de obras: requiere visión, pedagogía y civismo.

Aquí es donde quisiera hacer un llamado a lo que alguna vez nos definió: el famoso civismo pereirano. El que construyó con convites populares el Estadio Hernán Ramírez Villegas, el Hospital San Jorge, el Aeropuerto Matecaña y que a través de Acción Comunal pavimentó cientos de calles y organizó barrios enteros. Ese civismo no era solo entusiasmo: era apropiación, corresponsabilidad, pertenencia. Y eso es lo que hoy necesita nuestro sistema de transporte y nuestra ciudad.

Pereira es conocida como la ciudad sin puertas. Y eso significa que aquí todos caben. Pero también que todos tienen un papel. Los que nacimos aquí y los que llegaron después. Todos somos responsables de quererla, cuidarla y mejorarla. Y una forma concreta de hacerlo es apostando por un sistema de transporte público que funcione para todos: seguro, eficiente, amable, digno. Un sistema que nos una, no que nos separe. Que facilite la vida, no que la complique.

La movilidad del futuro no es solo infraestructura: es cultura ciudadana, inclusión, sostenibilidad y visión compartida. Si queremos que Pereira siga siendo ejemplo, necesitamos más que cables y buses: necesitamos voluntad colectiva. Volvamos al civismo, pongamos de nuevo manos a la obra. La ciudad nos lo agradecerá y las próximas generaciones también.

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