miércoles, marzo 4, 2026

ES DESAGRADABLE VIVIR EN MEDIO DE LA BASURA

OpiniónActualidadES DESAGRADABLE VIVIR EN MEDIO DE LA BASURA

 

No es muy atrayente caminar una ciudad en la que los andenes y parte de las calles están inundados de basura, denotando, de un lado, la falta de civismo y compromiso ciudadano y, del otro, ausencia de una buena planeación para la recolección y el barrido oportunos.

La suciedad de las áreas urbanas tiene consecuencias dramáticas en términos de desarrollo y crecimiento, dado que pierden atractivo para sectores tan importantes como el turismo y el comercio; es un indicador negativo para las decisiones de inversión; y una de las principales causas de que áreas residenciales vean estancada o disminuida su valorización.

Ese espectáculo desagradable de tener que hacerle el quite a bolsas de basura rotas, que dejan regadas sobre prados y andenes los contenidos, con olores nauseabundos, y una cantidad de gallinazos disputándose los sobrantes, es el que se ve en aquellas ciudades con débil gobernabilidad y ciudadanos con poco sentido de pertenencia.

No hay nada de fascinante visitar los lugares emblemáticos de la ciudad y tener que presenciar cómo habitantes de calle hurgan en las canecas de basura, esparciendo su contenido, sin que ninguna autoridad controle ese comportamiento. Tampoco es muy recomendable, tentador o sugerente sentarse en un restaurante y tener como panorama una montaña de basura y un olor a comida descompuesta.

Es tormentoso para los habitantes tener que vivir en sectores llenos de basuras y roedores como San Bernardo en la localidad de Santa Fe en pleno centro de Bogotá; o las zonas aledañas a la calle 65, el puente del Mico o la avenida Guayabal en Medellín; o la avenida Ciudad de Cali en la capital del Valle del Cauca; o el caño de la Ahuyama en el mercado público de alimentos de Barranquilla; o en inmediaciones del colegio Camacho Carreño en Bucaramanga, o en la zona céntrica de Pereira, según los reportes de los medios de comunicación.

Las autoridades deberían aplicar el «comparendo ambiental» definido legalmente desde hace 17 años o el código nacional de seguridad. Ambas normas buscan sensibilizar, pero también sancionar, a quienes incumplen con la adecuada gestión de los residuos sólidos, para evitar que sus comportamientos vayan en contravía de la convivencia, la salud pública y el medio ambiente.

Hay que insistir en las campañas de limpieza y de manejo adecuado de los residuos producidos por el comercio, los restaurantes, la industria y las familias. Es maravilloso vivir en medio de la higiene y el aseo.

 

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