jueves, febrero 5, 2026

EXCESO DE RETÓRICA, NO DEJA AVANZAR

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Dentro de miles definiciones de Retórica, me limito a dar una sencilla definición donde quiero explicar, no lo bueno de su significado, sino los desastres que ocasiona la mala utilización de la retórica en el acontecer diario y sobre todo en cómo la utilizan los políticos, algunos gremios y los medios para defender sus intereses particulares. En términos generales, Retórica es el arte de bien decir las cosas, de dar al lenguaje escrito o hablado bastante eficacia para deleitar, persuadir o conmover; se habla además de ser una disciplina, por lo tanto, teórica y aplicada sobre la capacidad de convencer con el uso de la palabra.

La Retórica es necesaria, la mayoría la utilizamos y es el principio para la argumentación, una buena retórica la utilizan los escritores, los intelectuales, los profesores, etc; una buena retórica la utilizan los congresistas en sus ponencias y debates; una buena retórica la utilizan los gobernantes en sus propuestas y desarrollo de su gestión; una buena retórica la utilizan los dirigentes gremiales para defender los intereses de sus agremiados y una buena retórica la utilizan los periodistas para expresar sus opiniones frente al acontecer diario.

Todo esto está bien, es necesario y entre más preparación de todos los protagonistas se tenga, mejores serán los resultados globalmente, reflejándose en el bienestar de cualquier comunidad, nación o estado. El problema es cuando se llega a los excesos y se utiliza mal. En las épocas de los setenta hasta finales de los noventa, daba gusto oir la los políticos en sus intervenciones de buena oratoria o daba gusto oir personas haciendo uso de un buen lenguaje para todos llegar a ser precisos y concretos.

En lo corrido de este siglo con la llegada de nuevas generaciones y mezclándose con la generación de los “Baby Boomers”, se llega a algo necesario como el pragmatismo con unos mecanismos exigentes de planeación estratégica para lograr objetivos; sin embargo, nos quedamos patinando en los excesos de la planeación y prospectiva, sin llegar eficientemente a los resultados. Surgieron los planeadores de las élites universitarias, qué siendo excelentes académicos, se dedicaron a unos exagerados diagnósticos en los problemas; la contratación estatal abusó para beneficio de pocos en contratar y contratar estudios de miles de problemáticas y cuando terminaban los gobiernos para ejecutarse los planes, llegaban los nuevos engavetaban los estudios y nuevamente a contratar diagnósticos, quedando como siempre el problema sin solucionar.

A través de los medios de comunicación todos los días se enfrentan unos con otros, públicos y privados o entre ellos mismos, se abren miles de debates y oh sorpresa, uno los oye a todos y todos a través de la retórica tienen la razón.

El problema es que con una mala retórica se engaña a la gente, el arte de hablar bonito en exceso no permite que se elaboren rutas críticas en la solución de problemas. Llegó la hora de desengavetar los estudios y diagnósticos para solucionar los problemas, hay que ser “dietéticos” a la hora de hablar, para poder ser efectivos en la gestión.

 

JORGE EDUARDO MURILLO MEJIA

 

3 COMENTARIOS

  1. Respetado Columnista:
    Grandioso tema: La Retórica.
    «_ ARS BENE DICENDI»‘ : el arte del buen decir
    Expresarse de forma adecuada, para persuadir al otro( interlocutor).
    Y precisamente, en Siracusa cuando Geron y su sucesor expropiaron las tierras a los ciudadanos, para adjudicar las a miembros de su ejército personal.
    Emplearon el alegato persuasivo, para lograr sus fines.
    Cómo vemos la retórica se origina en un pleito judicial, más no en la elocuencia literaria.
    Más tarde: Sofistas, Sócrates, Platón, y Aristóteles, emplearon en sus encuentros filosóficos el arte del buen decir, en las plazas , en la Academia, Liceos, en los Diálogos platónico, y de ese buen decir tenemos los grandes argumentos sobre: la vida, la muerte, el arte de gobernar, la amistad, el amor, entre otros aspectos.
    Sin duda, Aristóteles, introdujo paralelamente la combinación perfecta entre: retórica, dialéctica y lógica, que su resultado es : argumentacion solida, valida.
    Entonces, hemos equivocado la utilización dela retórica, y nos atrevemos a emitir y emitir juicios, en su mayoría como meras opiniones, sin respaldo, en el conocimiento de determinadas cuestiones.
    Existe : ese arte de combinar la tres habilidades anteriores en : la política, economía, literatura, y otras, precisamente con el fin último de persuadir, en la falta de referentes teóricos sobre determinado tema, caemos en falacias del discurso, que son de diferentes tipos, y que cotidianamente se dan en : periodistas, abogados, escritores, pero especialmente en el ejercicio del arte de la política.
    Respetado Columnista: es maravilloso poner el tema sobre la mesa, y darnos cuenta de todo lo que ignoramos en relación con la Argumentación.

  2. Me gustó cómo el autor destaca la importancia de una buena retórica en diversas áreas, como la política y la educación, y advierte sobre los riesgos de su mala utilización y exceso en el discurso cotidiano.

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