miércoles, febrero 4, 2026

¿GUERRA TOTAL? (I)

OpiniónActualidad¿GUERRA TOTAL? (I)

 

Han pasado 8 años del Acuerdo de Paz celebrado por el gobierno Santos con las FARC, al que desde tal fecha se le ha invertido $88 billones sin que se sienta una complementación definitiva. Más bien la situación se ha agravado y crece con violencia inusitada en una gran geografía nacional con pérdida de territorio, donde el Estado no ejerce soberanía, los pobladores son obligados a acatar a dueños de una industria criminal de tipo internacional representada por narcotráfico, minería ilegal, tráfico de armas, secuestro y extorsión. Los asesinatos y demás delitos se han elevado por cuanto ese discurrir no da tregua, con lo cual es equivocado lo dicho por el exministro Cristo al aseverar que el balance es positivo en término general, y “las cifras de la violencia demuestran que a pesar del deterioro de la seguridad desde 2018, se han mejorado. Las de homicidio, secuestro y desplazamiento forzado son [más] sustanciales que antes del acuerdo de paz”. Es irónico al afirmar que se había progresado en la transformación territorial “aunque a un paso mucho más lento”, y justifica la inacción de la implementación por parte del Gobierno de Petro, “pero ha habido problemas de articulación institucional para avanzar sobre todo en el tema territorial”. Sentencia que a la denominada Paz Total es indispensable acompañarla con el cumplimiento de lo acordado con las FARC, pero la verdad es que el conflicto, asimismo, se explaya entre estructuras bandidezcas por obtener y aguantar inmensos sitios, aguas y corredores en los que denotan sus pretensiones. Dentro de esa multiplicidad se engañan y burlan las mesas de negociaciones, quedando claro que no hay ánimo de llegar a metas definitivas. La cascada de ingresos es de tal magnitud que no van a abandonarla para que lleguen otros a desplazarlos. Hay “inversionistas o aliados” extranjeros que, con el conocimiento adquirido en la manera de operar, la vayan a dejar así porque sí; y máxime ahora que la reacción oficial es muy débil: una Fuerza Pública anémica, disminuida por el Gobierno en su capacidad orgánica, desmoralizada, la única que hace cese del fuego y que más bien la acribillan o por error termina cruzando “fuego amigo”. El cuerpo castrense de la República está mal armado, sin logística aérea, terrestre y acuática; sin dinero para renovar la flota de combate en sus niveles; sin hacer operaciones ofensivas (por ejemplo, al frente 33 en Catatumbo), según el mindefensa no hay certeza qué pasará después del 15 de abril con el cese del fuego, pues, en su criterio “se pondría en grave riesgo la población”, al creerse que las armas legítimas del Estado deben evitarse con los ilegales.

El hueco de la irregularidad es más profundo al comprobarse el ingreso masivo y superior de armas de variado contexto y de uso teleguiado, con destino a los irregulares, por canje de drogas, colocando a la Fuerza Pública en desventaja.

Lo cierto es que la acción programática del Gobierno entró en freno. Ya no importa la suerte de los proyectos sociales ni otros compromisos que se atascaron, según el ministro Benedetti. Ahora se entró en modo electoral con la novedad de que la “paz total” ya no existe. En efecto, el principal objetivo en esa mezcolanza ha sido el ELN, que por medio de sus cabecillas conocidos como Ricardo y Silvana Guerrero, en entrevista a Caracol TV (Los Informantes) desconocieron la mesa de negociación la que el presidente llevó al fracaso, según ellos.  Dijeron que “la paz total de Petro se está convirtiendo en guerra total”, y alias Ricardo fue irónico al recomendar al jefe del Estado “ir al psiquiatra” para un chequeo. De fondo enfatizaron que no hay disponibilidad en firmar la paz con él y fueron categóricos al posicionar que no abandonarán Catatumbo frente a su crecimiento exponencial.

La lápida más inquietante, pero que en sí es la confirmación de ser este grupo inapetente a ingresar en la institucionalidad constitucional por las causas ya referidas, la puso Silvana al pronunciar: esa paz total fracasó “siendo una promesa de campaña que fue votada por la gente y también de cierta forma por el ELN en la creencia que con él se podría avanzar”. Petro les respondió: “El ELN no entendió y creo no entenderá jamás la Paz”. (¿Cuál?)

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