Me sorprendí con una exposición del gran reportero gráfico Sady González, en la biblioteca del Banco de la República. Me sacudió la imagen de una hilera de ajusticiados con sus trajes de paño y lino. El primero en la fila tiene los ojos abiertos y sonríe. Alguien presto a vivir fue atravesado por la parca. Un registro conmovedor sobre el bogotazo, entre otros, da cuenta de una alianza cíclica que se inflama subrepticiamente en nuestro cuerpo social con sus nudos sangrientos e inescrutables.
Al salir fui zarandeada por un aguacero. Me detuve en el portal de un edificio. Una mujer afro, sostuvo el momento refiriéndose a la reforma pensional. Un anciano ataviado de objetos coloridos para la venta, escuchaba, desconsolado. “Es absurdo,- decía, que las personas de la tercera edad, tengan derecho a un bono, a través del pilar solidario. Eso acarreará un déficit y nuestros hijos no podrán pensionarse”.
¿Alguien puede ayudarme a entender? Debe ser la alharaca de los noticieros. Monstruos bicéfalos, titiriteros del cálculo de la ultraderecha y el utilitarismo de los dueños del gran capital.
Cesó el chaparrón y nos despedimos amablemente. Un hombre llevaba un inmenso paraguas y jugaba a cubrir transeúntes. El rebusque macondiano. Una mujer con un ceñido vestido rojo, cual maniquí que salta de una vitrina, como una pintura reverberante se diluye entre la lluvia, el viento y la muchedumbre.
El tiempo advierte sus grietas que se abren como blasfemias. Los pulmones de mi cuidad respiran en espirales de aceleración y productividad. La gente transita con prisa, cansada, laboriosa, sofocada a sus cubiletes del rendimiento. Miradas de basilisco y bocas que devoran preguntas sin respuesta. Un perro y un hombre buscan comida en el basural y un gato flaco se extiende en las sobras que le han dejado en el andén. Los jardines en las terrazas esparcen su fragancia, bañan la tarde de alegría y derraman su luz nacarada. Allí una rana atrapada entre los escombros. ¿Una qué? una rana y está herida.
Amarlo todo por igual, volver a hallar la gracia en los labios del sol, en la salud del silencio, en la lealtad a las causas encendidas. Y aún perdidas. Iridiscencias de la provocación. “Palestina, resistid, para que las desolladuras vuelvan a tener piel”. Volver a hallar la gracia de vivir en la atención, el compromiso y las horas de rebeldía con sus torrentes de vitalidad.
Aleida Tabares Montes



Gracias Aleida Tabares, tus palabras nos recuerdan que como humanidad debemos estar alertas a los acontecimientos del mundo. Palestina libre
Gracias
Aleida Tavares
La verdad no e podidos
Solucionar las situaciones
Tan difíciles
Como las que tenemos en nuestro país
Y la verdad Averigüen
Que Países nos an Ayudado cuando
Emos tenido y emos estado en situaciones tan
Difíciles.???
Cuando uno deja que
Los hijos los familiares
Los vecinos los del barrio
Los del municipio los del Departamento los del país
De uno hagan cosas??? ectt que no se deben
Hacer más Adelante
Vienen las consecuencias
Yo creo que nosotros
Deberíamos tratar de solucionar primero lo de nuestro país
sin criticar a los demás
Porque ellos eligen
Sus Gobiernos y sus Religiones att jggg
Gracias Aleida
Me Alegro Saber de ti
Espero se encuentre
Cada día mejor.
Que nuestro creador
Padre Madre hijos y espíritu
La bendigan
Mil y Millones de Bendiciones
La mixtura de espejismos y realidades expuesta en poética visión, retazos de vida urbana.
Me encanta su pluma.
Gracias.
¡Hola mi querida amiga! Yo he aprendido a quitarle la observación a esas escenas tan tristes, porque afectan profundamente mi ser.
Maravilloso día.
Aleida tu siempre tan exquisita con la pluma, recorres nuestra amada ciudad de teniéndote en cada rincón en cada situación que para nosotros los transeúntes desprevenidos no captamos esa ciudad que debajo de una piel cubierta de miserias y desencantos Gracias maestra por mostrar con esa elegante prosa un mundo que pasa desapercibido. Un abrazo.
ALEYDA: Es un privilegio conocerte, leerte, absorber tú sensibilidad que me sobrecoge, sacude y despierta.
Gracias.