miércoles, febrero 4, 2026

“IMPOSIBLE DECIR ADIÓS” – HAN KANG

OpiniónActualidad“IMPOSIBLE DECIR ADIÓS” – HAN KANG

 

Han Kang Premio Nobel de Literatura 2024, es la primer mujer asiática en obtenerlo. Resalta la Academia al otorgarle el premio que tiene una prosa poética en donde expone la fragilidad de la vida humana y confronta traumas históricos, destaca cómo su obra conecta el cuerpo y el alma, a los vivos y los muertos, con un dominio exquisito de la pluma basado en la observación de la sociedad surcoreana, de su historia, que dan forma a su literatura.

Para entender mejor, “Imposible decir adiós”, es bueno dar una mirada a la historia de Corea del Sur. Ocurrió[1] en la isla de Jeju, fue durante la administración del Gobierno Militar del Ejército de los Estados Unidos cuando ocupó el sur. El incidente surgió de un tiroteo por parte de la policía coreana contra los aldeanos que participaban en una manifestación del 1º de marzo de 1947 en conmemoración del levantamiento nacional del 1º de marzo de 1919 contra el colonialismo japonés. Seis personas murieron. En respuesta, el 3 de abril de 1948, la rama de Jeju del Partido Laborista, encabezó una resistencia armada contra la represión de la policía. El movimiento de resistencia duró más de siete años, terminó en 1954, con el levantamiento de la prohibición de entrada al monte Halla.

El incidente tiene gran importancia en la historia de Corea del Sur. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética fueron aliados, pero una vez terminó la guerra, comenzó la Guerra Fría, que llevó a un nuevo orden mundial. Esta creciente tensión influyó en la respuesta desproporcionada de Estados Unidos en Corea del Sur, aplicando la “Doctrina Truman”, su política exterior que buscó contener la expansión del comunismo durante la Guerra Fría, que llevó a desempeñar un papel decisivo en la aniquilación final de la resistencia de Jeju.

El 15 de agosto de 1945 fue la rendición de Japón a 35 años de dominio colonial sobre Corea. Sin embargo, con la liberación llegó la ocupación: al norte del paralelo 38 por la Unión Soviética, mientras que el lado sur, incluida la isla de Jeju, fue ocupada por los Estados Unidos. La división se agravó cuando el 15 de agosto de 1948, se establece la República de Corea al sur del paralelo 38. A los 25 días, el 9 de septiembre, ocurre igual con la República de Corea del Norte. Como resultado inevitable el 25 de junio de 1950 comenzó una guerra de tres años entre el Sur y el Norte. Conocida como la “Guerra de Corea”, en donde participó el ejército de Colombia.

Se estima que el número de pérdida de vidas debido a la violenta represión que alcanzó las 30.000 en la isla de Jeju. Representaba el diez por ciento de su población. El ejército y la policía de Corea del Sur demostraron una brutalidad extrema, más allá de la imaginación humana, durante su “estrategia de tierra arrasada” contra la población de Jeju, que comenzó a mediados de noviembre de 1948, y duró cuatro meses. Los soldados sitiaron todos los pueblos de las montañas, prendieron fuego a todas las casas y masacraron a todo aquel que se cruzara en su camino, sin importar la edad y/o el sexo.

Fue un genocidio con el que inició la “Guerra Fría”. El principio básico de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, fue ignorado. Se hizo en nombre de “la necesidad militar”. Esta matanza de civiles desarmados, de niños y ancianos, lo fue. Estos hechos fueron ocultados y fosas comunes por décadas.

“Imposible decir adiós”, publicada en 2021, es una novela maravillosa, dura, con una prosa bella y precisa, es un himno a la amistad, un cántico a la imaginación, y una poderosa denuncia contra el olvido. Trata del amor inmenso entre madre e hija, de amigas y por la mascota. Narra detalles, la carrera contra el tiempo de una mujer, Gyeongha, que recibe el encargo de su amiga carpintera y documentalista, Inseon, con quien tiene una amistad de muchos años, quien ha sufrido un accidente en su taller de carpintería en la isla de Jeju, Corea del Sur, y fue trasladada a la capital, Seúl, en donde le hacen terapias periódicas muy dolorosas de pincharle varios dedos de la mano para garantizar el flujo sanguíneo. Desde su cama de hospital, le pide que se ocupe de su pequeña y amada cotorra, “Ama”, a quien hay que darle agua y comida. No tiene a nadie en la isla que la ayude con la cotorra.

El problema es que Gyeongha sólo tiene un día para viajar de Seúl a Jeju. Logra tomar el último avión a la isla, instantes después los demás vuelos fueron cancelados por mal tiempo. Una vez en la isla debe buscar y esperar con angustia, el tiempo apremia, por el único transporte que ha de llevarla a “P”, un lugar en donde debe emprender el camino a pie hasta la casa donde está la pequeña mascota, que lleva dos días sola, y máximo podría sobrevivir tres días sin alimentos. Llega y hay una terrible tormenta de nieve, muchas dificultades en el camino por el mal tiempo, que le impiden llegar a tiempo a la casa ubicada en una zona montañosa para salvar a la cotorra. Cuando llega, es tarde para “Ama”. Gyeongha le hace un ritual de entierro en honor al amor por su amiga.

La madre de Inseon enseña su amor insuperable hacia hija, Han Kang con su arte delicado lo expresa: “Mi madre se sentó en cuclillas y yo la imité. Entonces se giró hacia mí sonriendo y me acarició la mejilla. Luego me pasó la mano por la cabeza, por el hombro, por la espalda. Sentí un amor como un dolor que traspasaba la piel, se hundía hasta la médula de los huesos y me encogía el corazón… Fue entonces cuando supe lo mucho que duele amar a alguien.”

Hay en la casa de Inseon una historia enterrada de su familia que está a punto de ver la luz a través de los sueños, los recuerdos transmitidos de madre a hija y de un archivo cuidadosamente documentado de una de las peores masacres de la historia de Corea del Sur. En su relato describe cómo van apareciendo en la casa lejana de la isla de Jeju, fólderes, fotografías, extractos de periódicos locales, acerca de esta masacre, en donde se muestran historias llenas de dolor de las matanzas, como fue la vida del del tío de Inseon, los esfuerzos de su madre por encontrarlo, una luchadora social por encontrar la verdad y conservar los hechos ocurridos en 1948, por conocer toda la ruta de vida de su hermano hasta llegar a una fosa común, e incluso cuando surge la remota posibilidad de estar con vida, que la llenó de esperanza.

Encuentra también sobre el trasegar terrible de su padre, su vida en la cárcel y la relación con su madre. Inseon tenía cierta animadversión a su madre, la veía: “… era como un espectro, alguien muerto en vida”, pero a través de todos estos archivos y de su convivencia, cambia, y la define, “Yo creía que mi madre era la persona más débil del mundo”.

La Nobel nos escribe un relato del número de personas asesinadas. Comienzan a aparecer retazos de un pasado que atormenta a los habitantes de la isla, la matanza ocurrida en 1948, en la que, tras una brutal represión del ejército, dice en la página 246, “No es casualidad que aquel invierno fueron masacradas más de 30 mil personas, en el verano siguiente otras 200.000 personas en el resto del país. El gobierno militar estadounidense ordenó poner fin al comunismo a toda costa, masacrando de ser preciso a los trecientos mil habitantes que componía por aquel entonces la población de Jeju.” Gyeongha descubre que este suceso podría estar vinculado a la familia de su amiga. Es una novela muy poderosa, que tiene un pie en el presente y otro en el pasado, en la memoria.

En una entrevista[2], comentó cómo surgió la idea inicial de: “Imposible decir adiós”. “Si busco el origen de la novela, debo remontarme al tiempo cuando tenía alquilada una habitación en un pueblo. La propietaria era una señora mayor, una mujer muy bondadosa, muy amable, de la que guardo hermosos recuerdos. Un día me pidió que la ayudase a llevar algo a correos, caminaba a su lado con el paquete, íbamos por la calle y se detuvo señalándome una pared: “Es ahí donde los aldeanos fueron fusilados durante el levantamiento de Jeju”. La terrible escena de la masacre surgió ante mis ojos. Era la primera vez que oía hablar de esa tragedia”.

 

 

[1] https://abusablepast.org/forum-5-4-early-cold-war-genocide-the-jeju-4-3-massacre-and-u-s-responsibility/

 

[2] https://www.latercera.com/culto/2024/12/14/la-novela-de-un-amor-inmenso-como-es-imposible-decir-adios-la-ultima-obra-maestra-de-han-kang/#

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