Experiencia propia.
El relato tiene lógica y hasta justificación real, demostrable y vivida.
- Excelente campaña de sensibilización que adelanta la Alcaldía de Pereira, la foto que acompaña este artículo así lo demuestra.
- Pero, hay un pero. No todos podemos cumplir acertadamente y oportunamente con el suministro de nuestros residuos al paso del vehículo recolector.
Hay que reconocer la creatividad publicitaria y de diseño gráfico para señalar las clases de usuarios que somos indisciplinados, por diferentes circunstancias, que, seguramente, tienen su respectiva explicación.
El pero radica en las excepciones. Sí tengo residuos para entregar y salgo a las 7 a.m. de la casa que va a quedar sola; me tengo que deshacer de la bolsa con los residuos, ¿Y qué hago? La dejo al frente de la casa o en la esquina o donde ya vi una bolsa. Nadie me lo impide y nadie me lo va a impedir.
Otra cosa muy distinta es que la vecina me permita dejarle adentro de su casa mi bolsa, con todo y sus olores, lo cual es prácticamente imposible que ocurra tal ofrecimiento o que sí pido el favor me lo concedan. Así las cosas, es una opción improcedente.
El alcalde de Dosquebradas publicó en video su queja por la manera como la administración municipal y Atesa de Occidente cumplen la recolección de residuos, escombros e inservibles y a la media hora de la limpieza, https://www.instagram.com/reel/DTRCjb2jhRC/?igsh=Mnk3NmFxczlzcWdw los ciudadanos siguen depositando allí sus desechos como si ese sitio fuera el «basurero oficial».
Y ni que decir de la zona rural dosquebradense donde ya se han identificado varios puntos críticos, a pesar de que les han instalado contenedores. Hasta el año pasado, Serviciudad tenía un proyecto urbano para la creación de 3 «puntos limpios» donde se autorizaría el depósito de residuos en contenedores seleccionados y con personal en el sitio para orientar a los ciudadanos sobre la disposición.
En Pereira, el caso es idéntico y, por extensión, este fenómeno se repite en todas partes. Cuando Ángela me llama de la carrera quinta entre calles 22 y 23 angustiada por la acumulación de residuos, también se queja de los vecinos que sacan sus residuos a cualquier hora y reclama que Atesa instale, por lo menos, dos cestas metálicas a lo largo de dicho sector. «Eso puede ayudar» menciona esperanzada
Cuando Andrés Felipe me envía el vídeo con acumulación de residuos e inservibles en El Libertador, La Cuchilla de Los Castro, El Acuario, Villa Ligia o cualquier otro sector de Cuba al sur occidente de Pereira, demuestra su preocupación y quiere soluciones, que en la mayoría de los casos parten de la misma comunidad.
Tales evidencias se las comparto a Atesa y a Aseo Pereira y de manera eficaz proceden, solucionando; aunque el fenómeno comportamental persiste.
Hace poco recibí evidencias de varios sectores rurales donde los usuarios acumulan escombros, residuos e inservibles y hubo un detalle que me llamó poderosamente la atención. Había acumulación porque el vehículo encargado no hizo el recorrido los días correspondientes.
Cuando Alberto o Fabio o Chucho me dicen que el carro no pasó ni el miércoles ni el sábado de la semana pasada y esperan que este miércoles sí lo haga, el interrogante es sencillo: ¿La empresa encargada de la recolección les descontará en la factura a los usuarios su incumplimiento? La respuesta es no, no pasa, a menos que me demuestren lo contrario y, con gusto, publicare esa buena nueva a manera de aclaración; qué rico que sí existiera esa resarción.
Muy distinto es cuando la comunidad cierra la vía con alguna carpa o inflable, como ocurrió en diciembre en el barrio San Nicolás y el vehículo no pudo hacer el recorrido completo. https://www.instagram.com/reel/DTEG-PyjsOX/?igsh=bTQ0OGo3dDd6NnY0
Sí, somos indisciplinados. La gráfica que propicia estos comentarios es muy acertada como también se ha comprobado que una manida y equivocada acción ciudadana es seguir depositando residuos donde ve que ya pusieron una bolsa. Y ahí se inicia la acumulación.
Hay que pensar en qué hacer con quienes salen a trabajar temprano y durante el día no hay quien saque la bolsa y ésta queda a expensas de los perritos, los roedores, los chulos y nuestros queridos hermanos «habitantes de calle».


