Mediante video divulgado en Tik- Tok, el alcalde de Pereira le dio al gerente de la Empresa de Aseo, un ultimátum, plazo de 15 días para que le recogiera todos los escombros y basura depositada en las calles de la ciudad. La orden fue ! ” o me resuelve, o me resuelve” !. Parece que la situación no se resolvió, pues lo que se conoce es que el gerente fue separado del cargo y trasladado a una jefatura de la Oficina de Personal de la alcaldía. Lo que se ganó fue una rebaja de su salario, pues en el 2024 recibía en aseo $12.300.000 por mes y en el nuevo cargo, hoy no recibe más de $9.000.000.
Pero lo grave de lo sucedido, se demuestra el total desconocimiento del alcalde de las obligaciones de las empresas de aseo en la prestación de este servicio. Lo primero es que desde hace muchos años se acentuó la problemática de puntos críticos, que son esos sitios de la ciudad donde usuarios depositan clandestinamente los residuos de hogares, negocios formales o informales de la calle. A lo anterior, agréguele el escenario de arrojar escombros ilegales o clandestinos, muebles, colchones viejos y otros objetos, en lugares públicos, ilegalidad que crece ante la ausencia de control y vigilancia de las autoridades, generando una situación difícil de resolver. Aclaremos que la recolección de estos residuos no está contemplada en la prestación del servicio de aseo, pero debe ser ofertado por las empresas a los usuarios y pagados por estos. Lo que sí están obligados a atender, es la recolección y limpieza de puntos críticos, asociados a la existencia de basura.
Hay que advertirle al alcalde, que la Empresa de Aseo de Pereira no es prestadora del servicio público domiciliario de aseo en la ciudad. En el año 2007, siendo alcalde Juan Manuel Arango, se privatizó este servicio, contratando por 20 años la concesión del servicio y la administración y operación del relleno sanitario La Glorita, ubicado en Combia, con la Empresa ATESA de Occidente. Esta concesión la prorrogó el siguiente alcalde, Israel Londoño, por 10 años más. Aseo de Pereira, solo presta la labor de interventoría del contrato. Lo que a la vista de todos es una labor de pésima calidad, pues lo único que prospera en este servicio, es la tarifa a pagar y el pésimo servicio prestado por los privados. Hagamos memoria, los alcaldes Arango y Londoño también privatizaron la empresa de Energía, o sea que debemos estarles eternamente agradecidos.
En este contrato de concesión, se adicionó el servicio, no contemplado en la ley 142, de “recolección y transporte de escombros ilegales o clandestinos y limpieza de monumentos”, con un costo anual de $800 millones, prestación a cargo de Aseo de Pereira. Ante la imposibilidad de conseguir ese dinero, se modificó el contrato, y se le reconoce el 2.5% de la facturación anual del servicio en la ciudad. Hagamos una cuenta, supongamos que en el 2024 la facturación del servicio de aseo por parte de ATESA fue de $70.000 millones, lo que arroja un valor de $1.750 millones de desvalorizados pesos. Eso lo paga la ciudad, por recolección de escombros clandestinos, pues el operador lo descuenta del porcentaje de participación por la concesión del servicio.
Doy otra cifra, para que la gente entienda que la prestación del servicio es un negocio. Los prestadores reciben mensualmente, de los aproximadamente 185.000 usuarios del servicio, el pago de un cargo fijo de $24.054 para barrido y limpieza de vías y parques, mantenimiento de zonas verdes, lavado de puentes peatonales, poda de árboles, limpieza de riberas de ríos y quebradas e instalación y suministro de canastillas para basura. Estas labores nos cuestan $4.500 millones por mes equivalentes a $54.000 millones por año. Con este dinero la ciudad debería estar mejor presentada, es un derecho que tenemos. El alcalde parece que está interesado es, en la defensa de las empresas prestadoras del servicio, pues no les reclama por el mal servicio, ni su alto costo y, además, no tiene ningún interés en aplicar las normas que la constitución y la ley le asignan para asegurar el cumplimiento de la verdadera prestación de los servicios a su cargo.
¡Vuelve y juega!



No solo a los poderosos, a los traquetos también