Un día como hoy, pero hace varias décadas, en el calor de Bucaramanga, nació Isabella Rivera. Quizás usted no la conozca por ese nombre, pero la bautizó la leyenda vallenata como «La Brasilera», la misma que hizo que el compositor Rafael Escalona cantara: “Seguro cruzó la frontera pa’ vení a meterse en mi alma”. ¡Y vaya que cruzó una frontera! No la de Venezuela ni la del Amazonas, sino la frontera… ¡de la honestidad geográfica!
La Impostora que cautivó al Maestro
En estos tiempos de influencers que venden cursos de éxito desde el sofá de la casa y perfiles de Tinder que parecen sacados de una revista de modelos, la historia de Isabella es un recordatorio gracioso de que el engaño, antes de ser digital, ya era toda una tradición.
Muchos recuerdan al famoso «Embajador de la India», que resultó ser un paisano de por aquí llamado Jaime Torres Holguín, a quien le rindieron honores diplomáticos en Neiva. Pero a ese chasco de la alta política, hay que sumarle el de la alta parranda: Isabella Rivera.
La historia cuenta que la santandereana llegó a Valledupar en 1957, no en un avión de Aerolíneas Cariocas, sino de la bumanguesa Taxader, aterrizando en el Alfonso López Pumarejo (el de la tierra, no el de Belén do Pará). Venía con amigas, rubia, despampanante, con un dejo en la voz que, oiga usted, era casi idéntico al de una nativa de Río. Y cuando la presentaron al maestro Rafael Escalona, soltó el bombazo:
«Me llamo Piedad Do Santo y vengo de Belén do Pará, Brasil».
¡Y Rafael, el avispado, el conquistador de la Costa, se tragó el cuento completo! Se lo metieron completico, como decimos por ahí. Pero, afortunadamente para la cultura, ese «tongo» o engaño sirvió de combustible para uno de los paseos vallenatos más bellos de la historia.
La prueba del engaño en el vallenato
Escalona, un poeta de la vida, supo plasmar ese encuentro en un verso que hoy leemos con una sonrisa irónica, sabiendo la verdad:
Lo que nunca mencionó el maestro, quizás por el bochorno o para no echarse encima a sus otros «amores», fue el verdadero nombre de la musa. De ahí el verso inédito: “Piedad do Santo es nombre de reina, Piedad do Santo es nombre de mujer. Así se llamaba la brasilera, la que enloqueció a Rafael”.
Piedad Do Santo, en realidad, era más santandereana que el mute y venía con más acento de la meseta de Bucaramanga que de las playas de Ipanema. Pero su belleza y su donaire eran tan arrolladores que, claro, Escalona solo podía ver a una carioca espectacular. ¿Quién no ha idealizado a un amor, ignorando la realidad, solo para no dañar la fantasía?
Lecciones de una Brasileña muy Búcara
La verdadera Isabella Rivera, quien nació tal día como hoy un 14 de diciembre de 1934, inspiró una canción que fue grabada con éxito por Carlos Vives y ha sido interpretada por gigantes del vallenato. La ironía está servida: la musa más exótica de Escalona era, en el fondo, una colombiana que se disfrazó de extranjera para enamorar.
Esta historia es un espejo de lo que pasa hoy en día. ¿Cuántas «Brasileras» circulan en las redes sociales? Personas que, valiéndose de un buen filtro, de una pose cuidadosamente estudiada o de una historia maquillada, se hacen pasar por algo que no son.
Rafael Escalona se dejó seducir por el disfraz, por el rumor del «arribo de una mujer carioca».
Hoy nos dejamos seducir por las fotos perfectas de Instagram. La diferencia es que Escalona, al menos, nos dejó una obra de arte. ¿Qué nos dejan a nosotros los engaños 2.0?
Escalona, cuando finalmente supo la verdad, anduvo buscándola por cielo y tierra, hasta que la encontró en un pueblito pintoresco de La Guajira, sentada en un viejo caserón. Imaginamos el reencuentro:
—¿Piedad? ¿Eres tú, mi Brasilera?
—Ay, Rafita, ¡siempre he sido Isabella! ¿Le sirvo un cafecito de mi tierrita?
Al final, la verdad siempre aparece. A veces, la historia real es mucho más divertida y humana que la ficción que nos quieren vender.
¡Y qué viva la musa bumanguesa que, por un rato, nos hizo creer que Valledupar tenía vuelos directos desde Río de Janeiro!
Fernando Sánchez Prada
Comunicador y columnista



RESPETADO COLUMNISTA:
Una Crónica especialmente humana, que detalla lo esencial del ser humano.: narrativa de sobre personas, lugares , que impactan los entornos , a veces tan rutinarios que una » brasilera» acaba por romper e impresionar
Pienso, los seres humanos ante tanta ‘ realidad » acudimos a espacios culturales mágicos para recrear de otra forma la existencia.
Gracias, por tan profunda y bella narrativa.
Interesante historia, una gran lección para los que a veces se niegan a ver la realidad aún teniéndola ante sus ojos! Muchas gracias!!
Gracias a ustedes por sus comentarios. De cualquier cosa en la vida, siempre hay una lección .